Apenas un centenar de días separan al denominado caso Alto Mando del término de su plazo de investigación. Sin embargo, una de las fiscales que estuvo detrás de la causa desde sus inicios ya no estará para enfrentar ese momento.
La salida de Ximena Chong del equipo investigador se produjo sin anuncios públicos ni explicaciones dirigidas a los querellantes. Un movimiento que, visto desde dentro del Ministerio Público, aparece como la consecuencia de una reorganización que comenzó varios meses antes y que buscó imprimir un nuevo sello a una de las unidades más sensibles de la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte.
La persecutora encabezó junto al entonces fiscal regional Xavier Armendáriz la investigación que terminó, en octubre de 2024, con la formalización de los exgenerales de Carabineros Ricardo Yáñez, Mario Rozas y Diego Olate por su eventual responsabilidad por omisión en vulneraciones a los derechos humanos ocurridas durante el estallido social. La causa contempla 229 hechos y 228 víctimas.
Dos años después, ninguno de los dos fiscales que encabezaron aquella audiencia permanece al frente de la investigación.
Según comentan fuentes internas del Ministerio Público, su salida del caso no hizo mucho ruido, puesto que se vio como un paso natural luego de que fuera reasignada a la Fiscalía Local Santiago Centro. “Esa salida sí causó mucho ruido, aunque poco apoyo en general”, dice uno de los consultados fuera de micrófono.
De acuerdo con los mismos inquiridos, el fiscal regional Centro Norte, Francisco Jacir, al asumir el cargo este año, buscó dotar a Alta Complejidad de un perfil más técnico, vinculado a delitos económicos “y sin ningún tinte político”. Incluso, rebautizó la unidad bajo el nombre de Fiscalía Anticorrupción e Investigación Especializada.
“Era mal evaluada su visibilidad política en el estallido social”, afirman.
Otros entrevistados presumen que la decisión se debió a que Jacir necesitaba poner “a alguien de su confianza” en un puesto estratégico para su gestión.
El nuevo sello de Jacir
El cambio, por lo tanto, no comenzó con la salida de Chong del caso Alto Mando.
Francisco Jacir asumió como fiscal regional Metropolitano Centro Norte el pasado 9 de abril y una de las primeras señales de su administración fue precisamente una reorganización interna. Dentro de ese proceso, Chong dejó Alta Complejidad —hoy Fiscalía Anticorrupción e Investigación Especializada— y fue trasladada a una fiscalía local.
Pese a ese movimiento, la persecutora siguió vinculada durante un periodo acotado al caso Alto Mando. Esa continuidad terminó durante los últimos días, cuando dejó definitivamente de conducir diligencias de una investigación que se acerca a una etapa decisiva.
La causa permanece bajo responsabilidad de la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte y el trabajo quedó radicado en la unidad que anteriormente encabezaba Chong y que actualmente dirige la fiscal Alicia Ascencio.
Es justamente esa explicación administrativa la que no termina de convencer a algunos querellantes. El cuestionamiento no apunta únicamente a que Chong haya dejado la investigación, sino al momento elegido para hacerlo y, principalmente, a la ausencia de una explicación pública sobre un cambio de conducción en una causa de esta magnitud.
“La diferencia entre justicia e impunidad”
La abogada querellante Karinna Fernández cuestionó duramente el cambio y advirtió que, a su juicio, no puede ser tratado como una simple decisión administrativa, especialmente por el momento procesal en que se encuentra la investigación.
Fernández recordó que la causa surgió a partir de más de dos mil denuncias de víctimas del estallido social y que la querella contra el mando de Carabineros fue presentada en 2021. Desde entonces, sostuvo, la investigación ha debido sortear una serie de dificultades hasta llegar a la actual formalización de tres exgenerales por cientos de apremios ilegítimos.
“El camino ha sido una carrera de obstáculos: una formalización que tardó nueve meses en concretarse por recursos de las defensas y por una postergación que nada tenía de jurídica; parlamentarios pidiendo la cabeza de los fiscales a cargo; una Fiscalía Nacional que calló cuando debía defender la autonomía institucional”, afirmó.
A ese recorrido, la abogada suma la división de la investigación, decisión que —según cuestiona— inicialmente no fue explicada y debió ser transparentada luego de una intervención de la Corte Suprema. Para Fernández, la salida de Ximena Chong constituye ahora un nuevo episodio dentro de una causa que ha estado marcada por controversias durante su tramitación.
“Y ahora, a cien días del cierre, la fiscal que condujo la investigación desde 2019 sale del caso sin un solo acto público que lo explique. En una investigación de esta magnitud, quién la dirige no es un dato administrativo: es la diferencia entre justicia e impunidad”, enfatizó.
Su principal reparo apunta, precisamente, a la continuidad de la investigación. Fernández sostiene que reemplazar en la recta final a quien estuvo durante años a cargo de sus antecedentes exige, al menos, una explicación y comunicación con las víctimas. De lo contrario, advierte, existe un riesgo de afectar la debida diligencia que debe regir este tipo de investigaciones.
“La debida diligencia exige continuidad, transparencia y diálogo con las víctimas. Nada de eso ha existido. Y el Estado de Chile ya fue condenado por la Corte Interamericana por generar exactamente estas condiciones de impunidad”, cerró.
La advertencia de Fernández instala así una lectura distinta a la recogida entre fuentes internas del Ministerio Público. Mientras dentro de la institución el movimiento es explicado como una consecuencia de la reorganización impulsada por Jacir, para la querellante el relevo amenaza la continuidad de una investigación particularmente compleja.
La recta final sin Ximena Chong
El cambio ocurre en un momento clave. Con cerca de 100 días restantes del plazo de investigación, el caso Alto Mando enfrentará su última etapa sin una de las fiscales que conoce el expediente desde sus orígenes.
Chong tuvo un rol central en la indagatoria y en la formalización de Ricardo Yáñez, Mario Rozas y Diego Olate. Su salida se inserta en la reorganización impulsada por Francisco Jacir en la Fiscalía Centro Norte, donde fuentes internas apuntan a la búsqueda de una conducción de mayor confianza y a reparos por la exposición pública que alcanzó la persecutora durante el estallido social.
Contactados por BioBioChile para conocer las razones del cambio y responder a los cuestionamientos, desde la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte declinaron realizar declaraciones.
Así, una de las investigaciones más emblemáticas surgidas del estallido social entra en su tramo decisivo con un escenario muy distinto al que marcó sus años más complejos. Yáñez, Rozas y Olate siguen imputados, pero quienes deberán tomar las últimas decisiones ya no son los mismos que llevaron el caso hasta la formalización.
Primero salió Armendáriz. Ahora, Ximena Chong.
Después de años de diligencias, recursos y disputas judiciales, el caso Alto Mando se acerca a la hora de las definiciones. Pero lo hará sin los dos fiscales que condujeron la investigación hasta su momento más decisivo.