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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una mujer de 30 años se cuestiona cambiar su anticonceptivo después de usar el mismo por una década, pero especialistas en salud señalan que no es necesario si el método es tolerado y no causa efectos secundarios. Los expertos explican que no hay problema en usar el mismo método desde la primera menstruación hasta la menopausia, siempre y cuando no haya contraindicaciones. Cambiar o pausar el método sin razón médica puede empeorar molestias y aumentar riesgos como la trombosis. Recomiendan consultar con un ginecólogo si se presentan cambios en la salud, efectos secundarios o si se desea quedar embarazada. Los anticonceptivos se consideran seguros, aunque el perfil de seguridad varía según el tipo de método y las características de cada paciente. Se sugiere evaluación anual y controles médicos periódicos según las necesidades de cada paciente.

Una mujer usa el mismo método anticonceptivo desde los 20 años y a los 30 se pregunta si ya es hora de cambiarlo, o si el cuerpo necesita un descanso. La respuesta de los especialistas es clara: el paso del tiempo, por sí solo, no es una razón para cambiar de método.

Así lo señalaron a BioBioChile tres especialistas en el área de la salud. Ligia Carrillo, ginecóloga de IntegraMédica y del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explicó que, si un método es conveniente para el estilo de vida de la mujer, es bien tolerado y no genera efectos secundarios, “no hay ningún problema en que lo uses de forma continua por el tiempo que sea necesario. El cuerpo no necesita descansos”.

Aníbal García Huidobro, ginecólogo de Clínica Dávila Vespucio, fue más allá y señaló que, en estricto rigor, una mujer podría utilizar el mismo anticonceptivo desde su primera menstruación hasta la menopausia, siempre que no existan contraindicaciones.

Por su parte, Andrea von Hoveling, ginecóloga de Clínica Santa María, agregó que hacer pausas o cambiar de método sin una razón médica no aporta beneficios y, en algunos casos, incluso puede agravar ciertas molestias.

García Huidobro explicó que existe una razón práctica para evitar los cambios innecesarios. Los anticonceptivos combinados, que contienen dos hormonas, se asocian a un pequeño riesgo de trombosis, es decir, de formación de coágulos sanguíneos.

Este riesgo es mayor durante los primeros meses de uso, especialmente en los tres primeros. Por eso, cada vez que una mujer vuelve a iniciar un anticonceptivo combinado después de una interrupción, puede exponerse nuevamente a ese período de mayor riesgo, complementó el especialista.

Señales para consultar sobre un método anticonceptivo

Los expertos coinciden en que hay situaciones en las que sí conviene acudir al ginecólogo para evaluar un cambio de método o en definitiva, dejarlo. Una de ellas es cuando la mujer desea quedar embarazada.

Carrillo también mencionó cambios en la salud general, como presión arterial elevada, migrañas con aura —que pueden manifestarse con destellos de luz u otras alteraciones visuales— o un diagnóstico de diabetes o colesterol alto.

Otro caso que requiere especial atención es el de las mujeres mayores de 35 años que fuman. Según la ginecóloga, esta combinación contraindica el uso de métodos que contienen estrógenos, como ocurre con la mayoría de las pastillas anticonceptivas combinadas.

El doctor García Huidobro ilustró la diferencia con un ejemplo: el riesgo no es el mismo para una mujer de 26 años que fuma 20 cigarrillos al día que para una de 36 años con el mismo hábito.

También es recomendable consultar cuando aparecen efectos que afectan la calidad de vida, como sangrados inesperados y persistentes, cambios drásticos del estado de ánimo, una disminución importante del deseo sexual o dolores de cabeza frecuentes.

La doctora Carrillo advirtió, además, sobre la adherencia al tratamiento, es decir, la capacidad de, por ejemplo, tomar las pastillas según las indicaciones. Si una mujer olvida tomarlas una o dos veces al mes y esto se vuelve recurrente, la especialista recomienda evaluar un método que no dependa de la memoria diaria.

Von Hoveling sumó otros motivos para consultar, como recibir un diagnóstico de alguna enfermedad o comenzar un tratamiento farmacológico que pueda interactuar con el anticonceptivo utilizado.

