La exministra del Interior, Carolina Tohá (PPD), llamó a no reducir las manifestaciones sociales a los hechos de violencia que pueden ocurrir en ellas y cuestionó la forma en que la derecha enfrenta esas demandas. A su juicio, condenar los desórdenes es necesario, pero también lo es escuchar los problemas que llevan a las personas a movilizarse.
En el contexto del séptimo aniversario del estallido, Tohá sostuvo que los grandes cambios sociales suelen estar acompañados de movilización y tensión. El desafío de la política, planteó, es evitar que esa tensión termine en violencia.
“Las conquistas sociales en realidad los pueblos las han alcanzado siempre con movilización y tensión. Ha sido rara la vez en que se dan cambios grandes sin algún nivel de tensión en la sociedad”, afirmó en T13Radio.
En esa línea, advirtió que también hay un aprendizaje cuando las demandas solo encuentran respuesta después de que los conflictos escalan: “La gente también aprende que si no se tensiona la situación, no se mueve el arbolito”.
Carolina Tohá: “La violencia, si es mala, es mala siempre”
La exministra fue explícita en su rechazo a la violencia y pidió aplicar ese criterio incluso cuando la ejercen personas del mismo sector político.
“La violencia, si es mala, es mala siempre. Y lo primero que debíamos reclamar a quienes rechazan la violencia es coherencia”, señaló.
Además del daño que provoca, Tohá sostuvo que recurrir a ella puede terminar perjudicando los objetivos de un movimiento social. También advirtió que los procesos políticos construidos sobre la violencia, incluso cuando persiguen causas justas, pueden dar paso a poderes concentrados, abusivos y autoritarios.
Sin embargo, cuestionó que el debate sobre el estallido social se quede únicamente en ese punto y deje fuera las razones del descontento.
“¿Qué falla está habiendo en el sistema político que no logra canalizar el malestar?”, preguntó.
Tohá acusa “ninguneo” de las demandas sociales
Para Tohá, una de las preguntas pendientes es por qué fue necesario llegar al estallido para que sectores dirigentes se abrieran a discutir reformas que antes rechazaban.
Según sostuvo, esa disposición se cerró una vez que pasó el momento más crítico. Y hoy, bajo un gobierno de derecha, ve una manera de enfrentar los conflictos que demuestra que no se aprendió de esa experiencia.
“Es un ninguneo de los problemas sociales impactante”, afirmó.
La exautoridad cuestionó que, ante una movilización donde existen expresiones violentas, toda la atención termine puesta en ellas y se deje de escuchar lo que reclama el resto.
Reconoció que alrededor de los movimientos sociales puede haber hechos de violencia condenables, pero advirtió que reducirlos a eso significa “darle un portazo a todo ese mundo que está ahí también y que no está actuando violentamente e incluso rechaza la violencia”.
A su juicio, esa tendencia ha empeorado desde 2019, porque se instaló una fórmula para responder a las demandas apuntando a los radicales y los grupos extremos.
“Con eso parece que se sale del paso, pero no se sale del paso”, sostuvo.
Su balance fue que “con la violencia hay una evolución y con el malestar social hay una involución”, cerró.