El exministro Francisco Vidal cuestiona el diseño del gobierno de Kast, pide más regulación para las AFP y aborda el debate sobre los indultos. En entrevista con BioBioChile, también analiza el papel de Bachelet y advierte sobre la desigualdad que persiste a siete años del 18-O.

Francisco Vidal (PPD) no necesita demasiado precalentamiento. Una pregunta sobre Kast y ya está recorriendo La Moneda, buscando al vocero y recordando cómo se hacían las cosas cuando él estaba ahí. En esta conversación pasa de Kast a Bachelet, de las AFP a los retiros y de una estufa a parafina a la distancia entre los ministros y la calle. El exvocero conserva la costumbre de explicar con ejemplos y rematar con frases que no pasan inadvertidas.

Vidal en todo caso tampoco concede demasiado refugio a los suyos. En entrevista con BioBioChile, no olvida la derrota y el desafío de su sector: “Recuperar la mayoría que perdimos estrepitosamente hace unos meses atrás”.

Y cuando vuelve sobre este nuevo aniversario del 18 de octubre, encuentra una imagen para la desigualdad que persiste en Chile: un volcán latente. La entrevista recorre esas temperaturas, desde la ironía hasta una advertencia sobre lo que puede seguir acumulándose debajo.

Francisco Vidal y el escándalo de las AFP

—¿Qué le parece este escándalo de lo que se conoció sobre las inversiones de las AFP y la caída del Fondo E, el más conservador?

Mira, cuando los derechos sociales están privatizados, lo que prima es el interés de la ganancia del capital, no la preservación de la seguridad del derecho social administrado. Y ojo, Clapes, que es como el ministro de Hacienda paralelo que tienen en la Universidad Católica, había advertido. La Rosana, Banco Central, ex Libertad y Desarrollo, había advertido. Y el exsuperintendente Macías también advirtió. Al final, Macías lo dice con todas sus letras: la administración de fondos de otros debe ser con prudencia. Pero si no eres prudente, entras en la especulación. ¿Quién va a pagar el pato? Millones de chilenos.

El tema de fondo es que se produce la contradicción entre el administrador privado, cuyo sentido es ganar plata, y un derecho social que ellos administran.

—¿Qué explicaciones deberían dar las AFP y la Superintendencia? Las administradoras decían que las pérdidas no son pérdidas y que hay que mirar el largo plazo.

Esto es una cosa bien técnica. El largo plazo para que tú recuperes es que bajen las tasas de interés. En este mundo, con Mr. Trump, con la guerra que no termina en Medio Oriente, con más de 30 conflictos en el mundo, ¿quién podría decir que a 15 o 20 años las tasas de interés van a estar más bajas? Así que bueno, pues, no les gusta el chancho? hay que comérselo.

—¿Qué protección real tienen quienes están cerca de jubilar? Algunos expertos les están recomendando esperar para su jubilación…

Claro, porque vienen los rebotes. Pero la posibilidad del rebote en una economía mundial completamente alterada, en una guerra fría comercial entre la Unión Soviética y China… Las AFP si hacen bien la pega, rentan, ganan mucha plata. El problema es que tienen que regularlas más, porque en este tema no escucharon ninguna advertencia. Entonces, si no entienden, hay que regular. Van a alegar que los tienen constreñidos, la libertad de emprender, etc. Bueno, mira el resultado.

—El ministro de Economía, Daniel Mas, responsabilizó al gobierno anterior. ¿Qué le parece que, después de siete meses, sigan culpando a Boric?

Eso es de todos los días. Están desesperados. Porque cuando el Gobierno que ganó con el 58 tiene menos del 30 de adhesión, empiezan a moverse los partidos de derecha, porque el Gobierno pasa, pero los partidos siguen. ¿Tú crees que Paulina Núñez, presidenta del Senado, cuando le dice al Gobierno que tiene que cambiar el diseño, obviamente está preocupada porque es su Gobierno, pero también está preocupada del futuro. Tiene todo el derecho y es una buena lidereza en la derecha. O la Evelyn Matthei, que saca nuevamente la voz y dice que también podría ser candidata presidencial…

—¿Es momento de que el Gobierno asuma sus responsabilidades y deje de mirar hacia atrás?

