Sociedad
Miércoles 15 abril de 2020 | Publicado a las 08:58
Qué hacer para que nuestro cerebro salga bien de esta crisis
Por Denisse Charpentier
La información es de Comunicado de Prensa
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Ante las numerosas interrogantes a√ļn sin resolver que nos plantea el Covid-19, lo √ļnico que queda -a quienes pueden- es refugiarse en casa y distanciarnos socialmente por un largo tiempo, muy probablemente por todo el invierno. Sin embargo, el confinamiento es una de las situaciones que m√°s estresa a nuestro cerebro. ¬ŅPor qu√©?

El doctor Alexies Dagnino, investigador del Laboratorio de Neurobiología del Estrés y del Centro de Neurobiología y Fisiología Integrativa (CENFI) de la U. de Valparaíso y que ha desarrollado una línea de estudio basada en la neurobiología del estrés y la resiliencia, explica por qué el confinamiento es una de las situaciones que más estresa a nuestro cerebro y también, entrega una serie de consejos para evitar que nuestro cerebro se enferme.

Alexies Dagnino, investigador del Laboratorio de Neurobiología del Estrés y del Centro de Neurobiología y Fisiología Integrativa (CENFI) de la U. de Valparaíso advierte que a nivel de salud mental llegamos mal preparados a esta pandemia. La salud mental en nuestro país ya estaba muy deteriorada antes del estallido social de octubre pasado y el COVID-19 llegó a atacar algo esencial en los seres humanos, nuestro comportamiento social, el corazón del mundo del siglo XXI, una sociedad hiperconectada en todos los sentidos.

El doctor Dagnino explica que ‚Äúal igual que cuando exist√≠an los primeros humanos, un √°rea que se localiza en el centro del cerebro, llamada complejo amigdaloide comenz√≥ a especializarse en detectar el peligro y activar el miedo. As√≠, como cuando escap√°bamos de un le√≥n, ahora escapamos de un virus, para nuestro cerebro es el mismo mecanismo primitivo de sobrevivencia que se activa. Una vez que se activa el miedo, el hipot√°lamo (otra estructura cerebral) tambi√©n se activa y controla otro mecanismo primitivo en el cerebro llamado el eje HPA, un sofisticado sistema neuroendocrino que nos hace luchar o escapar del peligro y as√≠ sobrevivir, adaptarnos, eso es el estr√©s‚ÄĚ.

Adem√°s – contin√ļa el investigador- el distanciamiento social es una de las cosas que m√°s estresa a nuestro cerebro. Esto ocurre porque ‚Äúlos humanos somos una especie muy sociable, sentimos placer cuando compartimos con amigos o familiares, porque nuestro cerebro se ba√Īa con un neurotransmisor llamado dopamina, nuestro comportamiento social es un recompensante natural, como el sexo o comer‚ÄĚ.

Asimismo, explic√≥ que ‚Äúel distanciamiento social nos estresa mucho porque a nuestro cerebro le cuesta adaptarse a lugares en que hay poca interacci√≥n social. La consecuencia de esto es lo que conocemos como ‚ÄúDistr√©s cr√≥nico‚ÄĚ, en palabras m√°s simples, es un estr√©s t√≥xico que produce neuroinflamaci√≥n y da√Īa √°reas del cerebro que regulan nuestras emociones, aumentando la probabilidad de desarrollar enfermedades neuropsiqui√°tricas, como la depresi√≥n o los trastornos ansiosos‚ÄĚ.

Pero ¬Ņqu√© podemos hacer?

De acuerdo al investigador debemos tratar de acelerar nuestra capacidad de adaptación al nuevo escenario que generó la pandemia. Es decir, debemos aprender a ser resilientes una vez más en la historia de nuestro país.

‚ÄúLa resiliencia es la capacidad que tiene nuestro cerebro de adaptarse m√°s r√°pido a situaciones estresantes. La vulnerabilidad de nuestro cerebro al estr√©s depende de nuestros genes (epigen√©tica), del desarrollo de nuestro cerebro en etapas tempranas y de nuestras experiencias de vida. Todos estos factores tienen un impacto importante en los circuitos neuronales que regulan nuestra respuesta al estr√©s. En un mismo hogar podemos tener cerebros susceptibles y resilientes al estr√©s que nos genera el COVID-19. Varias investigaciones han demostrado que el comportamiento resiliente al estr√©s se contagia entre las personas, como un virus, algo muy extra√Īo y la neurociencia lo est√° tratando de entender‚ÄĚ, agreg√≥ Dagnino.

Como la mayor√≠a de las y los chilenos no puede tomar un helic√≥ptero y viajar a su segunda vivienda para pasar de mejor manera lo que estamos viviendo, el doctor Dagnino entrega una serie de consejos con sustento en la Neurociencia, que ser√°n √ļtiles a la mayor√≠a de la poblaci√≥n, que tambi√©n vivir√° los efectos econ√≥micos de esta crisis.

Muestras de amor

‚ÄúUn colega ingl√©s que se llama Francis McGlone descubri√≥ que cuando nos hacemos cari√Īo en la piel se activa la parte social de nuestro cerebro, esa que no podemos activar por la aislaci√≥n social que nos impone el COVID-19. Recientemente hemos realizado experimentos pioneros que nos indican que este tipo de estimulaci√≥n en la piel hace que el cerebro sea m√°s resiliente al estr√©s‚ÄĚ, asegura el acad√©mico de la U. de Valpara√≠so .

