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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Corte de Apelaciones de Santiago ratificó una multa millonaria contra el restaurante "Gran Museo Peruano" en Vitacura, donde un garzón estafó a una pareja cargando $1.800.000 en su tarjeta tras ser presuntamente drogados. Además, les robaron las llaves del auto y un celular. El local trató de justificarlo como exceso de alcohol, pero la víctima denunció que los drogaron. Pese a la apelación de la parte querellada, la Corte confirmó la sanción.

La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó una millonaria multa contra un restaurante peruano ubicado en la comuna de Vitacura, donde un garzón estafó a una pareja y realizó una compra de $1.800.000 con una de sus tarjetas de crédito. Los afectados denunciaron que les habrían introducido algún tipo de droga en una de las bebidas que ingerieron.

El hecho se remonta a junio de 2021 en las instalaciones del local “Gran Museo Peruano”. Además de la millonaria transacción, las víctimas sufrieron el robo de las llaves de un vehículo y un celular.

“Salí a comer con mi señora y un matrimonio de amigos. Al primer pisco sour se me empezó a nublar la vista y finalmente pierdo la consciencia, solamente acordándome de pequeños cuadros de haber estado en situaciones hiperquinéticas dentro del restaurante, el baño y afuera con seguridad ciudadana”, relató en aquel entonces Germán Arancibia, en conversación con Expreso Bío Bío de La Radio.

Eso sí, fue recién al día siguiente que se percató de que habían sido estafados: “Despierto en mi casa con cargo en la tarjeta de crédito, sin mi celular y sin las llaves del vehículo”. “Mi señora recuerda muy poco. Tuvimos la oportunidad de conversar con seguridad ciudadana al día siguiente, y para ellos estábamos en un estado de drogas”, sostuvo.

Multa al restaurante

Para Arancibia, lo más grave de lo ocurrido fue que “desde el restaurante no dicen nada, solo que fue un exceso de alcohol. Lo que llama la atención es que el restaurante no llamó a carabineros ni a seguridad ciudadana. Se pusieron como testigos a ver cuál era nuestra reacción a la sustancia”.

El antecedente clave del caso es que el móvil sustraído registraba haber sido utilizado en una casa cercana al restaurante, la cual era propiedad del mismo dueño del establecimiento. Este último fue quien aseguró a las víctimas que el celular fue recuperado tras ser robado por un mozo. También se dio cuenta de que intentaron sacarle dinero de la cuenta corriente. Esto no fue posible solo porque no poseían la tarjeta de coordenadas.

Con dichos antecedentes en mano, el Primer Juzgado Policía Local de Vitacura dictó una multa de 25 UTM a beneficio fiscal al restaurante, equivalente a unos $1.803.775 pesos. Se estimó que el local infringió la protección de los derechos de los consumidores, sin cumplir con su responsabilidad de expender alcohol a su cliente y resguardar sus pertenencias.

Como era de esperarse, el dueño del local apeló para revertir la sanción. Sin embargo, como indica el reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, “las alegaciones de la parte querellada no resultan suficientes para desvirtuar la responsabilidad infraccional establecida en la sentencia recurrida, correspondiendo desestimar su recurso de apelación”.