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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Cuatro estudiantes del Liceo Bicentenario Simón Bolívar de Las Condes crearon Derma-Patch, un parche transdérmico y bucal de vitamina D como alternativa a cápsulas y gomitas. El proyecto fue reconocido con el 2.º puesto en el Desafío STEM latinoamericano. Guiados por su profesora Angélica Zurita y el académico Javier Morales, los jóvenes trabajaron en el prototipo desde marzo de 2025.

Cuatro estudiantes de cuarto medio del Liceo Bicentenario Simón Bolívar de Las Condes, en la región Metropolitana, desarrollaron Derma-Patch, un parche transdérmico de vitamina D que busca ofrecer una alternativa a las cápsulas y gomitas que se utilizan actualmente para suplementar esta vitamina.

La idea surgió en InnovaSB, la Academia de Innovación y Emprendimiento Escolar del establecimiento.

Ricardo Lara, Emilia Catoni, Daniela Perdomo y Sofía Rodríguez trabajan en el prototipo desde marzo de 2025, con la orientación de su profesora de Química y mentora, Angélica Zurita, fundadora de la academia, y de Javier Morales Montesinos, profesor del Departamento de Ciencia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile.

Gracias a esta iniciativa, el proyecto obtuvo el segundo lugar latinoamericano en el Desafío STEM, una competencia organizada por Science Bits y Math Bits que reunió a 384 centros educativos de 14 países y culminó con 40 proyectos finalistas.

En entrevista con BioBioChile, los estudiantes y su profesora contaron cómo nació la iniciativa y cuáles son sus planes a futuro.

Del problema personal a la idea del parche

—¿Cómo nació la idea de crear Derma-Patch?

Ricardo: Al entrar a la academia, había que buscar un proyecto, y yo pensaba en ideas siempre ligadas a los fármacos.

En ese entonces estaba con muchos problemas de salud, entre ellos deficiencia de vitamina D. Empecé a investigar y llegué a un mundo muy completo, que ni siquiera se ha terminado de estudiar.

Después, la duda fue: crear gomitas es algo muy común, así que consideré que un parche transdérmico y bucal era lo más accesible y cómodo. A mí se me olvidaba tomar los suplementos. Un parche era lo más accesible y fácil de poner.

—¿Por qué un parche y no otra alternativa?

Ricardo: En la investigación me aparecieron otros usos de los parches transdérmicos, como el tratamiento del cáncer. Es algo que recién se está usando en la medicina y es difícil de encontrar. Eso me llamó la atención por la innovación, y después pensé en la comodidad.

—¿Cuándo se sumaron las demás integrantes?

Ricardo: Fue en el mismo lapso. Investigar me tomó ciertas semanas y en ese tiempo las invité, porque un proyecto necesita un equipo; si no, no surge el proyecto.

Prototipo, pausas y resultados

—¿Cómo llegaron al prototipo?

Ricardo: Como el tema es nuevo, la investigación es difícil. Fuimos tanteando y colaborando con diferentes profesionales.

El principal fue un profesor de la Universidad de Chile, especialista en crear láminas adhesivas. Nos enseñó los procedimientos que usaba y nos entregó materiales.

Desde ahí partió el prototipado del parche solo y luego fuimos probando en terreno hasta llegar al prototipo final.

—¿Qué resultados han obtenido?

Ricardo: Primero probamos cómo reaccionaba la lámina ante la humedad y el agua, por ejemplo, y cómo se degrada. Esos fueron los principales experimentos.

Con humanos aún no podemos hacerlo, ni vamos a hacerlo directamente en el experimento, pero esto es lo más cerca que llegamos.

La feria científica internacional

—¿Cómo vivieron la feria científica?

Emilia: La competencia era en línea, pero se nos abrió mucho la mirada, porque tenía guías y talleres.

Nosotros no sabíamos nada de física y había guías de esa materia, así que estudiamos todos al mismo tiempo.

Al conocer los resultados, vimos proyectos de otros países, con problemáticas que acá no tenemos. En Colombia ganó uno orientado a la sequía y a la ganadería, algo que acá no se ve mucho.

—¿Qué viene ahora para el proyecto?

Ricardo: Hemos pensado poco en eso, pero estamos comprometidos con el proyecto sí o sí. Tenemos colaboraciones con profesionales, y con un médico hay un compromiso que es tentativo. Ayer se hizo una publicación en Congreso Futuro y vi comentarios toda la noche, con harto interés de profesionales del área de la salud.

La mirada de la mentora

—Como profesora, ¿qué le deja este proyecto?

Profesora: Creo que hay que salir un poco de la estructura del aula. Proyectos como este demuestran que hay que abrirle la puerta a las habilidades del siglo XXI: la creación, el pensamiento crítico, la innovación y el trabajo colaborativo.

Somos un colegio municipal, no particular, pero los chicos tienen que generar espacios de creación. A veces discuten, y eso enriquece el trabajo.

