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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Kenita Larraín se quebró y lloró en Vértigo al recordar su proceso de separación, recibiendo apoyo de Máximo Bolocco, quien le entregó un pañuelo. La exmodelo reveló haber acudido a terapia tras la grave enfermedad de su padre en marzo, donde reflexionó sobre protegerse a sí misma. Reconoció haber descuidado su bienestar al priorizar ser querida por otros. Afirmó que su separación no fue impulsiva, buscando construir una familia sólida como prometió a sus padres al divorciarse.

Kenita Larraín protagonizó un emotivo momento en Vértigo este jueves, luego de quebrarse y llorar al recordar el proceso de separación que atraviesa.

En medio de su relato, Máximo Bolocco tuvo un tierno gesto con la exmodelo al entregarle un pañuelo para secar sus lágrimas, acción que recibió el aplauso del público presente en el estudio de Canal 13.

Kenita Larraín llora en Vértigo

“Para mí es difícil hablar de esto, me da mucha pena”, reconoció Larraín al abordar el complejo periodo personal que ha vivido, marcado también por la preocupación por la salud de su padre.

La numeróloga recordó que en marzo, cuando su padre estuvo grave, decidió acudir por primera vez a una psicóloga. Según explicó, buscó ayuda ante la posibilidad de que él falleciera, una experiencia que la llevó a reflexionar sobre su propia vida y sus necesidades emocionales.

“Toda mi vida protegí a los otros y no a mí”, confesó, visiblemente emocionada.

En ese proceso, aseguró que comenzó a identificar patrones en sus relaciones y a comprender que había dedicado demasiados esfuerzos a conseguir que los demás la quisieran, dejando de lado su propio bienestar.

“Empecé a darme cuenta de que esperaba que los otros me eligieran, me desvivía para que me quisieran y tenía que quererme a mí. Estoy en reparaciones, como un auto”, expresó.

La exmodelo también reconoció que su separación no fue una decisión repentina. Según relató, durante mucho tiempo creyó que podía lograr que su relación cambiara, una esperanza vinculada a la promesa que se hizo cuando sus padres se separaron, cuando ella tenía nueve años: construir una familia bien constituida.

Esa convicción, admitió, la llevó a dar más oportunidades de las que probablemente debía. Sin embargo, aclaró que existen otros factores detrás de la ruptura sobre los que todavía no puede hablar públicamente.

Al ser consultada sobre qué le ha dado fuerzas para enfrentar este periodo, Larraín destacó a su hija Sofía, de 10 años. “Con Sofía estamos construyendo un hogar”, cerró.