Mientras más hablan de que lo que está pasando es culpa de Boric, que sigan hablando eso es tan ridículo, porque aumentan la desafección… ¡Es como la parafina del ministro Quiroz pues!

—¿Qué pensó cuando escuchó al ministro Quiroz decir que ya nadie consume parafina?

No lo podía creer, porque es una mirada tecnocrática. Si tú miras los datos de la parafina, evidentemente que tú no compras parafina en octubre en un año normal, pues, pero en una situación anormal, con un tornado en Estación Central, con la lluvia más grande registrada en Santiago en octubre… ¿Te fijas en la contradicción entre el dato que ven en un computador y la realidad?

Eso es un dedo en la oreja para la gente común y corriente y refleja un desconocimiento. No conocen Chile, así de simple. No deben saber que el sueldo promedio de Chile son 950 lucas, pero que la mediana en Chile son 680 lucas.

—¿Y usted usa parafina?

Yo uso parafina porque la Mané tiene unas estufas que son una mezcla de parafina con luz.

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Hablan de que lo que está pasando es culpa de Boric. Que sigan hablando eso es tan ridículo, porque aumentan la desafección
- Francisco Vidal

Pensiones, retiros y empleo

—Su sector gobernó durante muchos años. ¿Qué autocrítica hace sobre el sistema de pensiones que todavía tenemos?

Lo que pasa es que el sistema de pensiones la Concertación del 90 lo tenía consolidado de antes, porque las AFP empezaron en el 79, 80, 81. Y en ese minuto las cohortes de pensionados no existían. Esto empezó a develarse en la realidad cuando empezaron a emerger los primeros jubilados que habían cotizado siempre en las AFP. Ahí se vio que la gran mentira de la dictadura fue cuando nos decían los diarios: ‘Usted va a tener una tasa de reemplazo del 70%’. Se lo voy a decir en español: una tasa de reemplazo del 70% significa que su primera pensión es igual al 70% de su último sueldo. Bueno, fue 30, pues, no 70.

Por eso Bachelet colocó primero la primera reforma previsional, fue el pilar solidario. Medio millón de mujeres que nunca habían cotizado y habían trabajado todos sus días en labores domésticas recibieron la pensión básica. Y a un millón que tenían pensiones miserables se les hizo un aporte previsional solidario. Ese pilar solidario fue el primer piso de la PGU.

—Frente al desempleo, algunas voces proponen un retiro de fondos para cesantes. ¿Lo apoyaría?

Una locura. El Estado tiene que responder de otra manera. ¿Cómo tú vas a ayudar a los desempleados de hoy día con la plata de ellos? Eso es un absurdo. Mira lo que es la historia. El primer, segundo y tercer retiro fueron 50 mil millones de dólares. Finalmente, el presidente soltó la rienda y puso un IFE de 20 mil millones de dólares. O sea, durante un año y medio los chilenos tuvimos 70 mil millones de dólares. ¿Qué pasó? La inflación llegó al 14%. ¿Y cuál es el impuesto más jodido para un trabajador o trabajadora? La inflación.

—¿Qué debería hacer el Estado para enfrentar el desempleo en el corto plazo?

Mira, cuando el presidente Lagos llegó en marzo del 2000, veníamos saliendo de la crisis que se llamó la gripe asiática y nos encontramos con un desempleo del 10, incluso un poquito más. Lo que hizo el presidente de Lagos, que lo había empezado a hacer Frei: un programa nacional de empleo de emergencia en los municipios. Ahí tienes un ejemplo concreto.

Evaluación del Gobierno y vocerías

—Francisco, ¿qué es lo que más le preocupa de cómo está gobernando José Antonio Kast?

Me preocupa que la forma más ideológica que tienen de gobierno nos ha llevado a una situación bien difícil, porque el Gobierno llegó y arrasó en las elecciones con dos promesas esenciales: el crecimiento económico y el tema de la inseguridad y la migración. Generaron expectativas que iban más allá de toda duda razonable.

En materia de migración, llevamos siete meses y se han ido 1.826. Y la expectativa fue expulsar a 300.000, que era completamente inviable.

