Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos Donald Trump, negó estar aprovechándose de sus labores diplomáticas en Medio Oriente para enriquecerse.
A través de su blog, Kushner se refirió a una publicación de CNN que señala que su fondo de capital privado Affinity Partners tiene participación mayoritaria en un grupo financiero que ha invertido mucho dinero en fabricantes de armas israelíes.
Se trata de una maniobra que, de acuerdo al citado medio, puede implicar un conflicto de interés debido a su rol diplomático como mediador en la guerra de Gaza.
“En poco tiempo, una acusación anónima se ha repetido suficientes veces como para que sea aceptada como un hecho. Veo gente repitiendo algunas de estas acusaciones con genuina ira. Lo entiendo. Si creyera que son ciertas, también me enojaría. Pero la repetición no hace que algo sea verdad”, escribió Kushner.
“No espero que todos estén de acuerdo con mis decisiones comerciales, mis esfuerzos por ayudar a Estados Unidos donde pueda o mi enfoque diplomático. La crítica y el desacuerdo son parte de la vida pública. Pero la gente debería al menos tener acceso a los hechos antes de llegar a conclusiones sobre mí (o cualquier otra persona)”, agregó.
“Nunca he emprendido ninguna acción diplomática para beneficiar a Affinity, a mí mismo ni a ningún inversor”, indicó, añadiendo que no es más que una víctima “de teorías generalizadas procedentes de fuentes anónimas”.
Junto con aseverar que jamás se ha beneficiado de proyectos como la reconstrucción de Gaza, dijo que nunca ha buscado “ninguna oportunidad de negocio en Gaza, ni he intentado adquirir propiedades allí, ni he buscado lucrarme con su reconstrucción”.
“Mi trabajo en Gaza no es, ni ha sido nunca, una actividad comercial (…) Trabajo en Gaza porque creo que los palestinos pueden tener un futuro radicalmente mejor y que crearlo es esencial para una paz duradera en la región”, manifestó.
Finalmente, se refirió al polémico proyecto turístico que está impulsando en la isla de Sazan, una zona protegida del sur de Albania, y que ha provocado protestas en la capital, Tirana, contra Kushner y el primer ministro, Edi Rama, por aprobar el proyecto.
“El proyecto deberá someterse a todos los procesos regulatorios y ambientales pertinentes de Albania y obtener las aprobaciones necesarias para su ejecución”, mencionó.
En ese sentido, planteó que será Albania la que determine, “en último término, si el proyecto sigue adelante”.