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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Escuela de Música y las Artes Toki en Rapa Nui ofrece clases gratuitas de música, acercando oportunidades a los niños de la isla. Sin embargo, la falta de recursos pone en riesgo su continuidad.

En Rapa Nui, si un niño quiere aprender a tocar piano y no hay quién le enseñe, no puede tomar una micro y buscar clases en la comuna de al lado. El continente está a miles de kilómetros. Para acercar esas oportunidades nació la Escuela de Música y las Artes Toki, que lleva 14 años ofreciendo clases gratuitas en la isla. Pero detrás de los instrumentos y los conciertos hay una preocupación que vuelve cada año: cómo conseguir la plata para seguir.

En octubre de 2025, según los antecedentes que la fundación entregó a la Cámara de Diputadas y Diputados, la escuela Toki estuvo a semanas de cerrar. Ahora busca asegurar un aporte estatal estable a través del Presupuesto 2027, una petición que consiguió apoyo transversal en la Comisión de Cultura.

“Si es que la escuela se pierde, si deja de existir, vamos a perder todos, no solamente los que estamos en la isla”, advirtió la pianista y fundadora de Toki, Mahani Teave. Su llamado apunta a darle continuidad a un proyecto donde los niños pueden aprender a tocar un instrumento y, al mismo tiempo, acercarse a la lengua, los cantos y las tradiciones rapa nui.

La Escuela Toki de Rapa Nui: aprender música sin tener que partir

Mahani conoce bien lo que significa salir de la isla para estudiar música. En 1992, cuando tenía nueve años, se fue junto a su madre y su hermana a Valdivia para aprender piano. Después vinieron años de formación en Chile continental, Estados Unidos y Alemania. Pero siguió pendiente una idea: abrir un camino para que otros niños pudieran desarrollar su talento sin tener que partir tan temprano.

Las primeras clases de piano y violín comenzaron en 2012, en espacios prestados por la comunidad. En 2013 se creó la ONG Toki Rapa Nui, que tomó esos cursos y fue sumando instrumentos y actividades.

La sede también se levantó entre muchos. Enrique Icka, uno de los fundadores, cedió parte de sus tierras y en 2014 comenzó la construcción de un edificio diseñado por el arquitecto Michael Reynolds. Se utilizaron materiales de desecho y participaron donantes y voluntarios. La escuela abrió ese espacio en 2016.

Con los años llegaron nuevos hitos. Según la organización, en 2025 se graduó de Toki el primer pianista formado completamente en Rapa Nui, preparado para continuar sus estudios superiores en el continente.

Después del colegio, otra forma de aprender

Los alumnos llegan a Toki al terminar su jornada escolar. Allí pueden estudiar piano, violín, cello, ukelele, percusión o canto, participar en una orquesta y compartir con otros niños y jóvenes.

También hay espacio para aprender cantos en rapa nui, conocer prácticas culturales de la isla y participar en actividades de cuidado del medioambiente. Los instrumentos se entregan en préstamo a los estudiantes. El trabajo sale, además, de las salas de la escuela: incluye actividades en colegios, el hogar de menores y el centro penitenciario.

Miru Hotu Mallega creció junto a la escuela. “Es como una segunda casa para mí, porque he estado toda mi vida ahí prácticamente hasta ahora”, cuenta.

Hoy estudia en el Conservatorio de la Universidad Austral de Chile, en Valdivia. Siempre quiso ser pianista: “Creo que nunca pensé en ninguna otra opción”, dice. Y al recordar su paso por Toki, habla tanto de música como de lo que aprendió compartiendo con sus compañeros: “Aprendí sobre el respeto, sobre el trabajo en equipo”, relata. También menciona la solidaridad y el amor por la música y la cultura Rapa Nui.

Para Miru, lo que ofrece la escuela también les sirve a quienes no seguirán una carrera musical: un lugar donde encontrar otras aficiones y aprender valores: “Yo creo que sin Toki la verdad no sé qué estaría haciendo ahora mismo, entonces creo que como yo hay muchos, y muchos ahora y muchos que vendrán después”.

Durante este año, cerca de 160 personas asisten a la escuela a las distintas clases y talleres.

“Necesitamos este apoyo porque es un proyecto tremendo, que necesita el apoyo de todos, porque no es solo para la isla, es un proyecto para Chile completo”, dice Teamai Teave, directora ejecutiva de Fundación Toki.

Buscar recursos, año tras año

Mantener todo eso funcionando costó $305 millones en 2025, de acuerdo con las cifras presentadas por la fundación. Cerca de $150 millones llegaron desde la Municipalidad de Rapa Nui y el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas. Ambos aportes están sujetos a renovación anual. Los otros aproximadamente $155 millones se reunieron con fondos concursables, donaciones y apadrinamiento.

Esa forma de financiarse obliga a volver a buscar recursos una y otra vez. Según Toki, la incertidumbre la dejó a semanas de cerrar en octubre del año pasado y hoy ocupa una parte importante del tiempo de las seis personas de su equipo de gestión.

Para 2027, la escuela calcula que necesitará $404,3 millones para funcionar. Lo que pide es un aporte que cubra ese costo completo.

¿Por qué todo el presupuesto? La fundación explica que cubrir solo lo que falta dejaría al resto de la escuela dependiendo de los mismos recursos inciertos. Con el funcionamiento asegurado, las donaciones podrían usarse para nuevos proyectos o actividades.

El problema se entiende con un ejemplo que la propia organización presentó a los diputados: un niño que comienza a estudiar cello a los siete años y llega a la orquesta a los catorce necesita siete años seguidos de clases. Su aprendizaje requiere continuidad, aunque los recursos se resuelvan año a año.

“Ley Toki Rapa Nui”

La petición ya llegó al Congreso y al Gobierno. En septiembre, un grupo transversal de diputados del Distrito 7 pidió a Hacienda evaluar una glosa para Toki en el Presupuesto 2027, dentro de la partida del Ministerio de las Culturas.

La gestión fue impulsada por Luis Cuello, con el respaldo de Hotuiti Teao, Jaime Bassa, Jorge Brito, Juan Marcelo Valenzuela y Luis Sánchez.

El 20 de octubre, según informó la fundación, la propuesta consiguió apoyo transversal en la Comisión de Cultura, donde expusieron Mahani y Teamai Teave. Luego, representantes de la escuela y parlamentarios se reunieron con el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga.

“Creemos que con el apoyo que hoy día se ha expresado en la comisión tenemos un sustento muy potente para poder interactuar, hablar con el ministro de Cultura y conseguir el apoyo para un financiamiento permanente para la Escuela Toki Rapa Nui”, señaló el diputado Cuello.

Teao contó que antes habían acudido a Hacienda. “Junto al diputado Luis Cuello sostuvimos una audiencia con el subsecretario de Hacienda para plantear la urgente necesidad de asegurar recursos permanentes para la ONG Toki en Rapa Nui”, indicó. Según explicó, allí les recomendaron abordar la solicitud directamente con Culturas.

Los impulsores llaman a esta propuesta “Ley Toki Rapa Nui”. Lo que buscan es incorporar una asignación para la escuela en el Presupuesto 2027 y darle estabilidad a su funcionamiento. Por ahora cuentan con respaldo parlamentario; conseguir los recursos sigue pendiente.

Mahani lo resumió en su llamado a las autoridades: “Estamos apelando y buscando el apoyo transversal de todos para que dentro de la glosa ministerial se pueda encontrar una forma de apoyar de forma permanente esta iniciativa, por su valor educativo, cultural, social, porque está transformando vidas”.