Los gerentes de varios supermercados franceses abrieron sus locales el lunes por la mañana y se encontraron con algo insólito: una bocanada de aire caliente saliendo de los congeladores. En un local, una cámara mostraba 26,5 °C en el pasillo de helados. No era una falla de luz, sino un ciberataque que hizo que los equipos de frío se calentaran durante la noche.
Según informa la BBC, cientos de supermercados de Francia fueron golpeados por hackers que tomaron el control del software que regula la temperatura de refrigeradores y congeladores. Algunos equipos llegaron a 50 °C y echaron a perder alimentos frescos y congelados por millones de euros.
Un ataque a la cadena del frío
El director ejecutivo de los supermercados Coopérative U, Dominique Schelcher, calificó el hecho como "extremadamente grave y sin precedentes". En una publicación en X, escribió que atacar equipos esenciales para conservar productos frescos y para el abastecimiento alimentario de los franceses es "inaceptable".
De acuerdo con la agencia AFP, citada por la BBC, más de 100 supermercados de esa cadena fueron blanco del ataque, además de al menos 300 tiendas de Intermarché y su marca Netto. Sin embargo, Les Mousquetaires, el grupo dueño de Intermarché, habló ante Reuters de unas 150 tiendas afectadas, con equipos calentados a 50 °C durante seis horas. Todos los alimentos afectados tuvieron que ser desechados para evitar riesgos sanitarios.
También fueron golpeadas otras grandes cadenas. Carrefour informó que los refrigeradores de 80 de sus 6.000 tiendas fueron hackeados, y Monoprix, que un 5% de sus más de 400 locales resultó afectado. Según BFMTV, citada por The Guardian, E.Leclerc, la mayor cadena del país, también sufrió el ataque.
Normalmente, los congeladores de los supermercados tienen un breve ciclo de descongelado nocturno, en que la temperatura sube un poco para evitar acumulación de hielo. Aquí, los atacantes ordenaron que las unidades se calentaran y se mantuvieran así.
Comida botada, incendios y una investigación abierta
Las cifras globales aún no están claras. Con los datos de cada cadena, la BBC calcula que unas 500 tiendas habrían sido afectadas, de unas 15.000 que hay en el país. Dos supermercados de Alsacia perdieron 270.000 euros entre ambos, según BFMTV, por lo que el total nacional podría ser de millones.
La fiscalía de París abrió una investigación específica por cibercrimen. Habló de un ataque "a gran escala" contra refrigeradores conectados de varias grandes cadenas, con "pérdidas de alimentos e incendios". Reuters relata que un vecino parisino vio a empleados de un Intermarché lanzar carros llenos de comida descongelada a un contenedor, mientras helado derretido se escurría a la calle.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, encargó a la agencia nacional de ciberseguridad, ANSSI, investigar el caso, según una persona de su entorno citada por Reuters y The Guardian. Francia además coordina acciones con otros países europeos, que podrían estar afectados.
El comisario europeo de Alimentación, Christophe Hansen, condenó el ataque en X y advirtió: "La seguridad alimentaria requiere más atención a todos los niveles. Porque la instrumentalización de la alimentación como un arma de ataque se ha convertido en una realidad".
La puerta de entrada: equipos viejos y sin actualizar
Según la ANSSI, el punto débil estaba en un software de la empresa danesa Danfoss, que permite a las tiendas manejar sus equipos de frío de forma remota. Reuters explica que estos paneles de control gestionan todos los refrigeradores de un local y se pueden operar por internet, para que las empresas de mantenimiento los ajusten desde cualquier lugar.
Danfoss dijo estar al tanto de incidentes que afectan a "un número limitado de sistemas de gestión de refrigeración". Añadió que las unidades afectadas "funcionaban con firmware obsoleto". El firmware es el programa interno que hace funcionar un aparato, algo así como su sistema operativo básico. La compañía asegura que hace tiempo recomendó a sus clientes mantenerlo actualizado y migrar los sistemas antiguos a modelos nuevos.
La BBC precisa que se trata de modelos antiguos cuya seguridad no podía actualizarse para frenar un riesgo ya identificado. Reuters recuerda que el 9 de agosto la firma de ciberseguridad Claroty publicó una investigación sobre fallas en un controlador de Danfoss, el AK-SM 800A, que podían permitir saltarse la autenticación y ejecutar código en el equipo. Las actualizaciones de Danfoss corrigieron esos problemas.
Nadie ha reivindicado el ataque. Según Reuters, se parece a fallas reportadas a fines de agosto en una docena de tiendas militares de EEUU, que también perdieron alimentos tras afectarse sus refrigeradores.
¿Se extendió fuera de Francia?
Un analista de Sekoia, Felix Aime, dijo a Reuters que España, Portugal, Polonia, Alemania y Bélgica también habrían sido afectados, algo que no está confirmado por las autoridades. Por separado, la neerlandesa Ahold Delhaize, dueña de Albert Heijn, informó de un "problema de seguridad" y desconectó varios sistemas. Su app y su despacho a domicilio quedaron caídos, aunque las tiendas siguieron abiertas, y la empresa dijo no ver un vínculo con lo ocurrido en Francia.
El episodio llega en un contexto de creciente inquietud en Europa por ciberataques contra infraestructura crítica. The Guardian recuerda que el mes pasado el presidente Emmanuel Macron ordenó medidas para proteger ese tipo de infraestructura de "ataques híbridos" rusos, aunque no hay ninguna atribución del caso.
Un dato aparte: Digital Trends nota que hay mucha crítica a los refrigeradores domésticos con pantallas gigantes y conexión a internet. Este caso muestra que el riesgo no se limita a los gadgets de moda: hasta el aparato más simple puede volverse un blanco cuando alguien lo conecta a la red y se olvida de actualizarlo.
La lección que deja la jornada es incómoda: no hizo falta romper una puerta ni cortar la electricidad. Bastó con subir un termostato a distancia para poner en jaque, por unas horas, a las despensas de un país entero.
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