Mucho antes de levantar la Copa del Mundo, ganar múltiples Balones de Oro y convertirse en una de las figuras más importantes de la historia del fútbol, Lionel Messi enfrentó un problema que podía afectar una parte fundamental de su desarrollo: su crecimiento.
Cuando todavía era un niño que jugaba en las divisiones inferiores de Newell’s, un endocrinólogo llamado Diego Schwarzstein detectó que detrás de su baja estatura existía un déficit de hormona de crecimiento.
Messi y su déficit hormonal
De acuerdo a Perfil, el diagnóstico llegó cuando Messi todavía era pequeño, pero ya llamaba la atención por dos razones. Dentro de la cancha mostraba condiciones extraordinarias para su edad. Fuera de ella, su estatura era considerablemente menor a la esperada para su desarrollo.
Schwarzstein fue el especialista encargado de estudiar el caso y determinar que Messi no estaba produciendo la cantidad suficiente de hormona de crecimiento. Tras confirmar el diagnóstico, inició un tratamiento que se extendió durante los años en que el futbolista todavía estaba creciendo.
La hormona de crecimiento, producida principalmente por la hipófisis, cumple un papel fundamental durante la infancia y participa en el crecimiento de los huesos y otros tejidos, según informa MedlinePlus.
Cuando esta hormona falta en la infancia, el niño suele crecer mucho más lentamente que sus pares, unos 5 centímetros menos al año, y pueden cruzar hacia abajo varios percentiles de talla.
¿En qué consiste el tratamiento?
Si el déficit permanece sin tratar durante los años de crecimiento, la principal consecuencia es que el niño puede terminar con una estatura adulta considerablemente menor a la que habría alcanzado según su potencial genético.
Pero no se trata solamente de centímetros. También afecta al desarrollo muscular, la composición corporal y la salud ósea. En personas que mantienen el déficit hasta la adultez pueden aparecer menor masa muscular, mayor cantidad de grasa corporal —especialmente abdominal—, alteraciones de los lípidos, menor densidad mineral ósea y mayor riesgo de fracturas.
El tratamiento estándar para un déficit confirmado es la hormona de crecimiento humana recombinante, también conocida como somatropina. Es una versión fabricada mediante biotecnología de la hormona humana.
Tradicionalmente, se administra mediante una inyección subcutánea diaria, generalmente en casa, con una dosis que se calcula individualmente, considerando factores como el peso y la respuesta al tratamiento.
Normalmente, el tratamiento continúa hasta que el crecimiento está prácticamente completado.
Difícil diagnóstico
El diagnóstico de este déficit hormonal no es fácil. Por eso el endocrinólogo que detectó este problema en Messi dio en el clavo justo a tiempo para potenciar su carrera en el fútbol.
Una evaluación médica completa y pruebas específicas, según un consenso de la Growth Hormone Research Society que señala que para el diagnóstico se deben considerar antecedentes, velocidad de crecimiento, características físicas y estudios hormonales antes de establecerlo.
Asimismo, la evidencia más reciente, publicada en el 2025 en Pituitary, muestra además que el diagnóstico continúa teniendo dificultades, especialmente en niños respecto de la elección y la interpretación de las pruebas de estimulación de hormona de crecimiento.
En el caso de Messi, Schwarzstein explicó que el objetivo nunca fue convertirlo en un jugador más alto ni mejorar sus condiciones deportivas. La terapia buscaba compensar una deficiencia hormonal y permitirle alcanzar un crecimiento acorde con su potencial genético.
¿Hubiese sido astro sin el tratamiento?
Según el especialista, el tratamiento permitió que Messi ganara algunos centímetros que probablemente no habría alcanzado sin la reposición hormonal. Una vez terminado su desarrollo físico, la terapia llegó a su fin y el déficit quedó resuelto.
Por otro lado, Schwarzstein fue enfático en separar el tratamiento de la extraordinaria carrera que vendría después. La hormona no explica la capacidad técnica, la velocidad mental, la disciplina ni el talento que llevaron a Messi hasta la élite, dijo el endocrinólogo.
Eso sí, su intervención médica permitió corregir una deficiencia durante una etapa crucial de su crecimiento, pero el futbolista que apareció después fue producto de muchos otros factores.
El propio Schwarzstein atribuye la longevidad de figuras como Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modric a una combinación de avances que hoy acompañan al deporte profesional: nutrición, monitoreo físico, recuperación muscular, medicina deportiva y entrenamientos personalizados.