Quiero expresar todo mi apoyo y acompañamiento a la actividad minera y a los miles de trabajadores que, con esfuerzo y compromiso, contribuyen diariamente al desarrollo de nuestro país, especialmente en una región minera como Atacama. Al mismo tiempo, lamento profundamente las pérdidas humanas que han enlutado a esta actividad y hago llegar mis más sinceras condolencias a las familias, compañeros de trabajo y seres queridos de cada trabajador fallecido.
Chile no puede acostumbrarse a que los accidentes fatales formen parte de la realidad de la minería. Detrás de cada trabajador fallecido hay una familia que enfrenta una pérdida irreparable. Por eso, junto con acompañar a quienes hoy viven el dolor de estas tragedias, tenemos el deber de redoblar los esfuerzos para prevenir nuevos accidentes y proteger la vida de quienes trabajan en las faenas.
Las cifras son preocupantes. De acuerdo con los antecedentes oficiales de Sernageomin, entre 2022 y 2025 se registraron 46 accidentes fatales en faenas mineras, que dejaron 56 trabajadores fallecidos. En 2025 murieron 20 trabajadores, frente a los 11 registrados durante 2024, un aumento del 81,8%. Al 14 de octubre de 2026, la cifra alcanzaba los 13 fallecidos, en un registro todavía parcial.
Como diputado por Atacama e integrante de la Comisión de Minería, considero indispensable revisar la capacidad de fiscalización del Estado, el cumplimiento de las normas de seguridad y la efectividad de las medidas preventivas.
Los antecedentes de la Dirección de Presupuestos muestran que las fiscalizaciones de Sernageomin disminuyeron de 10.179 en 2022 a 8.282 en 2023, mientras que la cobertura informada cayó de 71,6% a 44,4%. Estos datos obligan a evaluar si los organismos responsables cuentan con los recursos y las capacidades necesarias para cumplir su labor.
También debemos fortalecer la coordinación entre las instituciones públicas y las empresas mineras, tanto principales como contratistas. Cada accidente debe investigarse rigurosamente, determinar sus causas y establecer las eventuales responsabilidades conforme al debido proceso. Pero, sobre todo, debemos identificar las fallas en la prevención y garantizar que las medidas correctivas se cumplan efectivamente.
Las medidas anunciadas por el Ministerio de Minería y Sernageomin, incluido el refuerzo de las fiscalizaciones y la Mesa transversal por la Seguridad Minera, deben traducirse en resultados concretos, con plazos, responsables y mecanismos de seguimiento. La seguridad no puede quedar supeditada a las metas de producción ni entenderse como un obstáculo para el desarrollo de la industria.
La minería chilena necesita seguir creciendo, generando empleo y aportando al desarrollo de las regiones, pero siempre resguardando la vida de sus trabajadores. Nuestro compromiso debe ser con una minería segura, donde la prevención sea permanente y la fiscalización efectiva, para que ninguna familia tenga que volver a sufrir la pérdida de un ser querido en su lugar de trabajo.
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