En materia económica, con el presidente Boric el año pasado creció la economía 2,5. Este año la discusión es 0,1, 0,2 o menos cero. El presidente Boric dejó un desempleo alto, de 8%. Pero este año está en el 9,6. Raya para la suma de todo lo que le estoy diciendo: el Presidente ganó con un 58% y hoy día, en todas las encuestas, no supera el 28 o 29%.

—¿Qué debería cambiar Kast: su equipo, la forma de trabajar o el rumbo?

El rumbo es difícil porque él se comprometió con los chilenos y lo votaron en mayoría. El Presidente nunca va a dejar de ser de derecha. Hay cosas de la manera de gobernar que son independientes de la ideología del que está en La Moneda. Yo encuentro insólito que no tengan un vocero o una vocera. Yo fui ministro del Interior, yo fui vocero casi cuatro años. No existe en el mundo una persona que pueda ser capaz de esas dos cosas, porque te consumen todo el día y toda la semana.

Y otra cosa: cuando tú gobiernas con un grupo de partidos que te apoyan, esos partidos tienen que sentirse parte del Gobierno. Resulta que el gabinete del presidente Kast tiene dos ministros militantes de su partido. Tiene uno de Evópoli, uno de Renovación Nacional y uno de la UDI. El resto son independientes. Cuando ganó la Concertación, eran cuatro partidos y los cuatro se sentían comprometidos porque estaban en el Gobierno. No miraban desde la platea.

Yo creo que tienen dos problemas de diseño: la no existencia de vocería y esta falta de representación de los partidos que lo apoyan en el Parlamento. Y tercero, falta de disciplina. Los ministros se contradicen en público. Eso es inconcebible en un régimen presidencial.

—¿Usted ve cómodo a Kast gobernando? o lo está pasando mal?

Yo lo veo al presidente de fuertes convicciones filosóficas e ideológicas. No me cabe la menor duda de que él cree que lo que está haciendo es lo correcto. Su problema está en que la ciudadanía cada día más desaprueba su gestión.

—¿Y hay algo que le reconozca a Kast o a alguno de sus ministros en estos meses de gestión?

Mira, comparto con el ministro de Defensa, ya que yo fui ministro de Defensa, esta necesidad de que la disuasión, o sea, la capacidad militar de Chile, que no es ofensiva, sino defensiva, no se puede mandar al tacho. Barros ha levantado el tema de que hay que cumplir la ley que derogó la Ley Reservada del Cobre. Hay que renovar el material obsoleto; si no, te sale mucho más caro después. En ese sentido, yo comparto lo que está haciendo. Incluso en el presupuesto de 2027 el sector de Defensa crece. Así que eso es lo que me gusta a mí.

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Yo creo que el Gobierno tiene dos problemas de diseño: la no existencia de vocería y esta falta de representación de los partidos que lo apoyan en el Parlamento.
- BioBioChile

—A propósito de los últimos episodios con Argentina, ¿ve algún riesgo en esa relación?

Yo soy profe de Historia y la historia enseña. Velasco Alvarado, el dictador peruano más bien populista de izquierda, amigo del presidente Allende, no tuvo problema alguno en diseñar la invasión del norte a partir de 1971. Y la dictadura peruana tenía fecha de invasión: 5 de agosto de 1975, para recuperar, como decían ellos, las cautivas Arica e Iquique y devolverle Antofagasta a los bolivianos. ¿Qué tal? Videla, el dictador argentino, no tuvo empacho en decretar la invasión de Chile a las 12 de la noche del 22 de diciembre de 1978.

Cuando tú ves eso, el que nuestro Gobierno sea amigo de Milei da lo mismo. Porque Milei, como tiene altos problemas internos, sobre todo económicos, levantó las Malvinas de nuevo y nos manda algunos detallitos a Chile con la plataforma continental. Después colocaron los paneles solares a metro y medio de la frontera; después se mandó el numerito del almirante, el aviador, el canciller. Después Bullrich confundió el canal Beagle con el estrecho de Magallanes.

Frente a eso, sencillamente tener una capacidad que ya tiene Chile gracias a Frei, a Lagos, a Bachelet, a Piñera y a Boric: una política de Estado de defensa. Este es el mensaje: ‘Oiga, muchacho, yo no quiero nada de ustedes, pero si ustedes me hinchan y atacan, les va a ir mal’. Eso es todo. Es como un seguro.

