“Los daños materiales constituyen un escenario real y posible”.
Esa es sólo una parte de dos informes que elaboró y presentó ante las autoridades Carlos Valdivia Davidson. Se trata de un deportista quien —durante sus entrenamientos en enero pasado— descubrió enormes desplazamientos de tierra en sectores precordilleranos del oriente de Santiago. En concreto, en las quebradas del Parque Cordillera San Carlos de Apoquindo, misma zona que este jueves cedió y causó un aluvión que —hasta ahora— ha dejado más de 2 mil casas con daños. El barro arrasó también con automóviles, buses urbanos e ingresó a clínicas erigidas en el sector.
Según cuenta Valdivia, si bien su expertise está en otras áreas, sus asiduos recorridos como trail runner por el lugar le permitieron conseguir información de primera mano de la situación post incendios que afectaron este verano a las quebradas. Grabó videos, levantó datos y con ayuda de inteligencia artificial modeló posibles escenarios. La conclusión era una: “Las condiciones actuales favorecen la ocurrencia de eventos aluvionales de mayor magnitud”.
Lluvia histórica
De acuerdo con su primer informe, preparado el 3 de febrero de este año, el objetivo de su estudio era justamente “resaltar la importancia de adoptar medidas preventivas oportunas frente a una posible emergencia”. Así, con mapas y gráficos, detalló que el terreno contaba “con capacidad efectiva de concentrar escurrimientos y transportar material sólido aguas abajo”.
El documento especifica que había sedimento fino superficial, compuesto por ceniza, limo y polvo post incendio. También tierra suelta y desagregada, abundancia de ripio, gravilla, rocas de gran tamaño y cobertura vegetal severamente degradada. Esta última, “sin capacidad efectiva de retención del suelo”.
El escrito concluía que si llovía de manera concentrada entre 20-30 milímetros en 24 horas, se podía desencadenar un aluvión. La mañana de este jueves, la estación del aeródromo de Tobalaba marcaba 110,8 mm de agua caída en 24 horas. El registro es el más alto de su historia para un mes de octubre.
Escenario alarmante
Su segundo informe, del 6 de febrero, ahondaba en la posibilidad de una emergencia: “La cuenca tiene material suficiente para generar un aluvión real, no solo barro”. “Los daños materiales constituyen un escenario real y posible”, sentenciaba el documento.
Para entonces, ya existía un precedente: tras los incendios, había ocurrido un primer aluvión, en enero de este año. Según cuenta Carlos, el escenario que vio en sus entrenamientos, después de ese evento, era simplemente alarmante: “Aparecieron cuencas de río nuevas y había rotura del piso por la cantidad de material que estaba cayendo”, asegura. “Me di cuenta de la tremenda embarrada que puede quedar en la zona”, dice.
Para él, la única opción era informar a los habitantes del sector del riesgo real que representaba vivir ahí y generar protocolos de evacuación oportunas frente a una inminente emergencia.
De ahí que decidiera poner sus informes a disposición de la Municipalidad de Las Condes. También se contactó directamente con el gobernador de Santiago, Claudio Orrego. Eso fue entre el 4 y 7 de febrero. Según consta en las comunicaciones, este último acusó recibo de la información.
“Copio tu información a mi equipo de planificación urbana, con quienes estamos elaborando un estudio precisamente de los riesgos asociados a lo que me dices. Un abrazo y gracias”, escribió Orrego. Con la municipalidad, en tanto, logró reunirse. Incluso tenía agendada una reunión con la alcaldesa Catalina San Martín, pero por temas logísticos no se pudo concretar. Fue recibido por un subalterno.
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Las medidas
En la casa edilicia vieron con buenos ojos la información y registros audiovisuales que aportó Carlos. Sin embargo, según explican a Bío Bío Investiga, para entonces el municipio ya estaba en conocimiento del riesgo real que representaba las condiciones del terreno post incendios.
“Se levantó casi de manera inmediata la teoría de un posible aluvión, lo que se confirmó el 31 de enero con el primer evento”, dicen fuentes al interior de la municipalidad. En esa línea, los mismos consultados aseguran que el informe fue un insumo dentro de un problema que, para esas alturas, ya era evidente.
“Hubo un incendio en el verano de 1.000 hectáreas en el sector San Carlos de Apoquindo. 1.000 hectáreas que se quemaron. Nosotros advertimos que esta quebrada incendiada era un peligro”, recordó este jueves la alcaldesa Catalina San Martín en conversación con Radio Bío Bío.
Precisamente sostienen que tras el incendio se inició un plan: la primera fase contemplaba la elaboración de un estudio, que fue financiado con dineros propios del municipio. La segunda parte estaba dedicada a alistar medidas. “Después de un incendio el principal riesgo no es el fuego, es el agua”, rezaba una presentación del municipio de junio de este año frente al Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid).
A corto plazo, la administración de San Martín comenzó a construir zanjas de infiltración. A mediano, la instalación de mallas dinámicas. Para ello, consiguieron financiamiento del Ministerio de Obras Públicas, pero por temas administrativos su instalación comenzaba este sábado. La inversión alcanza los $754 millones.
“La instalación de las mallas dinámicas, todo el contrato ya lo hicimos, y tenían que empezar los caminos para poder habilitar y poner estas mallas dinámicas, que son estas mallas gigantes para que atajen en el fondo rocas, material en las quebradas de más arriba, partía mañana”, reveló la jefa comunal. San Martín sostuvo que ahora las maquinarias no pueden avanzar debido a que el suelo está muy blando.
A largo plazo, en tanto, se esperaba avanzar en la construcción de piscinas aluvionales. Esas, en todo caso, son palabras mayores: son grandes obras de ingeniería con plazos de construcción que se cuentan en años y costos que se avalúan en millones de dólares.
Vea aquí la presentación ante el COGRID
Los afectados
De acuerdo con lo comunicado por el municipio la mañana de este 9 de octubre, la afectación se traduce en 3,1 km2. Asimismo, se reportaron 2.015 viviendas afectadas: 55 con daños mayores y condición de inhabitabilidad, y 1.960 con daños menores.
En lo que se refiere a vías afectadas fueron 12 kilómetros de avenidas y 3 kilómetros de calles secundarias.
En específico, se alertó al 1402 de la municipalidad un total de 55 domicilios anegados, 29 tapas de cámaras desplazadas, 6 sumideros embancados o tapados y 7 domicilios con corte de energía eléctrica.
Sobre los vehículos afectados, estos están siendo trasladados con grúas a los estacionamientos del Estadio Claro Arena, realizándose un registro de cada uno.
En lo que respecta a la cronología de las primeras horas del aluvión, el municipio puntualizó que a las 16:46 horas se reportó una fuerte crecida del río y monitoreo municipal, y 15 minutos más tarde se informó el aluvión.
A las 17:50 horas se realizó el cierre preventivo del Metro Los Domínicos, mientras que 30 minutos después se declaró la Alerta Roja por parte de Senapred.