Durante las últimas horas se dio a conocer el caso de la isla de Annobón, que pidió apoyo a Argentina para lograr reconocimiento internacional e independizarse de Guinea Ecuatorial.
Pese a que en redes sociales circuló la versión de que Annobón deseaba anexarse al territorio argentino, lo cierto es que su propuesta dista mucho de una unión territorial.
“Le pedimos a la Argentina su ayuda. No queremos ser parte de otro imperio. Queremos ser reconocidos”, declaró Cartagena Lagar, proclamado primer ministro, en una entrevista con radio Rivadavia. Desde 2022, Annobón se proclama independiente, pero su reclamo ha sido ignorado por la comunidad internacional.
Situada en el golfo de Guinea, Annobón es una isla de menos de 20 km² que vive bajo un régimen de control extremo desde hace décadas. Según denuncias documentadas ante la ONU, sus habitantes padecen desplazamientos forzados, censura, falta de servicios esenciales y vigilancia permanente.
“No tenemos agua potable, electricidad ni atención médica. Nos están matando lentamente”, afirmó su primer ministro.
Isla Annobón
Guinea Ecuatorial, gobernada desde hace 45 años por Teodoro Obiang Nguema, el gobernante con más tiempo en el poder en todo el mundo, niega la posibilidad de autonomía para Annobón, a pesar de sus diferencias étnicas, lingüísticas y culturales con el resto del país.
Lejos de plantear una anexión formal, como sugirieron algunos posteos virales en redes sociales, la solicitud al Gobierno de Javier Milei apunta a que Argentina se convierta en el primer país en reconocer la independencia de Annobón.
En palabras de Cartagena Lagar: “No pedimos ser una provincia argentina. Pedimos apoyo político para liberarnos de una dictadura feroz”, aclaró.
Hasta el momento, no hubo una respuesta oficial del Gobierno argentino. Sin embargo, la visita del líder annobonés genera interrogantes entre su clase política: ¿Debe Argentina involucrarse en un conflicto territorial que aún no figura en las grandes agendas diplomáticas?