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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Estudios científicos y planes municipales advertían el riesgo de remociones en masa en la precordillera de Las Condes, Santiago, antes del aluvión del 8 de octubre. Investigaciones de la Universidad de Chile y la Universidad de Zaragoza alertaban sobre la susceptibilidad de la zona a caídas de rocas, deslizamientos y flujos de detritos, especialmente en las quebradas urbanizadas. El plan de emergencia de Las Condes identificaba 19 puntos críticos con riesgo de inundación, exponiendo a 5.275 personas y 1.490 viviendas.

Antes del aluvión que golpeó este 8 de octubre la precordillera de Las Condes, en Santiago, ya existían estudios científicos y planes municipales que señalaban el riesgo de remociones en masa, es decir, de laderas que se desplazan por efecto de la gravedad y arrastran roca, barro y escombros.

Los trabajos apuntaban a las quebradas del sector oriente de la capital, donde la urbanización de la ciudad ha avanzado hacia la cordillera.

Por ejemplo, un artículo de 2018 publicado en la revista Andean Geology, liderado por la geóloga Marisol Lara, de la Universidad de Chile, reunió mapas de susceptibilidad de todo el frente cordillerano entre los ríos Mapocho y Maipo.

En el mencionado trabajo, se concluyó que la zona tiene susceptibilidad moderada a alta a caídas de rocas, deslizamientos de suelo y roca y flujos de detritos.

Qué decían los estudios sobre Las Condes

Según Andean Geology, los flujos de detritos (mezclas de agua, barro y bloques que bajan encajonadas por las quebradas) son los más riesgosos para la ciudad. La razón es su largo alcance: pueden llegar a los abanicos aluviales, las superficies en forma de abanico que dejan las quebradas al salir de la montaña y donde hoy hay barrios completos.

El trabajo advierte además que la susceptibilidad se concentra en laderas y cabeceras de las quebradas, que en general no están urbanizadas. Por eso, señala, lo decisivo es hasta dónde llegarían esos materiales, algo que los mapas no muestran y que exige estudios detallados de amenaza.

Pero otra investigación de 2005 de la Universidad de Chile sobre la quebrada de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, ya hablaba de amenazas y riesgos por remoción en masa.

Las tajanes conclusiones que advirtieron un aluvión

Los autores de este estudio, María Victoria Soto y Rodrigo Moreno, fueron replicados en un libro editado por académicos de la Universidad de Zaragoza y la Universidad de Chile, donde concluyeron que el crecimiento urbano en el piedemonte "ha estado al margen de los costos sociales y ambientales".

Los investigadores describieron una cuenca de laderas empinadas, con roca fracturada expuesta y conos aluviales. Ante esto, advirtieron que las lluvias intensas, como las de años de El Niño, pueden activar las quebradas, y las obras de construcción que cortan las laderas dejan taludes que las precipitaciones destruyen con facilidad.

También recordaron que la falla de San Ramón, una fractura activa de la corteza a pocos kilómetros, podría desatar caídas de rocas y deslizamientos con un sismo.

Otro hallazgo fue que el plan regulador comunal de 1994 permitía construir hasta los 900 metros sobre el nivel del mar. Una modificación de 2010 subía ese límite a 950 metros, con lo que se reducía la franja de parque que actúa como amortiguador. Para los autores, el área más sensible era justamente la que se estaba urbanizando.

El plan municipal también lo contemplaba

El plan de emergencia de la Municipalidad de Las Condes por inundación y anegamiento, actualizado en julio de 2024, lista 19 puntos críticos en la comuna. Uno tiene riesgo "muy alto": la quebrada de Apoquindo y sus afluentes, por desborde de cauce. Otros ocho son de riesgo alto, entre ellos la quebrada Honda y la quebrada de Ramón, esta última por posibles flujos de barro y detritos.

El documento estima unas 5.275 personas y cerca de 1.490 viviendas expuestas en esos puntos. Entre los lugares cercanos menciona colegios, jardines infantiles, hogares de ancianos, recintos de salud y subestaciones eléctricas. También enumera seis quebradas del contrafuerte cordillerano susceptibles de activarse: El Carrizo o Quinchamalí, Las Hualtatas, El Manzano, San Francisco, Apoquindo y Los Almendros.

El plan indica que, ante lluvias intensas, lo habitual es recomendar el confinamiento en los hogares hasta que lleguen los equipos de emergencia, salvo que haya riesgo inmediato para la vida. Reconoce, además, que no existe un sistema de alerta validado para desbordes de canales, por lo que el aviso depende sobre todo del monitoreo en terreno.

Advirtieron no construir en zonas de peligro

Por otro lado, una tesis de 2018 de la Universidad de Chile, de la geóloga Constanza Celis, complementó esos mapas con simulaciones computacionales de flujos.

En el trabajo, la experta calibró el modelo con el aluvión del 3 de mayo de 1993, que afectó el sector oriente de Santiago, y concluyó que las zonas de mayor peligro son las cercanas a las quebradas de Macul y San Ramón, mientras que en las quebradas menores el peligro se limita a zonas cercanas al cauce.

Un dato aparte: la tesis de Celis advierte que los modelos numéricos no logran reproducir del todo flujos con mucha agua, como los históricos de Santiago, y recomienda tomar los resultados como una aproximación. Entre sus sugerencias están evitar construir en zonas de peligro medio alto a alto, instalar barreras en las zonas altas de las quebradas y educar a la población.

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