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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ariel Torres emocionó a todos en el estreno de la nueva temporada de MasterChef Chile al contar su historia como pescador de Caleta Portales (Valparaíso) que dejó su trabajo para cuidar a su hija con focomelia. Su motivación es ayudar a su hija a ser independiente, ya que ha debido amputarle las piernas para mejorar su calidad de vida. Con lágrimas, dedicó su participación a su familia y recibió el primer delantal blanco de la temporada, prometiendo luchar hasta el final en la competencia.

“Mi hija lo es todo para mí y todo lo que estoy haciendo es por ella”. Con la voz quebrada y el delantal blanco recién puesto, Ariel Torres selló una de las escenas más emotivas del estreno de la nueva temporada de ‘MasterChef Chile’.

El programa retornó a la pantalla nacional este domingo de la mano de TVN, conducido por María Luisa Godoy junto a los chefs Yann Yvin, Fernanda Fuentes y Juan Manuel Pena Passaro, quienes se rindieron ante el plato e historia de Ariel Torres, pescador de Caleta Portales (Valparaíso) que tuvo que dejar su trabajo como comerciante para dedicarse al cuidado de su hija y esposa, ambas pacientes Teletón.

“Ella heredó la condición de mi señora. Hasta el momento, es focomelia”, explicó el hombre de 34 años. La focomelia es una malformación poco frecuente en la que las extremidades se desarrollan muy cortas o incompletas.

Debido al tratamiento, su hija ya pasó por la amputación de sus piernas “para darle un mejor futuro”, explicó Torres a las cámaras de TVN.

Sobre su vínculo con la institución, dijo: “Ser familia Teletón es una de las cosas más impresionantes que me han pasado en la vida”. Y agregó: “Tú llegas allá y siempre hay alguien que tiene un poquito más de problemas que tú y, a pesar de eso, tiene una energía enorme”.

Por ello, su motivación para postular a ‘Masterchef Chile’ era clara: “Buscar ayudar a mi hija a solventar su vida de mejor manera y de forma independiente”.

Ariel Torres presentó ante el jurado un mariscal que le valió los tres “sí” del jurado y también el primer delantal blanco de la temporada.

“Todo se me venía a la cabeza, todos los problemas que habíamos tenido para llegar aquí”, confesó entre lágrimas. Para él, su hija y su esposa son “nuestro corazón”, y él se define como “sus brazos y sus pies”.

Por ello, Ariel asegura que toda su familia aportó “un poquito” para que él pudiera estar en el programa. Ahora, con un pie dentro de la cocina más famosa del país, promete luchar por llegar lo más lejos posible. Su historia no dejó ajenos a los animadores de ‘Masterchef Chile’ ni a los espectadores, quienes le entregaron su apoyo a través de redes sociales.