Estimulación sensorial

Tal como lo explica el neurobiólogo lo que estamos viviendo es un distanciamiento social, esto no significa un aislamiento social estricto. El doctor Dagnino afirma que nuestro comportamiento social no solo se reduce a un contacto físico, es más complejo porque involucra a todos nuestros órganos de los sentidos.

Por ejemplo, ‚Äúpodemos escucharnos y transmitir nuestras emociones sin necesidad de tener un contacto f√≠sico. Para los que tienen acceso a internet pueden contactarse con familiares y amigos a trav√©s de las redes sociales. Sin embargo, hay una gran cantidad de chilenos que no tiene acceso a internet. En estos casos quiz√°s es bueno conversar con nuestros vecinos algunos d√≠as, siempre manteniendo el distanciamiento social. Esto disminuir√° el estr√©s y ansiedad, adem√°s de mantener fuerte nuestra red social‚ÄĚ.

El investigador plantea que el estr√©s negativo (distr√©s) genera deprivaci√≥n sensorial, es decir ‚Äúva aislando lentamente a nuestro cerebro del mundo en que vivimos. Esto ocurre porque las neuronas de los √≥rganos de los sentidos se conectan con el complejo amigdaloide para adquirir un componente emocional”.

“Cuando no nos adaptamos al ambiente en que vivimos, por ejemplo, a la amenaza del COVID-19, el complejo amigdaloide se va hipertrofiando y se deteriora el procesamiento emocional de lo que percibimos del mundo. Hay dos sistemas sensoriales que son m√°s vulnerables a esto, el sistema auditivo y el olfativo, este √ļltimo es porque tiene conexiones neuronales directas en el complejo amigdaloide. Cuando olemos algo, en nuestro cerebro primero se traduce en emociones y despu√©s en algo racional. Entonces, en este tiempo de distanciamiento social es bueno estimularnos sensorialmente, buscar sonidos u olores que nos hagan evocar recuerdos positivos de nuestras vidas‚ÄĚ.

Recuerdos gratificantes

El doctor en Neurociencias agrega que ‚Äúestudios recientes de neurofeedback han demostrado que cuando evocamos memorias autobiogr√°ficas, en nuestro cerebro se activan √°reas relacionadas con el control de las emociones y el estr√©s, como el complejo amigdaloide. Quiz√°s es bueno sacar fotos antiguas que tenemos en nuestros hogares y compartir las vivencias con nuestros familiares‚ÄĚ.

Pexels (CCO)
Pexels (CCO)

Adiós a la comida chatarra

Asimismo, cuidar nuestra alimentaci√≥n es clave en este periodo de distanciamiento social, porque el estr√©s y una dieta poco saludable, ‚Äúcomo la comida chatarra, aumentan la vulnerabilidad de nuestro cerebro a desarrollar enfermedades neuropsiqui√°tricas como la depresi√≥n. La comida chatarra es muy concentrada en unos √°cidos grasos llamados omega-6, como el √°cido araquid√≥nico. Cuando estas mol√©culas llegan en abundancia al cerebro se transforman en l√≠pidos que favorecen la neuroinflamaci√≥n. Se cree que este proceso es fundamental en el desarrollo de la mayor√≠a de las enfermedades mentales‚ÄĚ se√Īal√≥ Dagnino.

Actividad física

En la misma l√≠nea, continua el neurobi√≥logo, el ejercicio voluntario y tratar de mantener un buen humor tiene efectos muy positivos en el cerebro, ya que ‚Äúpermite que el cerebro se oxigene mejor lo cual tiene un impacto positivo en la fisiolog√≠a cerebral. Cuando nos re√≠mos se liberan endorfinas, estas mol√©culas mejoran la actividad del sistema inmunol√≥gico. Contrariamente, el cortisol conocido como la hormona del estr√©s es el principal inmunosupresor end√≥geno que tenemos‚ÄĚ.

Ni√Īos y adultos mayores

‚ÄúEs muy importante cuidar estos grupos de riesgos en la aislaci√≥n social que estamos viviendo. El cortisol se libera a la sangre desde las gl√°ndulas adrenales que est√°n ubicadas sobre nuestros ri√Īones. Cuando envejece esta gl√°ndula comienza a liberar m√°s cortisol. Esto genera que en los adultos mayores la respuesta al estr√©s sea m√°s exacerbada que las personas m√°s j√≥venes”.

“Por otro lado, en los ni√Īos la corteza frontal est√° menos desarrollada que en los adultos. La corteza frontal regula la actividad del complejo amigdaloide durante la respuesta al estr√©s. En palabras simples, la corteza frontal es como el freno a la respuesta al estr√©s. Por estas razones, los cerebros de los adultos mayores y el de los ni√Īos son muy vulnerables a los efectos del estr√©s que genera la aislaci√≥n social‚ÄĚ.

El doctor Dagnino concluye diciendo: “Sin duda, el COVID-19 puede colapsar nuestro sistema de salud, ese es el punto de inflexión. Si tratamos de controlar el estrés que nos produce el distanciamiento social contribuiremos un poquito a que no lleguemos a ese punto de inflexión. Existe una probabilidad muy grande de que pasaremos un invierno con la amenaza del COVID-19 y en distanciamiento social en nuestros hogares.

“Cada d√≠a que pase, el estr√©s y nuestra salud mental van a ir adquiriendo un peso mayor, porque la incertidumbre ser√° mayor, al igual que el miedo y la ansiedad para que todo termine pronto. Sin embargo, la soluci√≥n sigue estando en nuestras manos, debemos aprender a adaptarnos al nuevo escenario que estamos viviendo, debemos aprender a ser resilientes, tengo la convicci√≥n de que lo lograremos”.

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