Sabía usted que para los seres humanos existe una gran cantidad de alimentos que contienen insectos en alguna forma, principalmente harina, como son: barras de cereal, pastas, bebidas, cervezas, hamburguesas, golosinas para niños, snacks, entre otros. No se asuste, estos son producidos en países como Europa, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos. Chile aún no los ha integrado a la alimentación humana, pero si en la de animales.

Los insectos están constituidos principalmente por proteínas y grasa, son inocuos, y algunos presentan propiedades funcionales, como péptidos antimicrobianos, lo que los hace ser una alternativa viable para la alimentación de humanos y de animales.

A esto debemos agregar que todas las predicciones en relación al aumento de la población, nos hacen pensar que en algún momento no seremos capaces de abastecer la gran demanda por alimentos y deberemos buscar alternativas de fácil acceso y con propiedades nutricionales, que nos permitan cumplir con los requerimientos de las personas.

Hoy en día, los insectos más consumidos por humanos son: escarabajos (Coleoptera) 31%, orugas (Lepidoptera) 18%, abejas, avispas y hormigas (Hymenoptera) 14%, saltamontes, langostas y grillos (Orthoptera) 13%, cigarras, fulgoromorfos, saltahojas, cochinillas y chinches (Hemiptera) 10%, termitas (Isoptera) 3%, libélulas (Odonata) 3%, moscas (Diptera) 2% y otros 5%.

Este consumo se debe a las características nutricionales de estos. Por ejemplo, las proteínas representan el componente principal en la composición nutricional de los insectos y su contenido es alto y variable. La digestibilidad de las proteínas se encuentra entre 78-98%. Los insectos tienen aminoácidos de buena calidad y son ricos en aminoácidos esenciales. 

Tienen aproximadamente entre un 22 a 49% de ácidos grasos monoinsaturados y un nivel de 0,1% de colesterol. Además son una buena fuente de minerales como Mg, Fe, Ca, P, Cu y Zn. Estos altos aportes de minerales, han hecho pensar que estos, podrían disminuir la deficiencia de hierro, cobre y zinc en países subdesarrollados. También son ricos en vitaminas, como riboflavina, ácido pantoténico, biotina y tiamina.

Por lo tanto, si poseen todas estas maravillosas propiedades nutricionales, además del bajo costo de producirlos y la gran variedad de productos en los cuales pueden ser incorporados, ¿Cree usted que puedan convertirse en un alimento de consumo humano a futuro?.

Claudia Narbona C.
Académica de Nutrición y Dietética, UCEN