Orgullo es poco. Nadie les impuso el proyecto ni el nombre: es absolutamente de ellos. Siempre pensaron en cómo llegar a ser un beneficio para la sociedad, y eso es lo que los colegios tenemos que fomentar.

Ayer en la tarde llegó una propuesta de una emprendedora que trabaja con parches y quiere que los chiquillos trabajen con ella. Así ha ido escalando esto de a poco.

Respaldo de la alcaldesa de Las Condes

Cabe destacar que el trabajo de los estudiantes también cuenta con el respaldo de su comuna.

Para la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, el reconocimiento de lo estudiantes en la feria de ciencias refleja el talento de los estudiantes y la importancia de generar oportunidades para que puedan desarrollar sus ideas.

“He podido conocer de cerca este proyecto y ver el compromiso y la dedicación de estos estudiantes. Estamos muy orgullosos de ellos y de lo que están logrando”, destacó la alcaldesa.

“Cuando entregamos herramientas y apoyo, nuestros alumnos pueden desarrollar su talento, innovar y llegar muy lejos. Este segundo lugar latinoamericano es una muestra concreta de eso y nos demuestra que en nuestros colegios hay estudiantes con enormes capacidades y ganas de hacer cosas nuevas”, agregó.

Académico que los guio

El profesor Javier Morales, del Departamento de Ciencia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile y quien dirige el laboratorio Drug Delivery, asesoró científicamente a los jóvenes y explicó a BioBioChile cómo llegó al proyecto, cómo funciona el parche y qué etapas faltan para que pueda llegar a ser un producto.

Cómo comenzó la asesoría

—¿Cómo llegaron los estudiantes a usted y en qué los guió?

Llegó una solicitud del Liceo Simón Bolívar a la facultad, que por alguna razón terminó en mi bandeja de entrada (correo). Eran chicos que estaban trabajando este concepto en su club de investigación escolar en el desarrollo de una lámina polimérica en la que querían disponer vitamina D.

Una de las líneas que trabajamos en el laboratorio está muy cerca de ese tipo de productos, las láminas poliméricas como forma de administración de medicamentos.

En el laboratorio llevamos varias tesis de por medio de este tipo de dispositivos, entonces me llamó la atención, les escribí y así comenzó este trabajo.

He trabajado con ellos como asesor científico, para guiar las decisiones técnicas.

Les expliqué el tipo de dispositivo, cuáles son los ingredientes clave, cómo se combina la vitamina D en estos tipos de materiales y qué incompatibilidades podrían tener.

—¿Cómo funciona el parche?

Estos parches son láminas delgadas y flexibles y el objetivo es que se adhieran a una superficie de la piel por donde queramos que se absorba la sustancia activa, en este caso el suplemento de vitamina D.

Es un proceso natural de nuestras barreras biológicas, de las cuales la piel es una. Cuando uno dispone un parche, lo que está haciendo es que está localizando la sustancia que uno quiere que sea absorbida, y así favorece el proceso.

Los materiales que se ocupan son diversos, cuando conversábamos, ellos contemplaban HPMC (Hidroxipropilmetilcelulosa), un celulósico.

Es una cadena polimérica que contiene la vitamina D y que cumple el propósito de formar el parche y formar esta lámina al mismo tiempo que persiste durante el proceso de absorción para que la vitamina pueda entregarse hacia la piel y ser absorbida de manera transdérmica.

Los próximos pasos

—¿Qué tan preparados estaban los estudiantes y cómo fue el trabajo con ellos?

Tenían el concepto y el resultado que querían obtener: transformar esta forma de administración en un parche, para que sea más sencillo administrar el suplemento.

No tenían toda la capacidad técnica, aunque habían leído mucho. Los mandé a leer harto para que fueran aprendiendo en el proceso, y fueron siempre muy prolijos y dedicados con la literatura que les entregué.

Estuvieron súper a la altura y fueron bien autónomos en el aprendizaje.

—¿Qué potencial ve en el proyecto y qué falta para que llegue a buen puerto?

Hay una oportunidad real de que esto eventualmente se transforme en un producto. Están en cuarto medio y tienen sus prioridades, como seguir aprendiendo en la universidad.

Lo más inmediato es terminar de resolver el concepto a escala de laboratorio. Luego tendrían que pasar por una fase demostrativa en animales y, eventualmente, ir hacia humanos, siguiendo toda la regulación que se impone sobre este tipo de productos.

—¿Qué valor tiene que escolares hayan llegado hasta aquí?

Es súper valioso para ellos como experiencia de vida. Vieron cómo un concepto que se inventa en la cabeza, con el anhelo de resolver un problema social, se transforma en un producto y luego en un prototipo. Después lo demostraron ante diferentes audiencias, no solo ante mí, que soy científico, sino también ante eventuales inversionistas.

Tienen de sobra para estar orgullosos. No sé si persistan en este proyecto, pero ojalá mantengan este espíritu emprendedor y de curiosidad. Si no, estoy seguro de que tienen muy buenas herramientas para abordar cualquier otro problema que se pongan por delante.