Más de 4,5 millones de adultos surcoreanos con pasado de fumadores, seguidos durante cinco años, dejaron una conclusión incómoda: quienes abandonaron el cigarrillo pero usan el vapeador a diario como reemplazo desarrollaron cáncer de pulmón en una proporción 56% mayor que quienes dejaron todo producto con nicotina.
El trabajo de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl se publicó el 8 de junio de 2026 en la revista científica Nature Medicine, según consigna la propia publicación. Fue liderado por el neumólogo Yeon Wook Kim, del Hospital Bundang de esa casa de estudios.
Qué hicieron y qué encontraron
El equipo analizó datos de salud anonimizados de 4.524.895 adultos con historial de tabaquismo, que participaron en 2018 en el programa nacional de chequeos de Corea del Sur. Los dividieron en fumadores actuales, quienes habían dejado el cigarro hace poco y quienes lo dejaron hace mucho. Luego distinguieron quién usaba vapeador a diario al momento del examen y siguieron a todos hasta diciembre de 2023.
En ese periodo se registraron 35.887 cánceres de pulmón y 12.807 muertes por esa enfermedad, detalla el artículo científico. Al comparar con quienes dejaron el cigarrillo por completo, el vapeo posterior se asoció a un riesgo 56% mayor de desarrollar la enfermedad.
Para medir el riesgo, los autores usan una razón de riesgo ajustada. Es un número que compara la frecuencia de un evento entre dos grupos, una vez descontados factores como la edad, el sexo o enfermedades previas. Un valor de 1,56 equivale a ese 56% adicional.
En las muertes por cáncer de pulmón, el valor fue 2,00, es decir, el riesgo de morir por esta causa se duplicó entre quienes vapeaban. El portal Futurism, medio estadounidense que cubre ciencia y tecnología, habla de un aumento de 91% en ese indicador.
El grupo más expuesto y las dudas que quedan
Los investigadores también miraron un subgrupo de alto riesgo: personas de 50 a 80 años con al menos 20 "paquetes-año". La unidad resume cuánto se fumó en la vida: un paquete diario durante un año equivale a un paquete-año, de modo que 20 equivalen, por ejemplo, a un paquete al día durante dos décadas.
En ese grupo, el vapeo se asoció a una razón de riesgo de 1,91 para el cáncer de pulmón y de 1,92 para la muerte por esta causa. Según Nature Medicine, las asociaciones se mantuvieron en la misma dirección tanto en quienes dejaron el cigarro hace poco como en quienes lo dejaron hace tiempo.
Ahora, ¿prueba esto que el vapeador causa cáncer? No. Se trata de un estudio observacional: sigue a personas tal como viven, sin asignarles un hábito al azar, y por eso no puede demostrar causa y efecto. Los propios autores lo reconocen y plantean que el uso de vapeador tras dejar el cigarrillo "podría" restar parte de los beneficios de abandonar el tabaco por completo.
Futurism recuerda además que el estudio deja fuera a quienes empezaron a vapear sin haber fumado antes, un grupo cuyo destino sería interesante conocer. El medio añade que los datos empíricos sobre vapeo y cáncer de pulmón siguen siendo escasos, algo que los autores también señalan. Según citan, la evidencia sobre esa relación específica "sigue siendo limitada", aunque otros estudios sí vinculan los cigarrillos electrónicos con distintos problemas respiratorios.
En el mundo hay más de 100 millones de personas que vapean con regularidad, según una estimación de la BBC. Para muchas, el aparato fue una herramienta para dejar el cigarrillo.
Un resultado que ya se conocía en borrador
Los resultados no son del todo nuevos. En 2024, el medio tecnológico TechTimes informó de una versión preliminar del trabajo, entonces sin revisión de otros científicos. Esa versión, según el medio, usaba una cohorte algo menor, de 4.329.288 personas, y un seguimiento hasta diciembre de 2021, con 53.354 casos de cáncer de pulmón y 6.351 muertes.
TechTimes recoge que Kim describió el análisis como el primer estudio poblacional a gran escala en mostrar un mayor riesgo de cáncer de pulmón en usuarios de vapeadores tras dejar el cigarrillo. El investigador planteó que esos riesgos deben considerarse al diseñar estrategias para ayudar a la gente a dejar de fumar.
El medio explica también cómo funciona el aparato: calienta un líquido con nicotina y saborizantes para producir un vapor que se inhala. Ese vapor puede contener sustancias dañinas, como acroleína y formaldehído (compuestos de origen tóxico) y metales pesados como plomo y níquel.
En esa misma nota, la profesora asociada Ashley Merianos, de la Universidad de Cincinnati, advirtió sobre el posible daño pulmonar y los problemas respiratorios que causan esos químicos. También subrayó que se desconocen los efectos a largo plazo del vapeo, en particular si es que también acabará produciendo cáncer.
Para quien dejó el cigarrillo con ayuda de un vapeador, el estudio no dice que haya que volver al tabaco, sino que el vapeo prolongado podría no ser tan inocuo como se pensaba. Lo que falta, coinciden las fuentes, es más investigación que confirme si la relación es o no causal.
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