Cuatro soldados de El Salvador, que colaboran en el despliegue internacional de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, en inglés) en Haití, se encuentran en paradero desconocido tras sufrir una emboscada el domingo en las afueras de Puerto Príncipe, confirmó el Ejército salvadoreño en un comunicado compartido este lunes por la Presidencia.
La información proporcionada indica que elementos salvadoreños de la Fuerza de Tarea Libertad II “continúan trabajando de manera conjunta con el mando de la Fuerza de Supresión de Pandillas y las fuerzas internacionales para establecer contacto y determinar la ubicación de los militares”.
La Fuerza Armada expuso que los cuatro aerotécnicos sufrieron una emboscada perpetrada por grupos criminales fuertemente armados, mientras regresaban a su campamento a bordo de un vehículo blindado.
El ataque se produjo con armas de fuego y artefactos explosivos, lo que desencadenó intensos enfrentamientos.
El vehículo blindado, alcanzado por los explosivos, terminó incendiándose, pero los cuatro militares lograron salir, añadió la Fuerza Armada.
El ataque tuvo lugar en la zona de Santo, perteneciente a Croix-des-Bouquets, una comuna del departamento del Oeste, a unos doce kilómetros de la capital haitiana, señaló por su parte la GSF en un comunicado en el que confirmó la emboscada.
El Ejército de El Salvador ha participado en diferentes tareas de seguridad en Haití, país que enfrenta altos niveles de violencia por parte de pandillas, y ha brindado también apoyo médico.
La GSF se creó hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para combatir a las bandas armadas y ayudar a la estabilización de Haití, y su mandato fue renovado por seis meses el pasado 29 de septiembre.
El comandante de la GSF es el mayor general Edernebat Batsuuri, de Mongolia, que tiene bajo su mando a cerca de mil soldados de su país, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka y Chad.
Haití atraviesa una crisis marcada especialmente por la inseguridad provocada por las bandas armadas, que controlan la mayor parte de la capital y mantienen constantes ataques y secuestros que obligaron a miles de personas a desplazarse.
Más de 5.700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año en Haití por la violencia de dichas bandas que, según la ONU, también son las responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas.