La familia Grollmus afirmó estar “conforme” con la sentencia que recibieron los 18 condenados por el brutal ataque al molino, registrado el 29 de agosto de 2022 en Contulmo, en la región del Bío Bío. Cinco líderes de la Resistencia Mapuche Lafkenche (RML) recibieron más de 80 años de presidio cada uno.
Las penas más altas (80 años de cárcel) fueron impuestas a Federico Gerónimo Astete Catrileo, Gerson Alejandro Luengo Navarrete, Javier Alejandro Mariñán Millahual, Domingo David Esteban Mariñán Millahual y José Hernán Melgarejo Calbullanca.
Por su parte, un segundo grupo compuesto por Víctor Ignacio Maldonado Millabur, Víctor Manuel Maldonado González, Robert Francisco Galindo Huenumil, Gerald Aníbal Marileo Matamala, Ariel Eduardo Marileo Matamala, Dago Reyes Reyes, Nelson Alonso Llempi, Nicolás Omar Sánchez Toledo y Luis Felipe Paineo Antimán, recibieron más de 65 años de cárcel.
En tanto, Rodrigo Arturo Valenzuela Canullán fue sentenciado a 34 años de presidio y los que eran adolescentes al momento de los hechos, dos recibieron 10 años de internación en régimen cerrado y un tercero, 3 años de libertad asistida especial con internación parcial. En total, la sumatoria de las sentencias es de 1.055 años de cárcel.
Familia destaca “contundencia” en penas
Sobre esto se refirió Christian Grollmus, uno de los afectados por este ataque: “Estamos conformes y satisfechos con las condenas que el tribunal acaba de anunciar y aplicar a cada uno de los terroristas por este ataque tan brutal que sufrimos como familia”.
Ahora esperan que los recursos que eventualmente se presenten para revertir las sentencias sean desechados y así evitar una “revictimización en un nuevo juicio”. También afirmó estar confiado en que los prófugos sean capturados.
“Estamos conformes. La sentencia es lo más contundente, así que estamos tranquilos”, reforzó y destacó que “son penas muy altas, de las más altas que hay en la Macrozona Sur”.
A su juicio, las condenas conocidas este lunes “sirven para que la piensen dos veces antes de volver a hacer cosas tan brutales como esta”. Para Christian, el fallo también produce un “efecto reparador” para el resto de las víctimas de la violencia en la Macrozona Sur.
“Me acuerdo de mi papá que, si bien no vio este fallo, ha estado en el proceso durante estos cuatro años conmigo, con nosotros como familia, y sé que nos está ayudando desde el cielo”, afirmó emocionado.