Tecnología
Domingo 13 octubre de 2019 | Publicado a las 16:14
¬ŅPor qu√© este a√Īo las misiones a la Luna han fracasado si en la d√©cada de los 60 ten√≠an √©xito?
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Fue el 3 de febrero 1966 cuando la Unión Soviética logró posar con suavidad por primera vez en la historia una sonda espacial en la Luna.

Se trató de Luna 9, una nave de casi 100 kilos que tomó imágenes del satélite y realizó mediciones de radioactividad. Hasta entonces, el ser humano sólo había experimentado fracasos tratando de llevar dispositivos a la superficie lunar.

Desde aquel hito, diversas misiones se han llevado con gran éxito, incluyendo la llegada del hombre a la Luna en el Apolo 11.

De esta manera, no sólo hemos podido ver a través de videos cómo es la superficie de nuestro planeta, sino que incluso los astronautas han podido traer polvo lunar a la Tierra, permitiendo importantes avances en diferentes investigaciones.

No obstante, cuando ya han pasado m√°s de 50 a√Īos desde la llegada de la primera sonda a la Luna, se ha registrado m√°s de una misi√≥n fallida en viajes de este tipo, a pesar de lo mucho que ha avanzado la tecnolog√≠a desde entonces.

S√≥lo durante este 2019, una misi√≥n de India y una de Israel fracasaron en sus intentos por posarse sobre el sat√©lite, a√ļn cuando se destinaron enormes esfuerzos humanos y econ√≥micos para que resultara como estaba previsto.

El pasado 7 de septiembre, la agencia espacial india, ISRO, perdió contacto con la sonda sin tripulación que debía convertir al país en la cuarta nación en posar un aparato sobre la Luna, en un intento de regresar a este satélite considerado como una etapa hacia Marte.

Anteriormente, en abril, la tentativa israel√≠ de enviar una sonda a la Luna fracas√≥ en el √ļltimo momento al estrellarse en la superficie lunar tras sufrir un fallo de motor durante el proceso de alunizaje.

‚ÄúNo lo conseguimos, pero definitivamente lo intentamos‚ÄĚ, dijo el impulsor del proyecto, Morris Kahn, en un video desde el centro de control cerca de Tel Aviv.

Considerando estos fracasos espaciales, es inevitable hacerse la siguiente pregunta: ¬Ņc√≥mo es que a√ļn cuando se han alcanzado enormes avances en la ciencia y tecnolog√≠a, los ingenieros de hace 50 a√Īos pudieron posar m√°quinas en la Luna, y los de ahora no?

Precisamente es la misma interrogante que se planteó El País, en un artículo en el que tratan de encontrar respuestas frente a este escenario que para muchos resulta contradictorio.

En ese sentido, el peri√≥dico espa√Īol menciona que la manera en que se desarroll√≥ la tecnolog√≠a espacial de los 50 y 60 puede ayudar a explicar por qu√© no ha habido un progreso generalizado en cuanto a la tecnolog√≠a espacial, si la comparamos con otros campos de la ciencia.

Tomando en cuenta lo anterior, resulta necesario situarnos en el contexto de cada época. Cuando comenzaron a surgir las misiones espaciales hacia la Luna, el planeta se encontraba dividido en la llamada Guerra Fría, por lo que las dos superpotencias -Unión Soviética y Estados Unidos- luchaban por la hegemonía.

Fue así como ambos países comenzaron a destinar exhorbitantes cifras de dinero para llevar naves al espacio, sin importar si no había una retribución económica ni tampoco se exploraban métodos más eficientes.

A modo de ejemplo, los cohetes que llevaron al hombre a la Luna en 1969 ten√≠an un coste de m√°s de 1.000 millones de d√≥lares por lanzamiento, cifra que hoy en d√≠a ning√ļn pa√≠s estar√≠a dispuesto a desembolsar.

Pero hay m√°s. Hace un tiempo, el ingeniero espacial argentino Pablo de Le√≥n, que est√° dise√Īando para la NASA dos prototipos de trajes espaciales para la Luna y Marte, cree que es ‚Äúbastante optimista‚ÄĚ pensar en volver al sat√©lite en 2024, fecha estipulada por Donald Trump.

Seg√ļn explic√≥ el trasandino, la respuesta es bastante sencilla: los astronautas a√ļn no tienen qu√© ponerse.

‚ÄúLa NASA no tiene un traje todav√≠a pensado para esto porque esta decisi√≥n de ir a la Luna en 2024 es algo que apareci√≥ por generaci√≥n espont√°nea‚ÄĚ, dijo De Le√≥n a la AFP cuando visitaba el Centro Espacial Kennedy de Cabo Ca√Īaveral, en el oeste de Florida.

‚ÄúPor un lado tienes un mandato de llegar a la Luna en 2024 y por otro ni siquiera tienes trajes espaciales desde 1977‚ÄĚ, prosigui√≥, lo que refleja la poca preocupaci√≥n que se la ha dado a las misiones lunares en el √ļltimo tiempo, en comparaci√≥n a lo que ocurri√≥ en d√©cadas pasadas.

En tanto, Philippe Schoonejans, director de proyectos rob√≥ticos y de futuro de la Agencia Espacial Europea (ESA), se√Īala que la prolongaci√≥n de los viajes puede influir en el fracaso de una misi√≥n como la de Chandrayaan 2 de India.

Al lanzarse en un cohete menos potente, un GSLV Mk III de fabricación india, la sonda necesitó casi 30 días de viaje para acercarse poco a poco al satélite.

‚ÄúEsto ahorra combustible, pero al necesitar tanto tiempo de aproximaci√≥n, los componentes electr√≥nicos estuvieron expuestos a la radiaci√≥n c√≥smica durante m√°s tiempo‚ÄĚ, indic√≥ Schoonejans. ‚ÄúEsto puede haber provocado da√Īos que expliquen en parte el fallo posterior‚ÄĚ, agreg√≥.

Es importante mencionar que a pesar del paso del tiempo, las misiones gubernamentales a la Luna, as√≠ como los proyectos privados, han tenido un resurgimiento, por lo que todo indica que en los pr√≥ximos a√Īos habr√° importantes novedades al respecto.

Debido a la concientización sobre temas como el reciclaje y cuidado del ambiente, firmas como SpaceX del magnate sudafricano Elon Musk, están prestando especial atención a la reutilización de cohetes.

Y aunque los expertos esperan que haya errores, como los que se registraron en los 50 y 60, antes de los primeros éxitos espaciales, todo apunta a un desarrollo sostenible en cuanto a las misiones de este tipo.

En todo caso, nadie asegura que la Luna siga siendo el objeto de deseo de los científicos, ya que tal como afirmó Donald Trump, Marte podría quitarle el protagonismo. Sólo tendremos que esperar para tener novedades.

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