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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El cirujano oncólogo destaca que encontrar un bulto en la mama no siempre significa cáncer, ya que puede corresponder a distintas lesiones benignas. Es fundamental estudiarlo correctamente mediante mamografía, ecografía y biopsia para determinar si necesita seguimiento. Un nódulo, quiste y tumor no son sinónimos; un nódulo describe una lesión localizada, un quiste es una cavidad con líquido y un tumor es un crecimiento anormal de tejido que puede ser benigno o maligno.

Encontrar un bulto en la mama genera preocupación inmediata, pero no siempre aquello corresponde a un cáncer.

Así lo plantea el cirujano oncólogo Nicolás Droppelmann, integrante del Centro de Mama de Clínica Universidad de los Andes, en el marco del Mes del Cáncer de Mama, que se conmemora este mes.

“Un bulto en la mama es un hallazgo, no un diagnóstico. Puede corresponder a distintas lesiones, muchas de ellas benignas. Lo importante es estudiarlo correctamente para saber qué estamos viendo y definir si requiere seguimiento, una biopsia o algún tratamiento en particular”, explica el especialista.

Nódulo, quiste y tumor: tres palabras que no significan lo mismo

Aunque suelen usarse como sinónimos, los términos tienen sentidos distintos. Un nódulo describe una lesión localizada, que puede detectarse al examen físico o mediante imágenes. Es un término descriptivo: dice que hay algo, pero no qué es.

Un quiste es una cavidad que contiene líquido. Cuando tiene características simples, es una lesión benigna (no cancerosa) que muchas veces no necesita tratamiento. Un tumor, en cambio, es un crecimiento anormal de tejido y puede ser benigno o maligno, es decir, canceroso.

La Clínica Universidad de Navarra, en España, aporta en su diccionario médico una precisión útil: un nódulo puede tener contenido quístico, de modo que lo que distingue al quiste es tener una cápsula o membrana propia.

Agrega que el tumor es un concepto más amplio, pues es cualquier masa originada por proliferación de células, sin límite de tamaño.

Según ese mismo diccionario, la mayoría de los nódulos corresponde a procesos benignos, como acumulaciones de grasa, tejido cicatricial, quistes o reacciones inflamatorias. Solo un estudio dirigido permite establecer la naturaleza de cada hallazgo.

Cómo se estudia un bulto: mamografía, ecografía y biopsia

“La mamografía y la ecografía nos entregan información muy importante sobre las características de una lesión. Si existe algún elemento sospechoso, el siguiente paso puede ser una biopsia, que permite establecer el diagnóstico definitivo”, señala Droppelmann.

La mamografía es una radiografía de la mama, y la ecografía usa ondas de sonido para obtener imágenes. La biopsia consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio y determinar si hay cáncer.

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El sitio de salud Clínica Mayo coincide en ese orden. Indica que los quistes que se ven uniformes en una ecografía o una tomografía casi siempre son benignos y solo deben controlarse. Si el quiste tiene componentes sólidos, puede ser benigno o maligno y requiere una evaluación más profunda, habitualmente con imágenes repetidas para ver si crece con el tiempo.

Para la clínica estadounidense, el mejor examen para determinar si un quiste o tumor es benigno o maligno es la biopsia. También advierte que, aunque la mayoría de los quistes no es cancerosa, a veces el cáncer puede causar uno.

Chequeos anuales

El manejo depende del tipo de lesión. Un quiste simple puede mantenerse en observación y, si produce molestias, eventualmente drenarse. Algunas lesiones benignas requieren controles periódicos, mientras que otras pueden necesitar cirugía según su tamaño, crecimiento o características.

Si se confirma un cáncer, el tratamiento se define de manera individual, considerando el tipo de tumor, su extensión y las características de cada paciente.

Droppelmann recomienda realizarse la mamografía anualmente desde los 40 años. Si hay antecedentes de cáncer de mama en familiares directos, como la madre o hermanas, los controles deben comenzar antes.

“Lo importante es no ignorar un cambio nuevo (…) Consultar por un bulto no significa que exista un cáncer, sino que permite estudiarlo a tiempo. Y cuando estamos frente a una lesión maligna, llegar a un diagnóstico oportuno permite contar con más alternativas de tratamiento”, concluye el especialista.