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Actas secretas de la Junta Militar revelan cómo se fijó el aporte de Codelco a las FFAA
Publicado por: Pablo Bustos La información es de: Sergio Jara
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Documentos muestran cómo influyó la UP y la nacionalización del cobre en las decisiones que tomó la dictadura para asegurar recursos a las Fuerzas Armadas.

“No quiero discusiones aqu√≠”, dijo Augusto Pinochet la ma√Īana del 26 de mayo de 1976, en medio de la sesi√≥n secreta de la Junta de Gobierno que se hab√≠a reunido, por segunda vez esa semana, para analizar los cambios al r√©gimen de tributaci√≥n minera del pa√≠s.

Pinochet y el resto de la Junta de Gobierno llevaban meses analizando la mejor manera de asegurar recursos permanentes para las Fuerzas Armadas, pues tras la nacionalizaci√≥n del cobre que llev√≥ adelante en 1971 el gobierno de Salvado Allende, se hab√≠an generado -seg√ļn cre√≠an Pinochet y sus cercanos- distorsiones en la asignaci√≥n de recursos. En el fondo, los militares no hab√≠an quedado conformes con la idea de depender de la discrecionalidad presupuestaria del gobierno de turno y buscaban volver a implementar un mecanismo que fuera independiente y que, adem√°s, tuviera un piso m√≠nimo de recursos a asignar. Pero ese d√≠a, los militares y civiles que participaban de las sesiones secretas no llegaban a acuerdo y eso a Pinochet no parec√≠a gustarle.

“Cumplan la orden. Vean esto con m√°s claridad y despu√©s conversamos solos, en calma“, les dijo a sus ministros y asesores, seg√ļn consta en el acta 268-A, que se levant√≥ ese 26 de mayo de 1976.

Lo que debatió la Junta

Tres actas (266-A, 268-A y 275-A) de las sesiones secretas de la Junta Militar dan cuenta de esa discusión y de las diferencias que había en el entorno de Pinochet respecto a cómo iba a quedar la Ley Reservada del Cobre y su relación con la tributación minera privada, la estatal y cuántos de esos recursos iban a ir al presupuesto de Defensa.

“Hubo una gran presi√≥n para emancipar a las Fuerzas Armadas de la discusi√≥n pol√≠tica presupuestaria”, recuerda hoy Sergio de Castro, ministro de Econom√≠a de la dictadura entre 1975 y 1976 y de Hacienda, entre 1976 y 1982. “Esa discusi√≥n ten√≠a de fondo el conflicto con Argentina, por lo que era importante que Defensa tuviera su presupuesto”, agrega.

En 29 de octubre de 1958, y producto de otro episodio de tensiones con Argentina, Carlos Ib√°√Īez del Campo hab√≠a dictado la Ley 13.196, que grav√≥ con un impuesto de 15% las utilidades de toda la miner√≠a del cobre. Esos recursos ten√≠an a las Fuerzas Armadas como destinatarios y deb√≠an invertirse s√≥lo en la adquisici√≥n de material b√©lico. Sin embargo, y de acuerdo a las actas de la √©poca, con la llegada de Allende al poder eso cambi√≥.

“Con motivo de la nacionalizaci√≥n del cobre se gener√≥, durante el tiempo de la UP (Unidad Popular), una inquietud muy l√≥gica de las Instituciones Armadas, cual era que la tributaci√≥n de una empresa nacionalizada obviamente pod√≠a tener todas las distorsiones consiguientes, porque el manejo de las cifras era verdaderamente posible de hacer, dir√≠a yo, no de criterio absolutamente imparcial”, dijo el capit√°n de nav√≠o, Aldo Montagna, seg√ļn consta en una de las actas. “Era doloso”, agreg√≥ el almirante Jos√© Toribio Merino.

Montagana era cercano a Merino y oficiaba de secretario de Legislaci√≥n de la Junta de Gobierno. En tiempos de la UP, dijo en esa oportunidad, trabaj√≥ en “arreglar este problema”, pues “cuando asumi√≥ ese grupo de partidos pol√≠ticos (UP) el gobierno, nos encontramos con el problema de que la ley 13.196 result√≥ ser pr√°cticamente inaplicable. Est√°bamos en las manos del gobierno de la Unidad Popular para poder saber qu√© nos iban a regalar de la producci√≥n de cobre, porque las empresas nacionalizadas bien pod√≠an manejarlas como quisieran”.

