Artes y Cultura
Viernes 27 julio de 2018 | Publicado a las 11:58
El teatro callejero se ha convertido en una forma de protesta en el sur de Irak
Publicado por: Francisca Rivas La información es de: Agence France-Presse
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Cada viernes, en un pedazo de acera de la ciudad de Kut ba√Īada por el r√≠o Tigris, Jaled al Atbi y el pu√Īado de actores aficionados de su compa√Ī√≠a se apropian de la corrupci√≥n y otros problemas sociales que sacaron recientemente a las calles a miles de iraqu√≠es.

El objetivo de esta peque√Īa compa√Ī√≠a teatral, nacida hace menos de dos a√Īos, es sacar a la luz las peculiaridades de los dirigentes del 12¬ļ pa√≠s m√°s corrupto del mundo, pero tambi√©n ofrecer una cita cultural a los habitantes del sur agr√≠cola y tribal del pa√≠s.

“El teatro es un mensaje”, explic√≥ a la AFP Jaled al Atbi, de 42 a√Īos, director y a menudo tambi√©n actor de la troupe. “Con nuestras s√°tiras denunciamos lo que consideramos negativo, como la corrupci√≥n, la falta de servicios p√ļblicos y las tradiciones tribales”, que conducen a conflictos a veces mort√≠feros.

Los sobornos, el despilfarro del Estado, la atribución de cargos de funcionario por políticos clientelistas, son algunos de los problemas que Jaled y sus amigos, como la gran mayoría de los iraquíes, dicen sufrir a diario.

Para satisfacer las necesidades de su esposa y de sus dos hijos, el propio Jaled terminó por resignarse a ingresar en la policía, al no poder conseguir uno de los anhelados puestos de funcionario tras sus estudios de magisterio.

Contar la verdad

En el sainete de este viernes, encarna a un funcionario de la administración forzado a formar equipo con colegas incompetentes, pero nombrados porque son miembros de partidos influyentes.

En el c√≠rculo de curiosos que se forma en torno al “escenario” -una mesa en la que est√° sentado Jaled y un poco de espacio alrededor-, las miradas son atentas y las sonrisas o muecas parecen un reflejo de los recuerdos de la relaci√≥n de cada uno con la administraci√≥n plet√≥rica y burocr√°tica.

“Nuestro p√ļblico es muy receptivo porque sabe que lo que contamos es verdad”, asegura Jaled, cuya compa√Ī√≠a consta de siete actores, entre ellos una mujer.

El grupo recibe a veces insultos y cr√≠ticas, sobre todo en las redes sociales: “¬°Exageran!” o “¬°Cesen de insultar a los partidos y los dirigentes!”, cuenta Jaled.

Abu Al√≠, un maestro de 48 a√Īos que no se pierde ninguna representaci√≥n, cree que con estas obras “se puede interpelar a los dirigentes y solucionar problemas sociales”.

Desde finales de 2016, el grupo puede presumir de varios éxitos.

Gracias a sus representaciones, el ayuntamiento tuvo que lidiar con el problema de los desechos en Kut, donde ahora hay una recogida de basuras regular y la ciudad está mucho más limpia, explican Abu Alí y otros habitantes.

Pero lo que la troupe trae cada viernes es un desahogo.

Porque los espacios de expresi√≥n cultural son escasos en Kut, capital de la provincia de Wasit fronteriza con Ir√°n, como se√Īala Karim al Bahadli, que viene a declamar cada viernes su poes√≠a.

“Soplo de aire fresco”

Rebautizado “Calle de la cultura del Tigris”, este rinc√≥n de Kut en el que j√≥venes libreros ofrecen sus obras en un pu√Īado de mesas es el √ļnico “soplo de aire fresco” para “la gente de cultura de la provincia de Wasit”.

Aqu√≠, contin√ļa este peluquero cuarent√≥n, “expresan sus sentimientos”. Un proceso necesario, estima, para los “iraqu√≠es que no pueden m√°s” en un pa√≠s devastado por conflictos repetitivos desde hace casi 40 a√Īos.

El hartazgo adquiri√≥ en los √ļltimos tiempos proporciones que parecen haber preocupado a las autoridades. Tras a√Īos de guerra, las reivindicaciones sociales aumentan en un pa√≠s minado por el desempleo y la pobreza.

Miles de iraqu√≠es han desfilado en numerosas ciudades del sur contra la corrupci√≥n y la mala gobernanza, temas que la peque√Īa compa√Ī√≠a de Jaled ya hab√≠a escenificado.

Antes de las elecciones legislativas del 12 de mayo, recuerda Jalal al Shati, actor el viernes y periodista el resto de la semana, la troupe registr√≥ “su mayor √©xito”.

En una obra, Jaled, Jalal y los dem√°s se burlaron de pol√≠ticos imaginarios, uno que promet√≠a el para√≠so a sus electores, otro establecimientos de bebidas bien surtidos, cuenta este hombre de 46 a√Īos a la AFP.

Por supuesto, no citaban ning√ļn nombre. Pero el aire entendido del p√ļblico parec√≠a indicar que todas las historias estaban basadas en hechos reales. Y que cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, no es pura coincidencia.

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