Indultos y salidas humanitarias

—Carolina Tohá planteó que los presos que están agonizando puedan pasar sus últimas horas en casa, incluidos los condenados por violaciones a los derechos humanos. ¿Comparte esa postura?

Mira, aquí se produce una nueva contradicción entre un principio que parece racional y la realidad. Si tú me dices como principio, que nadie debe morir en la cárcel enfermo o con Alzheimer, lo comparto. Sin embargo, la historia es muy dura. ¿Cómo le voy a pedir a Lorena Pizarro que vote a favor o esté de acuerdo, cuando su padre lleva detenido desaparecido 30 años? ¿Cómo les voy a decir a los familiares de los 200 militantes de izquierda, casi todos comunistas, que ingresaron al cuartel secreto de Simón Bolívar y fueron detenidos, interrogados, torturados, asesinados y lanzados al mar? ¿De qué estamos hablando?.

—¿Cree que en lo que plantea Tohá hay entre otras cosas desconocimiento por ejemplode los tratados internacionales?

“No. Yo respeto la opinión de Carolina Tohá. La comparto como principio, porque ella, además, con Fidel Espinoza, tiene una característica. Al papá de Carolina Tohá lo mataron, pues. En el caso del senador Fidel, su padre era diputado y le aplicaron la ley de la fuga. Ciudadano, la ley de la fuga es que estoy detenido, me sueltan las amarras, me sacan la venda y me dicen: ‘Corre’.

Yo respeto lo que dicen, pero también tengo que respetar, a pesar de mi convicción de que lo ideal sería no tener gente que se está muriendo, tengo que escuchar a Carmen Hertz, pues.

—Una cosa son las salidas humanitarias por motivos de salud y otra es el indulto presidencial. ¿Qué opina de esa facultad? ¿Debería cambiar?

Es una herencia de la monarquía que tenemos. En este caso que estamos hablando, mientras republicanos y libertarios presionan para que haya un indulto general o indultos particulares a los procesados y condenados en el estallido social, y de pasadita seguimos para Punta Peuco, por otro lado la izquierda y los familiares dicen: ‘No’. No le va a quedar otra que el indulto como facultar presidencial…

—Además, fue una promesa de campaña de Kast

Pero se la están cobrando para los procesados y condenados en el marco del estallido. Lo que pasa es que sus fuerzas políticas dicen: ‘Bueno, sigamos de largo’. Y lo que hicieron los republicanos y los libertarios al apoyarle el indulto a Aliste Vega, ¿qué había detrás de esa concepción humanitaria? Es obvio. De manual”.

Bachelet, Boric y el futuro de la oposición

—Usted celebró el regreso de Bachelet y dijo que la derecha estaba “con colitis”. Después de reunirse con los partidos, ella y Boric evitaron hablar de candidaturas. ¿Es una definición o una decisión estratégica?

Te lo voy a decir de esta manera: la presidenta Bachelet y el presidente Boric son factores de unidad, como quedó demostrado ayer. Pero el factor competencia se lo dejaron a la vida. Es decir, faltan tres años para una carrera presidencial. No se constituyen en candidatos hoy día porque sería absurdo, pero están disponibles. Tienen que, además, dejarle el paso, abrir o colaborar con otros liderazgos.

Entonces, raya para la suma: lo bueno para la oposición es que tiene ahora a dos expresidentes de la República dispuestos a coordinar, a colaborar, a apoyar. Por eso es un factor de unidad, pero la competencia vendrá después.

—¿Ese es el papel que debería asumir Bachelet ahora: ayudar a unir y orientar a la oposición?

Exactamente, y de apoyo fundamentalmente. Las oposiciones en un régimen democrático, la tarea principal que tienen es, uno, fiscalizar al Gobierno y, dos, presentar alternativas frente a las propuestas del Gobierno. La oposición, a partir de marzo o abril, diría yo, tiene que empezar a consolidar propuestas alternativas en dos perspectivas: en dos años más, la municipal y regional; y en tres años más, presidencial y parlamentaria.

