Notas
Diarrea navide√Īa china
Publicado por: Oscar Vega
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A solo una semana del gran circo europeo occidental (y mundial) navide√Īo ya nada ni nadie detiene el derrame de tantos sentimientos masculinos y femeninos. Las almas sencillas, ahora incontroladas, entran en un v√©rtigo de ternura. Se enternecen los corazones de todo sesgo, orden y concierto y entre tanto ritos, los tiernos infantes (inocentes ellos, sean pobres o ricos) son conducidos a una contemplaci√≥n embobada.

Destaca el ‚Äúarbolito‚ÄĚ tintineante. Asoma la figura del ‚Äúviejito Pascual‚ÄĚ en su rol ideal de anciano maravillas. Los centros comerciales se han transformado en un fe√©rico derroche de guirnaldas. Y como coronaci√≥n a tanta algarab√≠a y discurso renacen c√°nticos, im√°genes, √≠conos y liturgias.

Sin embargo‚Ķ con el debido respeto tolerante para los que se apronten a gozar, comer, libar y so√Īar en esa pr√≥xima ‚Äúnoche de paz‚ÄĚ, sobre todo aqu√≠ en los pa√≠ses del Viejo Mundo, cabe una advertencia que resulta ser un tanto brusca y ordinaria: ¬°ojo con los alimentos y ojo con la diarrea china! Mas elegante: atenci√≥n con la colitis oriental y sus consecuencias, la deshidrataci√≥n, las fiebres y los v√≥mitos.

En Bruselas, capital de la Unión Europea, ya suenan alarmas. Hay una proliferación de alimentos baratos que llegan hasta los grandes puertos como el de Hamburgo. Vienen desde ultramar. Proceden del país de Confucio. Guindas, ajos morados, algodón, miel, frutillas, salmón y harina entre otras delicias y hasta ¡miles de preciosas pizzas congeladas.

En lo que va del a√Īo y hasta octubre en la ciudad belga se hab√≠an contabilizado 262 avisos o denuncias. En ese surtido sucio hab√≠a, sin ir m√°s lejos, gambas contaminadas con antibi√≥ticos, cacahuetes podridos, pastas infestadas de gusanos, frutas coronadas de escarcha debido a los contenidos con exceso de azufre etc.

Sucede que los fabricantes y productores chinos, los mismos de los juguetes pl√°sticos y de la ropa a precio huevo, tambi√©n han regado el suelo europeo con alimentos baratos a destajo. El comercio est√° primero. Las exportaciones oficiales, hasta el per√≠odo de los a√Īos 2005 al 2010, alcanzaban a los 41.000 millones de d√≥lares.

Mucha gente ni sabe que en esa arom√°tica olla y en el humeante plato que le abre el apetito hay numerosos elementos venidos de China, trabajados a la diabla, infestados con pesticidas o antibi√≥ticos, en estos √ļltimos casos ante la cr√≠a indiscriminada de animales. En China todo vale. La parcial o total falta de escr√ļpulos no da tregua. La mano de obra barata es un banquete para propietarios y emprendedores. Las condiciones insalubres de las f√°bricas, galpones, almacenamientos, suelos y regad√≠os resultan ser, poco menos, una pel√≠cula de terror. Como para abrir la boca: Existen hasta huevos de gallina falsificados y hay manjares entre comillas con sustancias cancer√≠genas (el formaldeh√≠do se llama una de ellas). En casos extremos, se produce hasta aceite de mesa usado. Lo han sacado de restaurantes, lo han recogido en desagues, lo han reprocesado y lo han vuelto embotellar y a etiquetar.

En el a√Īo 2008 se conoci√≥ el caso de unos comerciantes avispados que, para que rindiese m√°s, le a√Īadieron a la leche en polvo un producto qu√≠mico llamado melamina, fatal para los ri√Īones.

Los controles, hasta el momento, resultan escasos y poco fiables. En Alemania están con las alertas en su punto pero hay otros países del continente donde la vigilancia no siempre (o nunca) es tan oportuna ni severa.

El a√Īo pasado la Uni√≥n Europea lanz√≥ advertencias a diestra y siniestra. Sin embargo en 3.697 casos fue imposible rastrear la mercader√≠a hasta su fuente original. El camino es tortuoso, sibilino y enigm√°tico, como la sonrisa de Fu Manchu.

Las gigantescas cadenas del m√ļltiple comercio alimentario viven con el credo en la boca. Sus ejecutivos no se f√≠an de los controles estatales ni mucho menos de los proveedores. Firmas como Carrefour, Wal-Mart, Barilla, Nestle o la mism√≠sima Coca-Cola siguen en capilla. Enfrentados a tantos peligros y percances estos gigantes del negocio de alimentos en Europa han decidido activar controles propios y cobijarse en una organizaci√≥n denominada Iniciativa Mundial para la Seguridad de los Alimentos.

Hasta el momento, sin embargo, nada de lo obrado es suficiente. En los comedores de las escuelas se teme que los chicos del primer mundo sufran infecciones en cadena. En Espa√Īa, lugar desde donde sale el mayor n√ļmero de frutas y hortalizas para Europa, nadie pone barreras a la competencia china. All√≠ la pol√≠tica amparada como siempre por la Derecha, hace buenos negocios sin santiguarse, sin pensar en la Navidad ni en el viejito Pascual. ¬°Pero los precios chinos son tan atractivos! La miel por ejemplo, cuesta entre uno y uno veinte euros el kilo. Es la mitad de lo que vale la miel local o la que procede de Argentina.

Si el lector piensa que ha le√≠do una cr√≥nica alarmista o antinavide√Īa me permito terminar agradeci√©ndole la informaci√≥n al prestigioso medio period√≠stico alem√°n ‚ÄúDer Spiegel‚ÄĚ, (distribu√≠do al mundo por ‚ÄúThe New Cork Times Syndicate‚ÄĚ). y a los oportunos escritos de Bernhard Zand, Andreas Ulrich, Maximiliam Popp, Sandra Schulz, Udo Ludwig, Charlotte Haunhorst y Susanne Amann.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

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