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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La estrepitosa caída de los ahorros en los fondos E y D ha generado preocupación sobre el impacto en la Pensión Garantizada Universal (PGU), beneficio que entrega $231.732 a quienes tienen una pensión de hasta $789.139. Expertos advierten que las pérdidas podrían afectar la PGU, aunque algunos señalan que el impacto sería marginal. La Asociación de AFP destaca que la mayoría de los afiliados al fondo E no son próximos a jubilarse, lo que les da un horizonte más largo para recuperarse de las fluctuaciones.

Una de las artistas que se levantaron ante la estrepitosa caída de los ahorros en el fondo E y también la contracción del D es que podría significar para la Pensión Garantizada Universal (PGU).

Y es que el beneficio que abarca al 90% más vulnerable del país entrega $231.732 a quienes tienen una pensión de hasta $789.139. Considerando las pérdidas en su próxima jubilación, aquellas personas que ahorraron en el fondo E o D y que estén próximas a pensionarse, cabe la duda de qué tanta presión extra podría enfrentar, en tema de financiamiento, la PGU.

Consultado por El Mercurio, el director de Presupuestos, José Pablo Gómez, sostuvo que están monitoreando el impacto fiscal de las pérdidas de ambos fondos de pensiones.

“La reforma previsional es reciente; por lo tanto, aquí están operando una serie de instituciones que van determinando cuál es el tamaño de las pensiones de las personas. Por lo pronto, es un tema que está en monitoreo”, dijo el encargado de la Dipres al citado medio.

Posible impacto en la PGU de la apuesta de las AFP

Según el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del tercer trimestre, la PGU es el programa de mayor tamaño del Estado, con $7 billones de pesos para 2,2 millones de personas mayores, un 2,9% más que en 2026.

Para quienes reciben una pensión base desde $789.139 hasta $1.252.602, el aporte de la pensión garantizada varía, reduciéndose progresivamente hasta que, desde $1.252.603, la persona no recibe PGU.

A su vez, la Reforma de Pensiones establece que para los adultos mayores de 75 años o más, el monto máximo es de $250.275.

Expertos consultados por El Mercurio sostuvieron que efectivamente se podría presentar un riesgo sobre la PGU, “toda vez que las personas deban hacer la pérdida y sus pensiones bajen por debajo de los valores de la PAFE (Pensión Autofinanciada de Referencia) que los acredita como beneficiarios y cumplan los otros requisitos de focalización”, comentó el integrante del Consejo Consultivo Previsional, Andras Uthoff.

Pero, por otra parte, hay voces como el decano de la Facultad de Administración de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, quien dijo al periódico que no es probable un efecto mayor sobre la pensión garantizada “más que en el margen, ya que solo tal vez haría que alguien que estaba muy cerca de no obtenerla, luego de perder un 10% de saldo ahorrado, ahora sí califique”.

Tras la polémica por las fallidas apuestas contra las tasas de interés de las administradoras, la Asociación de AFP apuntó que el fondo E no concentra la mayoría de las personas más próximas a jubilarse, ya que solo un 10% tiene 60 años o más.

Al 31 de agosto, ese porcentaje equivale a unas 76 mil personas, según se desprende de las cifras de la Superintendencia de Pensiones (SP).

Durante este martes, el regulador anunció el inicio de un procedimiento sancionatorio contra las siete administradoras por su responsabilidad en las arriesgadas estrategias de inversión con swaps, afectando a los fondos señalados por las propias AFP como los más conservadores. En específico, la SP apunta a esclarecer si hubo incumplimientos o no al deber de lealtad y exigencia en el manejo de los ahorros previsionales.

Un swap es una especie de “trueque” donde dos partes acuerdan intercambiar pagos de dinero a futuro. Dicho extremadamente en simple: “tú me pagas un porcentaje fijo pase lo que pase, y a cambio yo te pago un porcentaje variable según cómo esté el mercado”.

En este caso, las siete AFP en manada apostaron a estos “trueques” con bancos internacionales. En términos simples, las AFP se aseguraban de recibir siempre un porcentaje fijo (por ejemplo, 4), y se comprometían a pagar lo que dictara la tasa de interés de EEUU.

Con esto, las AFP buscaban asegurar una ganancia fija para el Fondo E, apostando a que las tasas en EEUU iban a bajar (por ejemplo, a 2), quedándose con la diferencia a favor. Pero toda esta fórmula funcionaba solo si las tasas de EEUU bajaban… y no bajaron: subieron. Al subir, las AFP terminaron obligadas a pagarles a los bancos mucho más de ese 4 fijo que recibían.

Con lo anterior, los contratos perdieron valor masivamente, acumulando pérdidas por US$11 mil millones para el conjunto del sistema.