Dicho de otra manera más simple para nuestros lectores, de lo que se trata es de recuperar la mayoría que perdimos estrepitosamente hace unos seis meses atrás. Para recuperar la mayoría, tú tienes que acercarte al ciudadano, enfrentar juntos los temas que más los convocan, buscar formas de representación que sean clarísimas para el ciudadano y no lleno de vericuetos que nadie sabe para quién trabaja. Esa es la tarea, en mi opinión, de Bachelet y Boric.

—Pero a usted, personalmente, ¿le gustaría que alguno de los dos volviera a ser candidato?

Yo votaría y trabajaría por Bachelet, por Boric, por Tohá, por Jara, por Camila Vallejo. Lo que hemos logrado es que, cuando florecen seis, siete, ocho candidatos de izquierda y centroizquierda, tenemos un mecanismo legal, que son las famosas primarias. Ahí el pueblo de izquierda y el pueblo de centroizquierda es el que elije.

Estallido social, desigualdad y confianza

—A siete años del estallido, ¿qué siente cuando recuerda lo que se intentó cambiar y lo que quedó pendiente?

¿Qué lección me dejó a mí el 18 de octubre? Que la economía puede crecer, que la pobreza puede disminuir, como de hecho ocurrió. Pero si tú no atacas el tema de la desigualdad, eso es un volcán latente. Eso aprendí yo. Porque todo el mundo se fija en la violencia, el saqueo y el Metro, pero pocos se acuerdan de que exactamente una semana después más de un millón de personas marcharon en Santiago y varios centenares de miles en el resto del país pidiendo cambios en la sociedad.

—¿Cuánto ha cambiado Chile desde entonces?

Bueno, en materia de pensiones está la PGU. Fíjate que la ministra Chomali anteayer dio una cuenta del GES. 65 millones de atenciones con ese derecho universal… El presidente Boric subió el sueldo mínimo. Lo aumentó en términos reales en un 21%. Jeannette Jara avanzó en el tema de las 40 horas. Y se hizo ni más ni menos que la reforma previsional, que permite la PGU y permite incluso que los adultos que cotizaron más de 10 años, las mujeres, y más de 20 años, los hombres, tengan, cuando reciben su pensión, un plus, un adicional.

—Usted destaca esos avances, pero hay personas que hoy se sienten más pobres. ¿Por qué esos cambios no se traducen en un mayor alivio cotidiano?

Lo que pasa es que la gente, la abrumadora mayoría, no alcanza a llegar a fin de mes. Cuando tú no llegas a fin de mes, cualquier otra cosa que te mencioné es importante, pero no sustantiva. Hay diferencias de porcentaje: algunos dicen que el 80% no llega a fin de mes; otros, que el 60% no llega a fin de mes. Si tú no llegas a fin de mes, tu principal prioridad es que las cosas no aumenten de precio. Pero ahora está todo más caro. Está más caro porque, cuando llegó el pencazo de la guerra de Medio Oriente, el ministro Quiroz le traspasó al tiro el 100% del costo a la familia. 580 millones de dólares en un mes.

—¿Qué les diría a quienes marcharon en 2019 y después votaron por Kast para que vuelvan a confiar en su sector?

Que miren los hechos. No los sueños ni las promesas: los hechos. La izquierda y la centroizquierda heredó de Pinochet el 38,6% bajo la línea de la pobreza. Y el año pasado ese 38 se transformó en 6,9. Ahora, era tan fácil la medición que Piñera y Bachelet complejizaron la medición y le agregaron 10 puntos más por la vía de las vulnerabilidades: salud, educación, barrio, áreas verdes, etcétera. Por eso la pobreza en Chile hoy día está en 17. Pero el siete es pera con pera.

Entonces, hay muchos avances, pero hay un tumor cancerígeno, que es la desigualdad. La gente, cuando no llega a fin de mes y se informa de que le quitaron las contribuciones a 190.000 chilenos que viven en casas que cuestan más de 200 millones de pesos, 400 en el mercado, se emputece.

Y cuando el ministro de Hacienda le dice: ‘Oiga, olvidese de usar la parafina porque ahora va a hacer calor’, eso, como te lo dije, es un dedo en la oreja. Y eso que estoy siendo elegante usando la oreja.