Seg√ļn Montagna, al “criterio que siempre se lleg√≥ fue que, para que no enga√Īaran a las Institciones Armadas, hab√≠a que condicionar, mejor dicho, el rendimiento del cobre deb√≠a expresarse en forma distinta de la que expresaba la ley; as√≠, por ejemplo, hasta se habl√≥ del Producto Nacional Bruto. Finalmente se lleg√≥ al concepto de una parte de las ventas del cobre. De esa manera, evidentemente, cualquier distorsi√≥n que pueda haber en una empresa nacionalizada del Estado, no afecta los intereses de las Instituciones Armadas”.

En esos mismos documentos quedaron registradas las opiniones de Merino y Pinochet. “Debe recordarse que las tres instituciones de la Defensa viv√≠an con unos saldos en d√≥lares de cualquier magnitud -20, 30, 15, 25 millones-, pero cada vez que quisimos usar esos saldos para hacer inversiones no pudimos hacerlo, porque el Ministerio de Hacienda no dispon√≠a de los fondos que dec√≠a que cada una de las instituciones ten√≠a. El texto del proyecto en debate resuelve ahora ese problema y situaciones como las que comento no podr√≠an suceder”, dijo Merino. “Esta ley tiene la ventaja de que ahora existen los fondos. Antes, la ley daba ilusiones y nada m√°s”, agreg√≥ Pinochet.

Merino, Cauas y Pinochet

Decreto reservado del 31 de diciembre de 1973
Decreto reservado del 31 de diciembre de 1973

La dictadura modific√≥ en siete oportunidades la ley 13.196. Algunos de esos cambios fueron relevantes, como el del 31 de diciembre de 1973, cuando el decreto 239 cambi√≥ el impuesto de 15% sobre las utilidades, a 10% sobre los ingresos de toda la gran miner√≠a. Ese decreto tambi√©n estableci√≥ un pago m√≠nimo de US$ 90 millones (hoy es de US$ 180 millones) para las Fuerzas Armadas, que deb√≠a ser complementado por el Fisco si las mineras no lograban reunirlo. Pero en 1976, cuando la Junta de Gobierno volvi√≥ a debatir sobre los alcances de esta ley, se eliminaron las palabras ‚Äúgran miner√≠a‚ÄĚ y s√≥lo se dejaron las ‚ÄúCorporaci√≥n Nacional del Cobre (Codelco)‚ÄĚ. Es decir, la miner√≠a privada, que practicamente no exist√≠a en el pa√≠s, quedaba exenta de ese impuesto a las ventas, pero la recientemente creada Codelco, no.

La idea era incentivar la inversi√≥n extranjera y en su intervenci√≥n ante la Junta, Montagna relata c√≥mo fue el proceso. “Nos parec√≠a que el trato que hay que dar al resto del cobre es distinto del que se est√° dando a Codelco. Es decir, a Codelco, para evitar cualquier eventualidad contable o de esa √≠ndole, se le est√° simplemente imponiendo un tributo que es un cupo de producci√≥n. Con respecto a la empresa privada, eso resulta absolutamente inconcebible. Inconcebible porque ser√≠a pr√°cticamente una expropiaci√≥n y ser√≠a desincentivador de la inversi√≥n privada extranjera”, dijo el secretario de Legislaci√≥n de la Junta de Gobierno.

Pero no todos estaban de acuerdo. Jorge Cauas, ministro de Hacienda de la √©poca, plante√≥ que la nueva tasa de tributos de los privados deb√≠a discutirse en otra oportunidad, pues el gobierno estaba precisamente en conversaciones con empresas extranjeras. ‚ÄúCreo que adelantarse a legislar en este tipo de materias en el momento en que se est√°n haciendo las negociaciones del cobre, en que lo que est√° en juego es el nivel de la tasa tributaria, no es aconsejable‚ÄĚ, dijo Jorge Cauas. Sin embargo, Merino quer√≠a una discusi√≥n inmediata, pues le preocupaba allegar m√°s recuersos para las Fuerzas Armadas.

