La jurista sudafricana Navi Pillay, de 85 años y exalta comisionada de la ONU para los derechos humanos, ganó el Premio Nobel de la Paz por su labor en favor de la paz y el derecho internacional.
Tras recibir el reconocimiento, la galardonada bromeó con que podría “compartir” el premio con Donald Trump.
“Si aplauden un poco más, quizás comparta este premio con Trump”, dijo Pillay en un video publicado en X por el secretario general de Amnistía Internacional luego de recibir la noticia en el Foro de Núremberg, en Alemania, donde se discutía derecho internacional.
Un premio con lectura política
El comité noruego, presidido por Jørgen Watne Frydnes, afirmó que el galardón para Navi Pillay es un mensaje a quienes buscan debilitar el sistema internacional basado en reglas y advirtió que “los jueces y las instituciones del derecho internacional están bajo ataque político”.
Pillay presidió la comisión de investigación de la ONU que concluyó, hace un año, que Israel cometió genocidio en Gaza.
Israel, por su parte, niega los cargos y calificó el premio como una forma de legitimar el “odio contra Israel”. A su vez, su cancillería publicó en X que Joseph Goebbels, propagandista nazi, “seguramente aplaude desde el infierno”.
El premio es además un golpe simbólico para Trump, que presionó al comité para obtenerlo el año pasado y aún no lo logra. Su gobierno ha sancionado a 13 funcionarios de la Corte Penal Internacional, tribunal que investiga crímenes de guerra, y existe temor de que se sancione a la corte completa.
Trayectoria y detalles del galardón
Vale destacar que Pillay fue alta comisionada de la ONU para los derechos humanos entre 2008 y 2014 (mismo cargo que ostentó Michelle Bachelet entre 2018 y 2022) y hoy es jueza ad hoc (designada por un país que no tiene representante) en la Corte Internacional de Justicia, en el caso por genocidio contra Myanmar.
El comité encargado de entregar el Nobel de la Paz recibió casi 300 candidaturas este año, pero se inclinó por la sudafricana, cuyo premio incluye 12 millones de coronas suecas (más de mil millones de pesos chilenos).
Un dato aparte relevante es que la ceremonia improvisada ocurrió en Núremberg, sede de los juicios a criminales nazis que sentaron las bases del derecho internacional. Sobre esto, Pillay bromeó: “Siendo abogada y jueza, igual quiero verificar esta información”.
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