VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las intensas lluvias y aluviones en Chile debido a El Niño han generado preocupación por la salud mental. Un estudio reveló que el 53,8% se siente estresado por el cambio climático, y un 17,9% muestra síntomas de ansiedad. Expertos como Rodrigo Agurto y Roxana Vega explican que la incertidumbre climática puede causar ansiedad, incluso ecoansiedad. La exposición constante a noticias de emergencias puede intensificar el malestar y aumentar conductas adictivas. Señales de alerta incluyen alteraciones del sueño y cambios en las relaciones.

Las intensas precipitaciones, inundaciones y aluviones que han afectado a varias localidades del país han vuelto a instalar la preocupación por las consecuencias de los eventos climáticos extremos en la salud mental de la población.

Esta preocupación se refleja en las cifras. Según el último Termómetro de la Salud Mental Achs-UC, un 53,8% de los encuestados declaró haberse sentido altamente estresado por el cambio climático, un aumento de 14,3 puntos porcentuales respecto de 2025.

El mismo estudio también reveló que un 17,9% de las personas presenta síntomas moderados o severos de ansiedad generalizada.

Fenómenos climáticos y la salud mental

Para Rodrigo Agurto, psiquiatra y asesor clínico de Centro Walnut, el cambio climático representa “una fuente de incertidumbre absolutamente inagotable y que se ve reforzada por las distintas noticias que vamos viendo acerca de incendios gigantescos, catástrofes naturales, sequías, en fin”.

En palabras del experto, esta serie de eventos meteorológicos puede “generar mucha ansiedad”.

Esta visión es compartida por Roxana Vega, magíster en psicología clínica y directora terapéutica del mencionado centro, quien explica que “la ansiedad es una sola, es miedo”.

“Tú puedes tener miedo por muchas cosas. El miedo a la incertidumbre de no saber qué puede pasar, es el miedo a darte cuenta de que no tienes el control. Eso te genera ansiedad”, señala Vega.

Incertidumbre climática y adicciones

La preocupación por las consecuencias del cambio climático ha dado lugar al concepto de ecoansiedad, utilizado para describir sentimientos de angustia, temor o incertidumbre frente al deterioro ambiental y sus posibles efectos sobre el futuro.

Según Vega, las personas con una mayor tendencia a experimentar ansiedad pueden ser especialmente sensibles a escenarios impredecibles, como las variaciones extremas de temperatura o las precipitaciones que alteran el funcionamiento habitual de las ciudades.

“La mente ansiosa quiere tener control, quiere poder predecir. Entonces, todo lo que se escapa de eso, de la predicción, genera ansiedad”, agrega.

Por su parte, Agurto advierte que la exposición permanente a noticias sobre emergencias y catástrofes puede intensificar este malestar, especialmente en un entorno hiperconectado donde la información circula constantemente a través de teléfonos y redes sociales.

El psiquiatra explica que la ansiedad también puede aumentar la vulnerabilidad frente a conductas que proporcionan alivio inmediato, como el uso compulsivo de redes sociales, videojuegos, apuestas o el consumo de sustancias, ya que “la ansiedad actúa como un factor de riesgo de poder generar una adicción, aumenta la probabilidad de que esta se dé”.

“Cuando tú te sientes mal, tú buscas el bienestar, entonces estas conductas pueden transformarse en mecanismos de escape frente a emociones desagradables”, sostuvo.

Señales de alerta y prevención

Entre las señales de alerta se encuentran las alteraciones del sueño, el abandono de actividades habituales, el deterioro de las relaciones personales y la pérdida de control sobre determinadas conductas.

“Cuando hay una pérdida de libertad, un cambio fundamental de quién soy yo, es cuando tengo que tratar de buscar algún tipo de ayuda profesional para poder manejarlo”, sostiene Agurto.

En el caso de niños y adolescentes, el psiquiatra recomienda enseñar a reconocer y tolerar emociones como la ansiedad, el aburrimiento y la frustración, establecer límites saludables en el uso de pantallas y fomentar actividades deportivas, artísticas y familiares.

Reconocer cuándo la incertidumbre y la búsqueda de alivio comienzan a afectar la autonomía y la vida cotidiana resulta fundamental para buscar apoyo profesional oportunamente, concluyen.