VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un adolescente de 13 años apuñaló a una profesora en un colegio en Bérgamo, Italia. La presidenta de la Sociedad Italiana de Neuropsiquiatría Infantil y Adolescente, Elisa Fazzi, señala que el caso no debe reducirse a etiquetas simples y que debe analizarse el contexto mental del menor y por qué reaccionó de esta manera.

El miércoles un violento caso sacudió a Italia, donde un adolescente de 13 años apuñaló a una profesora en un colegio de la ciudad de Bérgamo. El menor llevaba una camiseta con la palabra “vendetta” (venganza), aunque se desconocen los motivos de su ataque.

De acuerdo con medios locales, la policía le incautó una pistola de fogueo y un cuchillo, mientras que la docente ahora ya se encuentra fuera de peligro.

El violento acto causó revuelo en el país y diversas opiniones, una de ellas fue la de Elisa Fazzi, presidenta de la Sociedad Italiana de Neuropsiquiatría Infantil y Adolescente, quien analizó el caso desde su experticia.

En un artículo que escribió para el diario italiano Corriere Della Sera, plantea que un episodio como este no puede reducirse a “etiquetas simplistas” e invitó a reflexionar sobre el contexto mental del menor y por qué reaccionó de esta manera.

“Hablamos de un niño de 13 años, en una etapa de desarrollo en la que su cerebro aún es profundamente inmaduro para gestionar emociones e impulsos“, apunta.

“Estos sucesos nos recuerdan la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y detección temprana del sufrimiento mental en menores“, añade, para después cuestionar: “¿por qué un niño de 13 años elige un método tan violento para expresar su ira?”.

Violencia para expresar la ira

El menor apuñaló a su profesor varias veces en el cuello y en el estómago. La experta propone 5 razones que pudieron haber impulsado al adolescente a cometer este acto violento.

Primero, sus sistemas de control inmaduros, ya que su cerebro aún está en desarrollo; segundo, la dificultad para regular la ira; tercero, la necesidad inconsciente de comunicar su ira; cuarto, la acumulación de estrés o sentimientos de amenaza; y quinto, desconexión, que produce reacciones impulsivas y falta de empatía hacia el otro.

“A los 13 años, no nos enfrentamos a una elección clara y racional, sino a menudo a un estallido emocional en un cerebro aún inmaduro en el control de los impulsos. Cuando la ira carece de las palabras y herramientas para ser procesada, puede transformarse en un comportamiento extremadamente violento“, puntualiza Fazzi.

Por casos como estos, dice, es necesaria la prevención y la educación emocional desde temprana edad, ya que la desregulación emocional en un cerebro que aún está en desarrollo puede traer consecuencias graves.

“Cuando las emociones intensas como la ira, la frustración o la humillación carecen de canales adecuados para su expresión y contención, pueden traducirse en un comportamiento impulsivo, incluso extremo”, advierte la experta.

“Esto exige una profunda reflexión sobre el fortalecimiento de los sistemas de prevención, la educación emocional y el papel de las escuelas y los servicios en la detección temprana de señales de angustia”, concluye.