En Castro, región de Los Lagos, fueron formalizados por asociación ilícita y trata de personas los supuestos líderes de una presunta secta instalada en la Comunidad Cahuala en Chonchi, decretándose en su contra las cautelares de arraigo nacional, firma mensual y prohibición de acercarse o comunicarse con las víctimas.
El hito judicial había sido reagendado en dos oportunidades, concretándose finalmente la presentación de los cargos por parte de la Fiscalía, en una audiencia que se decretó bajo reserva.
De acuerdo a lo que se conoció, los imputados, Enrique Urrutia y María Pinto, conocieron los cargos en su contra, formalizándose una indagatoria por asociación ilícita y trata de personas, fijándose un plazo de 5 meses iniciales para otras diligencias que instruya el Ministerio Público.
El abogado defensor de los investigados, Cristóbal Grunwald, partió detallando que no tienen una teoría particular en su estrategia, argumento que los hechos denunciados, según su análisis, están prescritos y agregando que se trata de un grupo de personas que buscaría ganar dinero a través de una denuncia.
“Hay un grupo de personas que hace bastante tiempo vienen realizando acciones en contra de la comunidad de Cahuaala y son personas que alguna vez han tenido algún tipo de contacto con la comunidad y que salieron hace mucho tiempo y que ahora, después de mucho tiempo, ven en la prosperidad de la comunidad una oportunidad de generar un ingreso, a mi modo de ver, indebido.
Considerando el secreto de la causa en su totalidad, sólo se supo que los ilícitos denunciados se habrían perpetrado entre 1999 y 2015 en el sector Cahuala de Chonchi, lo que fue confirmado por el Poder Judicial.