Wikimedia Commons
Wikimedia Commons

‚ÄúEs evidente que tenemos un texto que habla clar√≠simo de aquello que va hacerse con Codelco. No hay ninguna duda. En segunda instancia, se tiene presente que, siendo el principal recurso natural de Chile el cobre, es indudable que alguien va a querer explotarlo, adem√°s de Codelco‚ÄĚ, dijo el almirante Merino. ‚ÄúY cuando venga un se√Īor a explotar el cobre, sea en forma de compa√Ī√≠a privada, mixta o del tipo que quiera, va a tener que pagar un impuesto, ¬Ņs√≠ o no? Lo va a tener que pagar (‚Ķ) del impuesto que pague este se√Īor, que vendr√° en el tiempo que Dios quiera, el Ministerio de Hacienda deber√° entregar al Ministerio de Defensa el 15% del impuesto. Nada m√°s‚ÄĚ, agreg√≥.

Con su intervenci√≥n, Merino buscaba que parte del futuro impuesto que se le cobrara a las empresas extranjeras que llegaran a Chile a explotar cobre, tambi√©n estuviera destinado a las Fuerzas Armadas. Pero esa no era meteria de la sesi√≥n y quedar√≠a para m√°s adelante, por lo que Pinochet, en su estilo, llam√≥ nuevamente al orden. ‚ÄúNo quiero discusiones. Aqu√≠ la ley viene casi lista, solamente para que la Junta vea tranquilamente el proceso; no puede haber discusiones. En consecuencia, me hace el favor, General Torres: converse con el Ministro de Hacienda, con el de Miner√≠a, con el de Defensa; aclaren bien los conceptos, y una vez que est√©n bien claros, sin problemas, se hayan puesto de acuerdo, llegan ac√°‚ÄĚ.

En la mayor parte de sus intervenciones, Pinochet ofici√≥ como moderador del debate. S√≥lo al final del mismo, cuando se discuti√≥ el art√≠culo 6¬į, concerniente a la fiscalizaci√≥n de la Contralor√≠a sobre los fondos, hizo comentarios. Al respecto, Pinochet plante√≥ que ‚Äútambi√©n podr√≠an imputarse a los rubros que conforman el potencial b√©lico, los gastos en que se incurra por los cursos que realizan en el exterior oficiales de las institciones armadas‚ÄĚ.

Cauas y Montagana le planteron varias veces a Pinochet que era conveniente ligar el prespuesto de Defensa al erario nacional y no a un prodcuto ‚Äúperecible‚ÄĚ, como el cobre. De Castro, quien no estuvo en esa discusi√≥n pero le toc√≥ administrar lo que ah√≠ se defini√≥ unos meses despu√©s, cuando asumi√≥ como ministro de Hacienda, concuerda con ambos. ‚ÄúYo era partidario de que se asignara as√≠, del presupuesto nacional. Pero la situaci√≥n con Argentina obligaba a otra cosa. Pinochet me dec√≠a: ‘usted no pueda ganarlas todas’‚ÄĚ, recuerda De Castro.

Como sea, todos los cambios a la ley 13.196, que incluyeron la posibilidad de endeudarse de las Fuerzas Armadas con cargo al piso anual de US$ 90 millones, quedaron reflejados en un texto legal publicado de forma reservada en el Diario Oficial el 29 de octubre de 1976.

El texto, que public√≥ El Mostrador, detalla adem√°s que las entregas de estos fondos ‚Äúse har√°n en forma reservada, se mantendr√°n en cuentas secretas, se contabilizar√°n en forma reservada y su inversi√≥n, ya sea en compras de contado o en operaciones a cr√©dito, pago de cuotas a contado o servicio de los cr√©ditos, se dispondr√° mediante decretos supremos reservados exentos de toma de raz√≥n y refrendaci√≥n‚ÄĚ y que ‚Äúlos recursos establecidos en el art√≠culo 1¬ļ no se incluir√°n en la contabilidad general de la naci√≥n‚ÄĚ.

Descarga aquí la Ley Reservada del Cobre

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