El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusó a Donald Trump de intentar presionar a Kiev para que capitule ante Rusia. Lo dijo este domingo en una entrevista con el medio Bloomberg, en medio de una semana de fuertes roces con el mandatario estadounidense.
“Creo que se han dado pasos para convencer a Ucrania de que capitule”, afirmó Zelenski desde su oficina en Kiev. Matizó que no sostiene que ese sea el objetivo de sus socios y que no quiere pensar que Washington crea que la guerra podría acabar antes a costa de Ucrania, “pero así es como se ve”.
Zelenski enumeró medidas que atribuye a Washington, entre ellas una reducción deliberada de la velocidad de Starlink, el servicio de internet satelital de la empresa SpaceX, de Elon Musk, clave para las tropas ucranianas. También acusó un retraso en la entrega de interceptores Patriot, misiles que derriban proyectiles balísticos rusos.
Starlink, Patriot y el pacto del diésel
Sobre Starlink, el mandatario dijo que el servicio se corta a velocidades superiores a 161 kilómetros por hora dentro de Ucrania, mientras fuera del país funciona sin límites. Los drones rusos viajan a unos 400 kilómetros por hora. Consultado por quién ordenó la medida, apuntó a “las autoridades, la Casa Blanca”, citando fuentes que no identificó.
Respecto de las defensas antiaéreas, Zelenski sostuvo que Ucrania ya pagó las armas, incluidos misiles antibalísticos, bajo el programa PURL. Según dijo, Estados Unidos autorizó sólo una parte de los envíos. “Y esto no es un asunto técnico”, sentenció.
El gobernante afirmó que Estados Unidos entrega actualmente apenas 12 misiles Patriot al mes, cerca de una cuarta parte del ritmo de la administración de Joe Biden. Con Trump, además, los misiles se venden, mientras que Biden los entregaba gratis como ayuda militar.
La tensión se agravó después de que Trump pactara con Vladimir Putin que Washington no endurecería más las sanciones a Rusia a cambio de que Moscú suministre volúmenes limitados de diésel al mercado mundial, para frenar el alza de precios.
Además, Trump generó críticas dentro de su propio partido al decir el viernes por la noche que eximiría una parte de una nueva ley de sanciones contra Rusia que lleva el nombre del fallecido senador Lindsey Graham.
Estados Unidos exige que Ucrania deje de atacar refinerías rusas, pues afirma que esos ataques contribuyen a los altos precios de la energía. Bloomberg consigna que los suministros globales se han visto mucho más afectados por la guerra de Estados Unidos con Irán. Ucrania dice estar dispuesta a detener esos ataques si Rusia deja de golpear su infraestructura energética.
Zelenski planteó una nueva propuesta. “Mi último modelo fue: no atacamos el diésel ruso y ustedes nos dan misiles para los sistemas Patriot que protejan nuestras instalaciones”, explicó. Sin embargo, aseguró que Washington sólo quiere que cesen los ataques y advirtió que, si Ucrania golpea esas instalaciones, “nos desconectarán de algo”.
Un invierno difícil y elecciones en EE.UU.
Ambos bandos han seguido atacando instalaciones energéticas. Ucrania reanudó sus ofensivas tras pausarlas unos días para comprobar si Rusia respetaba la “tregua energética” anunciada por Trump. Kiev informó que fuerzas rusas golpearon subestaciones durante el fin de semana y dejaron sin electricidad a decenas de miles de familias, mientras Rusia combatía incendios en la terminal petrolera de San Petersburgo y otras instalaciones industriales.
El choque llega en un mal momento para Ucrania, que enfrenta un invierno especialmente duro en el quinto año de guerra. El uso ruso de drones a reacción y la grave escasez de interceptores la hacen más vulnerable a oleadas de ataques aéreos, lo que golpea la moral de la población. Ya hay apagones de varias horas, y las grandes ciudades temen cortes de calefacción, agua y alcantarillado.
“Ahora tenemos días peligrosos de cara a las elecciones”, dijo Zelenski, en referencia a los comicios legislativos de mitad de mandato en Estados Unidos del 3 de noviembre. Opinó que la política “es muy agresiva en época electoral” y que hoy hay “agonía”, pero que después la situación será más calmada, por lo que cree que la relación podría mejorar.
Sobre Putin, el presidente ucraniano reconoció que Trump tiene buena relación con él, pero afirmó que “una cosa no funciona aquí”: por ahora, Trump no puede obligarlo a terminar la guerra.
Zelenski mantiene contacto estrecho con los enviados de Trump para las negociaciones de paz, Jared Kushner y Steve Witkoff. Dijo que conversan sobre una nueva reunión, probablemente más adelante esta semana. Los tres ya se vieron en Kyiv a principios de septiembre, tras una visita previa de los emisarios a Moscú para hablar con Putin.
Consultado sobre cómo repararía los vínculos, comparó la situación con una tormenta. Cuando los riesgos para Ucrania son “de proporciones de tsunami”, dijo, hay que intervenir cuando aún es “una tormenta leve”. A su juicio, “está en juego mucho más que el acuerdo del diésel”.
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