Notas
Héroes de una clase y antihéroes nacionales: fortuna de pocos y desdicha de muchos
Publicado por: Christian Leal
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La Historia nacional oficial nos estremece con relatos de hombres ‚Äďy casi de ninguna mujer- que antepusieron su vida en aras a la construcci√≥n del Estado-Naci√≥n. ‚ÄėNobles‚Äô connacionales ofrendaron sus vidas en combates desiguales, lejos de sus hogares, siendo padres abnegados y amorosos esposos, con hijos peque√Īos obviamente para agregar melodrama a sus biograf√≠as de vida.

‚ÄėRendirse nunca, retroceder jam√°s‚Äô fue la estampa que acompa√Īo a sus carruajes f√ļnebres y sus l√°pidas en los cementerios. Sepultados con el tricolor patri√≥tico, matizados con discursos grandilocuentes, recordados en estatuas y grandes avenidas c√©ntricas y escuelas perif√©ricas.

Los h√©roes son estos sujetos comunes y corrientes. ‚ÄėChilenos cualquiera‚Äô que la historia los exigi√≥ y que ante tama√Īo desaf√≠o ellos hidalgamente recogieron el guante. Esa Historia monumental y omnipresente se vinculaba con los ‚Äėchilenos mortales‚Äô, que poco y nada ten√≠an de colosal, a partir de su ofrenda de sangre. Al magno relato del Estado-Naci√≥n se le a√Īad√≠a una y otra p√°gina desde los primeros a√Īos del siglo XIX, afinc√°ndose en el siglo posterior, y naturaliz√°ndose hasta hoy en d√≠a en el siglo XXI.

Los “apropiados” h√©roes ind√≠genas como Lautaro, Caupolic√°n y Pelantaro, que resistieron al invasor espa√Īol, acompa√Īar√°n a Carrera, Rodr√≠guez, padres de la patria, estos primeros a√Īos de esta novel naci√≥n. La gesta ind√≠gena ser√° olvidada r√°pidamente en nombre del progreso, el Estado autoritario, centralizado y fuerte, sue√Īo plet√≥rico de Portales, se consolidar√° en el periodo Conservador y luego por las proezas de Arturo Prat y compa√Ī√≠a.

Entre los h√©roes destaca O‚ÄôHiggins, quien abdicando ‚Äďtal como lo hacen los reyes-, antepuso su dignidad para as√≠ evitar una guerra civil. Pero que no hizo m√°s que aplazarla, debido a que los Ej√©rcitos conservadores, no una, sino varias veces, comandados por Jos√© Joaqu√≠n Prieto, Manuel Montt, Jorge Montt y otros ‚Äėilustres‚Äô, desataron guerras contra sus connacionales en 1830, 1851, 1859 y 1891.

El Estado en forma, como lo llaman, que tanto la Derecha y la Izquierda se vanaglorian, levantado por Diego Portales y santificado por la Iglesia, se expandió territorialmente hacia los extremos del país, invadiendo, saqueando y asesinando como hordas sedientas de sangre y de botines de guerra. Peruanos, bolivianos y mapuches, cadáveres todos, quedarán regados como testigos de las heroicas gestas de las fuerzas armadas.

Manuel Meneses, discapacitado tras la GdP

Manuel Meneses, discapacitado tras la GdP

El “Ej√©rcito vencedor, jam√°s vencido”, se convirtiera no s√≥lo en el ‚Äúbrazo armado‚ÄĚ de los ricos, poderosos, burgueses u oligarcas, como quiera llam√°rseles -ya que s√≥lo ellos se beneficiaron directamente con esta expansi√≥n-, ser√°n parte consustancial de la construcci√≥n de Estado-Naci√≥n chileno. Ser√°n los s√≠mbolos, junto con las banderas, escudos, himnos y efem√©rides en los calendarios, que se constituir√°n como el ‚Äėdeber ser‚Äô de ‚Äėcualquier chileno‚Äô.

El decadente Estado Oligarca de las primeras d√©cadas del siglo XX, Arturo Alessandri con su autoimpuesta Constituci√≥n del 25′, el fallido Estado de Bienestar de los radicales, el autoritarismo de Ib√°√Īez del Campo, los est√©riles intentos de Alessandri -hijo- y de Frei Montalva por contener e institucionalizar la movilizaci√≥n social, decantar√°n en el gobierno de la Unidad Popular, haciendo estallar el Estado de Compromiso que se hab√≠a conformado por todo el siglo.

