La desaparición de uno de los tripulantes del buque El Manantial volvió a poner el foco sobre esta embarcación de bandera ecuatoriana, que lleva siete años varada frente a la playa Isla de Los Reyes, en Talcahuano. El incidente ocurrió el pasado viernes 2 de octubre, cuando dos integrantes de la tripulación regresaban al buque a bordo de un bote auxiliar tipo Zodiac tras comprar agua y alimentos.
La pequeña embarcación volcó en la bahía de Talcahuano y solo uno de los marinos logró ser rescatado con vida, siendo trasladado al Hospital Las Higueras. En tanto, un tercer integrante de la tripulación permanece a bordo de la embarcación principal.
Ante la desaparición del segundo tripulante, la Armada desplegó un intenso operativo de búsqueda en la bahía. Días después, el martes 6 de octubre, la Gobernación Marítima confirmó el hallazgo y recuperación de un cadáver en la costa de Talcahuano, y se están realizando los procedimientos de rigor para confirmar si la identidad del cuerpo corresponde a la del tripulante ecuatoriano buscado.
Resulta que esos viajes en bote —como el que condujo a la desaparición del tripulante— eran algo más habitual de lo que parece.
Los integrantes de la nave tenían la costumbre de trasladarse aproximadamente cada diez días hasta el sector de La Poza en Talcahuano para comprar agua y víveres con sus propios recursos, además de recibir regularmente aportes de la comunidad para sobrellevar su prolongada estadía en el puerto. ¿Por qué llevan tantos años “atrapados” en la bahía?
¿Por qué hay un buque ecuatoriano “atrapado” en Talcahuano?
La retención se originó a raíz de un litigio entre la empresa chilena Ultramar y la dueña del buque Mobbing Shipping por el incumplimiento en el pago de servicios de remolque prestados cuando la nave sufrió una avería en Corral, región de Los Ríos.
Ante esto, el Segundo Juzgado Civil de Talcahuano decretó una orden de retención y arraigo nacional, trasladando poco después el buque a la bahía por razones de seguridad ante inclemencias climáticas.
Desde la Capitanía de Puerto de Talcahuano explicaron que “durante los años siguientes, y mientras se mantuvieron las restricciones que afectaban a la nave, sucesivas inspecciones efectuadas por la Autoridad Marítima Local constataron deficiencias técnicas, operacionales y de seguridad, las que fueron oportunamente informadas al armador y cuya subsanación era de su responsabilidad”.
“A ello se sumó el progresivo desembarco de su tripulación y el deterioro de la nave por falta de mantenimiento adecuado”, explicaron.
En agosto de 2024, el buque sufrió el corte de sus sistemas de fondeo y quedó a la deriva en la bahía producto del mal tiempo. La Capitanía de Puerto tuvo que desplegar remolcadores de altamar para guiar la nave hacia un varado controlado frente a la playa Isla de los Reyes, donde permanece posicionada hasta hoy.
Tras este incidente, “y el incumplimiento de las exigencias legales y de seguridad previamente advertidas”, la Autoridad Marítima procedió a declarar el navío en abandono en noviembre de ese año.
Por su parte, el armador y propietario del buque, Ángel Efraín Bobadilla, sostiene que la nave nunca estuvo abandonada y que la situación se encuentra actualmente en un proceso de casación en última instancia para anular dicha resolución marítima y liberar la embarcación.
“El barco no está arraigado, no está arraigado. Ahorita está en casación en la última instancia para dejar completamente libre. Pero el capitán de puerto, José Egaña, declaró el barco en abandono hace dos años. Y hoy está por salir la resolución de que el barco nunca se ha abandonando. Él emitió una resolución”, sostuvo Badilla.
Consultado sobre si con esa resolución podrían devolverse a Ecuador, afirmó que “definitivamente. Vamos a llevar remolcado el barco a Callao”.