El próximo jueves 8 de octubre a las 19:00, la destacada pianista rusa radicada en Chile desde los 90’, Svetlana Kotova, llegará al Teatro Municipal de Santiago para realizar un espectáculo junto a una de las principales orquestas del país. En este concierto, abordará la Sonata para piano, n.º 4 en mi bemol mayor, op. 7 de L. v. Beethoven; los Impromptus de F. Chopin y la escasa veces interpretada Gran sonata para piano en sol mayor, op. 37 de P. I. Tchaikovsky.
Para cerrar el Ciclo Pianistas “Claudio Arrau” -una iniciativa con la que presentan a destacados intérpretes nacionales e internacionales- la ganadora del Premio Domingo Santa Cruz a la trayectoria y compromiso musical, abordará la extensa Sonata para piano, n.º 4 en mi bemol mayor, op. 7 de L. v. Beethoven; los Impromptus completos de F. Chopin; y la escasa veces ejecutada Gran sonata para piano en sol mayor, op. 37 de P. I. Tchaikovsky.
Svetlana Kotova tiene una trayectoria marcada principalmente por su carrera como solista. No obstante, ha presentado también en conjuntos de música de cámara y con orquestas nacionales e internacionales, ofreciendo conciertos en las temporadas de piano del Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) de la Universidad de Chile y en auditorios a lo largo de Chile, desde Arica hasta Magallanes.
En el ámbito internacional, ha ofrecido conciertos en Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Estados Unidos, España, Portugal, Italia, Suiza, Noruega, Hungría, Eslovenia, Uruguay, Bolivia, Costa Rica y Tailandia. Asimismo, es profesora titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Kotova mencionó que “cada vez que un pianista aborda la música de tradición, nace una nueva música, ya que la interpretación se ve informada por la experiencia de vida de cada uno. Por eso, este programa incluye obras muy conocidas de Beethoven y Chopin que se verán enriquecidas con una lectura muy personal y dramática”.
La artista adelantó, además, que su repertorio “ incluye una sonata de Tchaikovsky muy raramente tocada que, precisamente por eso, me da la libertad de abordarla casi como una obra nueva, sin el peso de una tradición establecida. Será una velada en la que buscaré una completa sinceridad e intimidad con la música y conmigo misma, y en la que podremos encontrarnos, por un instante, con nuestro mundo interior”.
La Sonata n.º 4, que fue dedicada a la condesa Babette, su alumna, destaca por su extensión, que solo es superada por la colosal Hammerklavier. Para Beethoven era su “Grande sonata”, denominación que acostumbraba utilizar para aquellas sonatas para piano escritas en cuatro movimientos.
Por su lado, los tres Impromptus y la Fantaisie-Impromptu de Chopin exigen una gran habilidad pianística, no tanto por su complejidad como por la abundancia de alteraciones que se acumulan entre los adornos y las modulaciones características de su lenguaje; Además, la Gran sonata para piano de Tchaikovsky también es una pieza de gran exigencia, estrenada por Nikolai Rubinstein en 1879 en la Sociedad Musical Rusa con mucho éxito.
Las entradas para el recital están disponibles desde los $3.500 a través de este enlace.