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Chileno recibe carta de disqueras amenazándolo con querella por compartir una canción en internet
Publicado por: Christian Leal
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Una verdadera sorpresa tuvo un usuario chileno de internet al llegar a su hogar y descubrir una carta firmada por la Asociaci√≥n de Productores Fonogr√°ficos de Chile A.G., donde no s√≥lo se le acusa de bajar ilegalmente m√ļsica desde internet, sino tambi√©n se le advierte que se iniciar√°n acciones legales en su contra en caso de que insista en su acci√≥n.

El hecho fue dado a conocer por el portal de tecnolog√≠a Tarreo.com, al que el usuario -quien prefiri√≥ mantener en reserva su identidad- hizo llegar los documentos. En ellos se aprecia que la misiva fue cursada a trav√©s de la empresa Claro Chile, el proveedor de internet del usuario, la cual citando la ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual, est√° “obligada a reenviar a sus clientes las solicitudes o avisos de los titulares de derechos de autor”.

En efecto, la carta identifica la dirección IP (de conexión) del usuario, así como la fecha y hora en que se detectó que había usado el sistema Torrent para compartir en internet la canción Stay with me del cantautor británico Sam Smith.

“Las infracciones que se tratan se han cometido por cuanto las referidas utilizaciones de dichos fonogramas se realizan sin las autorizaciones de los correspondientes titulares de derechos, situaci√≥n que pudiera dar lugar a acciones legales“, describe el texto, advirtiendo que la entidad gremial est√° facultada para interponer una demanda a nombre de sus asociadas.

Estas son los sellos EMI Chile, Sony Chile, BMG Chile, Universal Music, Warner Music Chile, Leader Music y Discos CNR de Chile.

A este respecto, José Huerta de la ONG Cívico, indicó a Tarreo.com que las disqueras contratan servicios de empresas que comparan las direcciones IP en los archivos de Torrent, para luego identificarlos mediante los proveedores de internet.

“Contratan empresas que se dedican a participar de sitios de Torrents o de distribuci√≥n P2P (peer to peer). Esas empresas registran las direcciones IP del grupo de seeds (fuentes) que tiene cada archivo, luego ven a qu√© proveedor de internet corresponde cada una y con eso, le mandan la carta para este se la haga llegar a su cliente”, asever√≥.

Respecto de esta metodolog√≠a, Huerta la califica como ‘altamente discutible’, toda vez que las disqueras fomentan el compartir los archivos a fin de sorprender a los usuarios.

“La equivalencia ser√≠a que un carabinero le comprara drogas a un narcotraficante para atraparlo. Los tribunales han se√Īalado en reiteradas ocasiones que es ese tipo de material probatorio no es admisible en juicio, ya que la polic√≠a estar√≠a instigando la comisi√≥n del delito. Por analog√≠a, me parece que el mismo criterio se debiese aplicar a las redes P2P y las infracciones de propiedad intelectual”, sentenci√≥.

“Es escandaloso que un usuario se sienta vigilado”

Por su parte, Juan Carlos Lara, de la ONG Derechos Digitales, indic√≥ a BioBioChile que no es de extra√Īar la recepci√≥n de la carta, ya que hace a√Īos la asociaci√≥n gremial anunci√≥ que comenzar√≠a a enviar estas cartas de advertencia, facultadas por la ley 17.336 que les permite canalizarlas a trav√©s de los proveedores de internet.

Pese a ello, Lara consideró preocupante que se utilicen direcciones IP para identificar a los usuarios, ya que ello puede afectar su privacidad e incluso afecta la presunción de inocencia.

“Aun si esa forma de identificaci√≥n es de cuestionable valor probatorio en un eventual juicio, es escandaloso que un usuario deba sentirse vigilado en su actividad en l√≠nea. No solamente por las actividades de inteligencia de otros Estados, sino por los intereses de algunas industrias”, asever√≥.

Para el abogado de Derechos Digitales, estas acciones son un retroceso ante la evolución de la industria musical, que sigue prefiriendo amedrentar a los usuarios pese a que en Chile se producen cada vez más discos, festivales y conciertos.

“Acciones como esta, demuestran una actitud frente a internet que muchos cre√≠amos abandonada, pero que al parecer se mantiene: una actitud de miedo frente a la tecnolog√≠a, en lugar de la capacidad de adaptarse a ella. Esa reacci√≥n desproporcionada y hasta a√Īeja, debe terminar”, sentenci√≥.

Casos en el extranjero

Las querellas por compartir o descargar m√ļsica de forma ilegal a trav√©s de internet no son nuevas en Estados Unidos. Reci√©n en 2013, la Corte Suprema estadounidense confirm√≥ que Jammie Thomas-Rasset, una mujer de Minnesota, estaba obligada a pagar 222.000 d√≥lares (casi 140 millones de pesos chilenos) a la industria discogr√°fica, tras ser sorprendida intercambiando archivos mediante el servicio Kazaa en 2007.

La sentencia fue el epílogo de una dramática seguidilla de apelaciones, que incluso llegaron a estipular que Thomas-Rasset debía pagar 1.9 millones de dólares.

Inicialmente la mujer se hab√≠a negado a llegar a un acuerdo con las empresas para pagarles entre 3.000 y 5.000 d√≥lares (de 1.5 a 2.5 millones de pesos), por lo que decidi√≥ seguir la v√≠a judicial. Y si bien el primer fallo dictamin√≥ que los montos perseguidos por las disqueras eran “totalmente desproporcionados” e “inabarcables”, finalmente la Corte Suprema se cuadr√≥ con ellas y dio la raz√≥n a los demandantes.

Tarreo.com

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