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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La tularemia, conocida como fiebre del conejo, una infección bacteriana potencialmente mortal, ha aumentado en Estados Unidos, generando preocupación por enfermedades transmitidas por insectos. La bacteria Francisella tularensis, presente en roedores y conejos, se transmite a humanos por manipulación de cadáveres de animales, picaduras de insectos, consumo de carne poco cocida, agua contaminada o inhalación. Los síntomas incluyen fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza intenso y ganglios linfáticos inflamados. El tratamiento con antibióticos es efectivo, reduciendo la mortalidad del 10% al 1%. No hay vacuna aprobada, y Chile no registra casos. En EE.UU., se han reportado 200 casos al año, principalmente en el centro-sur, con un aumento del 56% en 2023.

La fiebre del conejo, o tularemia, una infección bacteriana poco frecuente que puede ser mortal si no se trata, vuelve a las noticias tras un alza en los casos detectados en Estados Unidos, país donde crece la preocupación por el aumento de enfermedades transmitidas por insectos como las garrapatas.

Según medios estadounidenses, recientemente un hombre de 36 años del estado de Florida acudió varias veces a urgencias hasta que se identificó la enfermedad, que advierten, es un arma biológica potencial.

¿Qué es y por qué ocurre la fiebre del conejo?

La tularemia está causada por la bacteria Francisella tularensis, que vive sobre todo en roedores, conejos y liebres. Por eso se le llama “fiebre del conejo”, aunque los animales no son los únicos transmisores, de acuerdo a lo descrito por el Manual MSD.

Las personas se contagian por:

-Manipular cadáveres de animales infectados, como cuando un cazador despelleja un conejo
-Picaduras de garrapatas, tábanos o pulgas
-Por comer carne poco cocida
-Beber agua contaminada
-Inhalar partículas con la bacteria

Eso sí, es importante destacar que no se contagia de persona a persona, según el mismo manual. Quien la ha padecido queda inmune a una reinfección.

Síntomas, tratamiento y mortalidad

Los síntomas aparecen de 3 a 5 días después de la exposición, de acuerdo a MedlinePlus, y suelen comenzar de forma repentina. Incluyen:

  • Fiebre alta
  • Escalofríos
  • Dolor de cabeza intenso
  • Dolores musculares
  • Úlcera en la piel donde entró la bacteria
  • Hinchazón y dolor de los ganglios linfáticos
  • En casos graves, la infección llega a los pulmones y causa neumonía, o se propaga por la sangre.

    El tratamiento se basa en antibióticos o inyecciones de estreptomicina o gentamicina, y con ellas casi todos los pacientes se recuperan.

    Sin tratamiento, la tularemia mata a cerca del 10% de los casos, y con antibióticos el riesgo baja a menos del 1%. Algunas formas graves, como la neumónica o la tifoidea, pueden ser mortales hasta en la mitad de los casos si no se tratan.

    Hoy no existe vacuna aprobada, aunque se evalúa una actualmente, según destacan los medios de salud.

    ¿Está presente en Chile?

    La enfermedad se concentra en América del Norte, partes de Europa y Asia. En Chile no hay casos que se mencionen en estos antecedentes, y las normas del país buscan mantenerla fuera.

    Una resolución del Servicio Agrícola Ganadero publicada en la Biblioteca del Congreso Nacional (1993) exige, para internar conejos y liebres, que el país de origen esté oficialmente libre de tularemia. Además, los animales deben llevar certificado sanitario oficial.

    En Estados Unidos se registran unos 200 casos al año, casi todos en el centro-sur del país. En 2023 hubo 196, un 56% más que una década antes. Los médicos de Florida advirtieron que, con el cambio del clima, “pueden verse reemergencias de patógenos infecciosos por lo demás raros”.

    Un dato aparte: El Manual MSD advierte además que la bacteria es un arma biológica potencial, porque puede propagarse por el aire.

    ¿Cómo hicimos esta nota?

    Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.