H√©roes de las m√°s diversas tendencias pol√≠ticas-ideol√≥gicas: populistas, conservadores, socialcristianos, militares y marxistas, tendr√°n como rasgo transversal la consolidaci√≥n y defensa del Estado. Esa cuasi-sagrada instituci√≥n que ‚Äėcamino de la mano‚Äô con la naci√≥n, apoy√°ndose entre s√≠, cuando ninguna de las dos pod√≠a desarrollarse por s√≠ sola.

Esa construcci√≥n llamada Chile, que aunque no nos guste est√° arraigada hasta el t√©tano en los ‚Äėchilenos comunes y corrientes‚Äô, los mismos que miran hac√≠a arriba al pante√≥n de los h√©roes de la patria. Que con una inocencia que bordea lo tragic√≥mico, defienden con u√Īas y dientes iconos que en realidad no representan un proyecto nacional, b√°sicamente por que nunca la naci√≥n, entendi√©ndola como la totalidad o gran parte de los hombres y mujeres que viven en Chile, ha participado de un proceso constitutivo o constituyente de Estado-Naci√≥n.

Donde inclusive, cuando los sectores populares o clases m√°s despose√≠das han intentado decidir su destino, la respuesta de estos h√©roes y grandes figuras han sido sablazos, balas, campos de concentraci√≥n y desapariciones. Son sus intereses mezquinos de clase, terratenientes y mercaderes de baratijas, que prefieren la condescendencia del capital extranjero a permitir que los peones, inquilinos, indios, rotos, upelientos, cumas y flaytes ‚Äďcomo quiera el lector llamarles- dispongan y construyan su destino.

Esa masa marginal, sucia, maloliente y amenazante de sus propiedades, que los observan desde el otro lado del r√≠o, eran antipatriotas, porque no se sumaban a sus gestas, porque no quer√≠an ir a una guerra donde se disputaba algo que no era y nunca fue de ellos. Enga√Īados con tretas fueron llevados al norte en levas forzosas a combatir por propiedades y capitales que s√≥lo fueron de unos pocos. Las mismas artima√Īas y discursos patriotas que llamaran a las armas a los chilenos despose√≠dos cuando una supuesta amenaza extranjera hace peligrar a la naci√≥n; la guerra de don Ladislao de 1920, la cuasi guerra con Argentina en 1978 y la guerra contra el marxismo internacional durante la dictadura de Pinochet, son ejemplos de aquello.

¬ŅQui√©nes fueron los verdaderos beneficiados con estas proezas? ¬ŅQuienes fueron los incautos enga√Īados? ¬ŅRealmente toda esa sangre derramada fue en torno al inter√©s supremo de todos los que componemos la naci√≥n? El sino del enga√Īo, la desdicha y el ego√≠smo marcar√° el destino de unos y de otros. Eran a la vez h√©roes de una clase, y antih√©roes nacionales, que ocultaban sus verdaderos intereses. H√©roes de los privilegiados porque consolidaron el poder y riqueza de una minor√≠a, mientras condenaban al resto de la naci√≥n al despojo. Fortuna de unos pocos y desdicha de muchos.

¬ŅQui√©n m√°s sali√≥ ganando con todo esto? Los otros beneficiados de estos hechos fueron los capitales extranjeros, con sus bancos apostados en Valpara√≠so, que como sanguijuelas succionaban el sudor y trabajo de los labradores del valle central; o los ingleses y alemanes que se apropiaron de las salitreras en el norte del pa√≠s, luego de la guerra que desgarr√≥ los lazos con nuestros vecinos; y el accionar parasitario de las transnacionales que devasta nuestras riquezas naturales desde la implementaci√≥n del neoliberalismo a fines de los 70‚Äô.

José Antonio Palma

José Antonio Palma

Los supuestos patriotas desvividos por Chile y su gente eran héroes, sin duda alguna, pero de una clase, un sector social, porque para la inmensa mayoría de los chilenos el desprecio y la indiferencia impregnaba sus acciones. Se desvivieron por tener la atención de capitales foráneos, consolidar sus dividendos y propiedades, copiar gustos y lujos ajenos, y sobre todo, de sentenciar a las grandes mayorías a la exclusión y miseria.

José Antonio Palma
Profesor de Historia y Geograf√≠a, Magister (c) en Historia USACH. Educador popular y activista HipHop. Sus tem√°ticas de investigaci√≥n giran en torno a la historia reciente, memoria, violencia pol√≠tica y militancia en la izquierda pol√≠tica. Publicar√° en el curso del 2012 el libro ‚ÄúEl MIR y su opci√≥n por la guerra popular. Estrategia pol√≠tico-militar y experiencia militante en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria [MIR] 1982-1990‚ÄĚ, por Ediciones Escaparate.

Actualmente se encuentra trabajando en proyectos de investigación, FONDECYT y DICYT-USACH, talleres de educación popular y en reinserción escolar.

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