Hace apenas unos meses, Rachel Ojuromi caminaba por mercados y calles de Lagos, Nigeria, como si estuviera sobre una pasarela internacional. Con tacones, prendas rescatadas de su propio armario y llamativos estilismos, compraba verduras, buscaba el periódico o cargaba una cesta de plátanos sobre su cabeza. Esta semana, el escenario cambió: la joven de 22 años debutó como modelo de Chanel en París.
Su llegada a una de las casas de moda más importantes del mundo parece meteórica, pero su relación con la creatividad comenzó mucho antes. Ojuromi nació y creció en Nigeria y durante su infancia imaginaba un futuro bastante distinto: quería convertirse en neurocirujana, contó Vogue España.
Más tarde cambió de rumbo y estudió cine, donde exploró áreas como comunicación, escritura y dirección creativa. De hecho, durante la proyección de uno de sus cortometrajes conoció a Debby Fasingha, quien terminó convirtiéndose en su mejor amiga, estilista y una pieza fundamental de su particular salto al modelaje.
La moda, sin embargo, siempre estuvo cerca. Ojuromi contó a Dazed que su madre vendía ropa y accesorios, además de seguir de cerca las tendencias y llenar la casa de revistas y libros. Rachel comenzó así a familiarizarse con ese universo desde pequeña. Durante su adolescencia, ella y Fasingha también pasaban horas mirando en YouTube desfiles de firmas como Prada, Martine Rose y Maison Margiela.
Cuando Lagos se convirtió en la pasarela de Rachel Ojuromi
El gran giro llegó en 2026. Una amiga, Tolu Oye, le propuso grabarse utilizando una camisa de la marca Meji Meji. Rachel inicialmente dudó porque no quería hacer otro video de moda convencional. Finalmente encontró una fórmula mucho más cercana a su personalidad: salir a las calles de Lagos y caminar por ellas como una supermodelo, mientras realizaba actividades completamente cotidianas. El primer registro funcionó y decidió continuar, señaló Dazed.
Junto a Fasingha y el fotógrafo Odey Ikpa,, Rachel Ojuromi convirtió mercados, estaciones de servicio, calles congestionadas y patios en escenarios de moda. Los estilismos mezclaban prendas de sus propios armarios, ropa de segunda mano y diseños de Fasingha, mientras Ojuromi aportaba la dirección creativa. Su estética combinaba referencias de los años 2000, videos musicales, antiguas pasarelas y el maximalismo de Nollywood, la industria cinematográfica de Nigeria.
Los videos comenzaron a circular rápidamente. En apenas tres meses, su cuenta de Instagram pasó de unos 2 mil a más de 200 mil seguidores. Pero detrás de los llamativos looks existía otro objetivo: visibilizar la creatividad africana. A los 18 años, Ojuromi puso en marcha The Process Africa, una plataforma dedicada a mostrar el trabajo de jóvenes artistas del continente vinculados a la moda, el cine y las artes visuales.
El video que terminó llevándola a Chanel
El momento decisivo llegó cuando Rachel y sus amigos decidieron recrear en Lagos el desfile Métiers d’Art 2026 de Chanel, colección ideada por Matthieu Blazy. En lugar de contar con las prendas originales, buscaron piezas entre sus propios armarios y reinterpretaron los looks mientras que Rachel Ojuromi caminaba por las calles nigerianas, indicó The Cut.
El video se viralizó y llegó precisamente hasta Matthieu Blazy, director artístico de Chanel, quien reaccionó públicamente al registro. Poco después, la joven que imitaba aquellas pasarelas desde Nigeria recibió una invitación que terminó cerrando el círculo: participar en el casting de la maison.
“Ese video fue un vehículo que nos llevó hasta donde estamos ahora”, reconoció Ojuromi a Vogue, aunque descartó que su historia pueda reducirse a un éxito repentino: “Es una serie de acontecimientos que se acumulan. Nunca ocurre de la noche a la mañana”.
Finalmente, Ojuromi llegó al Grand Palais de París para debutar en una pasarela profesional con Chanel. Lució un conjunto de tweed gris y amarillo y, pese a la seguridad que había mostrado durante meses caminando por Lagos, reconoció que sintió nervios antes de salir. Tras recibir el apoyo de modelos con más experiencia, cambió la ansiedad por una certeza: “Me estaba divirtiendo. Pensé: ‘Sí, merezco estar aquí, ¡por supuesto!’”.
El contraste difícilmente podría resultar más simbólico. Meses antes, Rachel estaba sentada en su casa en Lagos mirando un desfile de Chanel y preguntándose junto a sus amigos si podrían crear su propia versión. La hicieron con lo que tenían disponible. Y esa pasarela improvisada terminó llevándola hasta la verdadera.