¿Los anticonceptivos son riesgosos?

Según Carrillo, los estudios muestran que los anticonceptivos son seguros para la mayoría de las mujeres y pueden ofrecer beneficios adicionales, aunque su perfil de seguridad varía según el tipo de método y las características de cada paciente.

“Por ejemplo, las pastillas anticonceptivas combinadas, que son la gran mayoría, presentan un riesgo ligeramente aumentado de trombosis, es decir, coágulos en la sangre, o de infartos. Esto ocurre sobre todo en mujeres que tienen otras comorbilidades, como obesidad, que son fumadoras o que tienen una hipertensión probablemente descompensada”, indicó Carrillo y por lo tanto, es necesario un chequeo constante.

Respecto al cáncer, Carrillo explicó que las pastillas anticonceptivas ofrecen protección frente al cáncer de ovario y de endometrio.

Sin embargo, su uso también se ha asociado a un aumento del riesgo de cáncer de mama y de cuello uterino, aunque este último vínculo depende de distintos factores y los riesgos pueden variar con el tiempo tras suspender el método.

Los métodos sin estrógenos, como el DIU de cobre, el DIU hormonal y el implante anticonceptivo, tienen perfiles de seguridad diferentes a los de los métodos combinados.

En particular, los métodos que no contienen estrógenos no presentan el mismo aumento del riesgo de trombosis asociado a estos últimos. No obstante, cada alternativa tiene sus propias indicaciones y posibles efectos secundarios.

En el caso de las inyecciones anticonceptivas trimestrales, Carrillo señaló que es importante evaluar periódicamente su uso y considerar sus posibles efectos sobre la salud ósea. Estos anticonceptivos pueden provocar una disminución temporal de la densidad mineral ósea, es decir, de la cantidad de minerales presentes en los huesos.

El experto de Clínica Dávila añadió que la densidad ósea suele recuperarse después de suspender este método, aunque el tiempo de recuperación puede variar entre pacientes.

Controles médicos: ¿Cada cuánto tiempo?

En cuanto a los controles, Carrillo y Von Hoveling recomiendan una evaluación anual una vez que el uso del anticonceptivo está establecido, aunque la frecuencia puede variar según los antecedentes y las necesidades de cada paciente.

Al comenzar a utilizar un método, García Huidobro sugiere realizar un primer control a los tres meses y otro a los seis meses, con el objetivo de evaluar la tolerancia y la respuesta de la paciente.

Durante la consulta, Carrillo precisó que no es necesario realizar una ecografía transvaginal de rutina por el solo hecho de utilizar anticonceptivos, salvo que existan síntomas que justifiquen el examen, como sangrado entre menstruaciones o dolor pélvico persistente.

La especialista también recordó la importancia de mantener al día los exámenes preventivos correspondientes a cada etapa de la vida, como el Papanicolaou, la prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH) y la mamografía, según la edad, los antecedentes y las recomendaciones médicas vigentes.

Qué pasa cuando se deja el método anticonceptivo

Los tres especialistas coinciden en que la fertilidad puede recuperarse rápidamente después de suspender los anticonceptivos, aunque el tiempo puede variar según el método utilizado.

La doctora Carrillo explicó que, en el caso de las pastillas, estas dejan de actuar antes de 48 horas tras suspenderlas, de modo que se puede ovular enseguida. Por eso, quien no busca embarazo debe usar preservativo u otro método de barrera desde el primer día.

Por lo tanto, el ciclo natural puede restablecerse, pero la forma en que esto ocurre depende, entre otros factores, de cómo eran las menstruaciones antes de comenzar el tratamiento.

Por ejemplo, una mujer que presentaba amenorrea —ausencia de menstruación— antes de iniciar el anticonceptivo podría volver a experimentarla. Von Hoveling advirtió, además, que también pueden reaparecer las molestias menstruales que existían antes de comenzar con el método anticonceptivo.

Finalmente, el doctor García Huidobro destacó que no se necesita una preparación especial para suspender el anticonceptivo. Carrillo coincidió con esa recomendación y aclaró que tampoco existe una dieta específica para limpiar o desintoxicar el organismo después de dejar las pastillas.