Según los últimos informes de seguridad, en solo seis meses de este 2026, la inteligencia artificial (IA) ya ha generado más imágenes de abuso infantil que en todo el 2025, una alerta sobre el crecimiento de imágenes ilegales creadas mediante esta tecnología.
Así lo dice la Internet Watch Foundation (IWF), una organización británica especializada en detectar y combatir contenidos de abuso sexual infantil en Internet.
Un peligroso auge de imágenes generadas por IA
Sus analistas evaluaron 6.310 imágenes producidas mediante IA que cumplían con la definición legal de material de abuso sexual infantil durante los primeros seis meses del año.
En concreto, la cifra representa un aumento del 40% respecto de las 4.512 imágenes detectadas durante los doce meses de 2025. El salto muestra hasta qué punto estas tecnologías están facilitando la creación de nuevo material a una velocidad difícil de enfrentar con las herramientas tradicionales.
Las cifras muestran además un fuerte sesgo de género. De las 6.221 imágenes en las que pudo establecerse edad y sexo, el 98% mostraba a niñas. Mientras durante todo 2025 la IWF había registrado 4.259 imágenes únicas de niñas, sólo hasta junio de este año ya contabilizaba 6.094.
También preocupa la edad de los representados. De las imágenes detectadas durante el primer semestre, 2.534 involucraban a niños de entre 7 y 10 años y otras 2.369 a menores de entre 11 y 13.
Además, hubo 1.004 imágenes de chicos de entre tres y seis años y 190 correspondientes a bebés y menores de dos años. En conjunto, el grupo de 7 a 13 años concentró el 79% del material generado mediante IA, frente al 70% registrado durante 2025.
Una simple foto puede ser modificada
Aunque algunas imágenes sean completamente sintéticas, los especialistas advierten que hablar de contenidos “falsos” no implica que sean inocuos. En numerosos casos los agresores utilizan fotografías auténticas de chicos y las manipulan mediante sistemas de IA para producir nuevas imágenes sexuales.
Para las víctimas, eso significa que fotografías tomadas originalmente en situaciones cotidianas pueden convertirse en material abusivo que vuelve a circular por Internet y profundiza el daño.
Uno de los problemas tecnológicos es que los métodos actuales de detección funcionan especialmente bien con imágenes que ya fueron identificadas. La IWF genera una suerte de “huella digital” o hash de cada archivo ilegal conocido, que luego permite a las plataformas reconocerlo y bloquearlo automáticamente.
Pero una imagen recién creada por inteligencia artificial todavía no posee esa identificación: primero debe ser descubierta, evaluada y clasificada. La capacidad de generar miles de variantes nuevas pone así en jaque a un sistema pensado originalmente para rastrear material previamente conocido.
“Es preocupante ver con qué rapidez estas imágenes continúan propagándose online”, señaló Kerry Smith, directora de la IWF. El desafío, advierten los especialistas, ya no consiste sólo en retirar contenidos después de que aparecen: es evitar que herramientas cada vez más poderosas permitan producirlos a escala industrial.