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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El estadounidense Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, junto a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel, ganan el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026. Un emotivo video muestra a Deisseroth informando a su familia sobre el galardón, provocando alegría en sus hijas. El descubrimiento de un interruptor molecular para células nerviosas les valió el reconocimiento. La optogenética, técnica que combina genética y luz para estudiar el cerebro, ha revelado circuitos relevantes en trastornos neurológicos y psiquiátricos.

El estadounidense Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 junto a los investigadores alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel.

Recientemente se viralizó un video que muestra al ganador al momento en que le cuenta a su familia que es el nuevo Nobel de la especialidad, desatando la alegría de sus hijas.

La felicidad del Nobel y sus hijas

De acuerdo al sitio de noticias de Stanford, la llamada desde Estocolmo llegó a las 00:27 horas de California del lunes 5 de octubre, cuando Deisseroth acababa de acostarse. Contestó su esposa, la neurocientífica Michelle Monje-Deisseroth, y él quedó sin palabras unos segundos.

La pareja tiene cinco hijos e imágenes difundidas por la casa universitaria muestran la reacción de sus hijas Sophie y Emma, con gritos y abrazos.

Tras la noticia, el flamante Nobel afirma que preparó el almuerzo de sus hijos antes de que fueran al colegio.

El comité de los premios Sueces los distinguió por descubrir “un interruptor molecular para las células nerviosas”, base de la optogenética.

Una herramienta para entender el cerebro

La optogenética es una técnica que combina genética y luz para activar o desactivar células nerviosas específicas y así estudiar su función en el cerebro. Parte de unas proteínas sensibles a la luz, las canalrodopsinas, presentes en algas unicelulares.

Deisseroth explicó en una nota difundida por France24, que el cerebro tiene miles de millones de células muy distintas entre sí. “Necesitábamos una forma de distinguirlas, de controlar una sin afectar a la otra”, dijo.

La solución fue darle a solo algunas células la capacidad de responder a la luz. Con ello se han revelado circuitos que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos, relevantes en trastornos neurológicos y psiquiátricos.

El investigador sostuvo que en psiquiatría faltaba una medida clara de qué falla. Ahora, dijo, se puede decir que “estas células están demasiado activas” o “no lo suficientemente activas”.

Según Deisseroth, hay ensayos clínicos que terminaron la fase II y entran a la fase III, basados en optogenética indirecta, para el autismo y la esquizofrenia. En autismo, apuntan a un fármaco no antipsicótico para la irritabilidad. También espera tratamientos más específicos para el Parkinson, enfermedad que causa temblores y rigidez.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.