En nuestra legislación, los órganos humanos están protegidos, no se pueden traficar y existen sanciones para quienes lo hagan. Un proyecto de reforma constitucional también busca proteger la integridad y la indemnidad mental con relación al avance de las neurotecnologías.

La iniciativa fue aprobada por unanimidad en Sala del Senado durante la última sesión ordinaria, marcando así un hito histórico.

La norma, iniciada en moción de integrantes de la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación, Guido Girardi, Carolina Goic, Francisco Chahuán, Juan Antonio Coloma y Alfonso De Urresti, fue derivada a la Cámara de Diputados para cursar su segundo trámite.

El presidente de esta instancia, el senador Guido Girardi, señaló que “esta iniciativa es un modelo mundial. Esto nace de la colaboración de la ciencia de frontera de Chile y la Universidad de Columbia. El problema es que la tecnología ya permite leer los cerebros y ello es peligroso si no se regula en lo médico e investigativo”.

Durante el debate hicieron uso de la palabra los legisladores Carolina Goic, José Miguel Insulza, Kenneth Pugh, Jaime Quintana, Rabindranath Quinteros, Juan Antonio Coloma, Francisco Chahuán, Francisco Huenchumilla, Alejandro Navarro, José Miguel Durana y Ricardo Lagos.

Todos los congresistas pusieron énfasis en el rol de la comunidad científica nacional, el desafío de adelantarse a los tiempos, la importancia de resguardar la capacidad de decisión humana, los límites a la Inteligencia Artificial (IA) y la dignidad humana.

Además, se abordaron temas como el papel que ha cumplido Congreso Futuro en esta reflexión, la política y la tecnología, la desigualdad cognitiva y la autodeterminación frente a las máquinas.

Modificación de la reforma

La norma modifica el artículo 19, número 1°, de la Constitución en el siguiente sentido:

“La integridad física y psíquica permite a las personas gozar plenamente de su identidad individual y de su libertad. Ninguna autoridad o individuo podrá, por medio de cualquier mecanismo tecnológico, aumentar, disminuir o perturbar dicha integridad individual sin el debido consentimiento. Sólo la ley podrá establecer los requisitos para limitar este derecho y los que debe cumplir el consentimiento en estos casos.

El desarrollo científico y tecnológico estará al servicio de las personas y se llevará a cabo con respeto a la vida y a la integridad física y psíquica. La ley regulará los requisitos y condiciones para su utilización en las personas, debiendo propender especialmente al resguardo de la actividad cerebral, así como la información proveniente de ella”.