Nacional
Jueves 05 septiembre de 2019 | Publicado a las 09:50 · Actualizado a las 12:17
Economista brasile√Īo refuta a Bolsonaro: en Brasil persiste el mito de que Pinochet salv√≥ a Chile
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Este mi√©rcoles la pol√©mica estuvo servida entre la expresidenta Michelle Bachelet y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Desde su cargo como alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, Bachelet lanz√≥ una dura cr√≠tica contra el gobierno del ultraderechista brasile√Īo, denunciando que su pa√≠s hab√≠a sufrido una “reducci√≥n del espacio democr√°tico”, en referencia a las acciones de Bolsonaro contra las organizaciones ambientalistas y de derechos humanos.

Sus comentarios no cayeron nada bien en el glicerense, quien a través de redes sociales y luego en un punto de prensa disparó contra la exmandataria chilena, asegurando que si no fuera por el personal de (Augusto) Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería una Cuba.

No es nueva la admiraci√≥n de Bolsonaro por Pinochet. Compartiendo un pasado militar, el gobernante brasile√Īo expres√≥ muchas veces durante su campa√Īa su admiraci√≥n por el modelo implantado por Pinochet en nuestro pa√≠s, y nombr√≥ como ministro de Econom√≠a a Paulo Guedes, doctorado de la escuela de Chicago, quien trabaj√≥ a principios de los 80 como acad√©mico en la Universidad de Chile.

“Pinochet hizo de Chile una Suiza”. Con esta frase resum√≠a Guedes al Financial Times su norte, advirtiendo que sus pol√≠ticas privatizadoras y de reformas seguir√≠an una senda similar. “Vi a Chile m√°s pobre que Cuba y Venezuela hoy, y los Chicago Boys lo arreglaron”, sentenci√≥.

Jair Bolsonaro y Pablo Guedes | AFP
Jair Bolsonaro y Pablo Guedes | AFP

¬ŅPero fue realmente as√≠? Muchos intelectuales lo dudan, incluyendo al soci√≥logo y economista brasile√Īo, Jos√© Lu√≠s Fiori. Este profesor del Programa de Postgrado en Econom√≠a Pol√≠tica Internacional de la Universidad Federal de R√≠o de Janeiro; e Investigador en el Instituto de Estudios Estrat√©gicos sobre Petr√≥leo, Gas y Biocombustibles (INEEP), escribi√≥ una dura columna donde establece que el supuesto “milagro econ√≥mico chileno” no es herencia de la Dictadura sino de los gobiernos de la Concertaci√≥n, que la sucedi√≥.

“A pesar de las opiniones del actual ministro de Econom√≠a de Brasil, Paulo Guedes, y de sus porristas en la prensa conservadora, los resultados econ√≥micos de las reformas neoliberales de Pinochet fueron absolutamente mediocres y sus consecuencias sociales fueron catastr√≥ficas”, resume Fiori en un texto publicado en ingl√©s por el consorcio period√≠stico OpenDemocracy.

Su texto recuerda al difundido previamente por el profesor de ciencias políticas de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, Michael Ahn Paarlberg, quien en la revista estadounidense The New Republic también desguazó el modelo de la dictadura, calificando como un mito que se le pueda atribuir a Pinochet la recuperación económica del país.

A continuación, BioBioChile traduce íntegro el texto del académico, donde cuestiona con cifras los logros que el gobierno de Bolsonaro atribuye a la intervención de Augusto Pinochet.

Los mitos sobre Pinochet que todavía persisten en Brasil

Se ha hecho costumbre entre los economistas neoliberales el halagar a Chile y considerarlo un modelo econ√≥mico al cual aspirar. M√°s a√ļn, en el Brasil de Bolsonaro, es cada vez m√°s com√ļn escuchar alabanzas a la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), quien le dio un poder casi absoluto a un grupo de j√≥venes economistas -dirigidos por el ministro de Econom√≠a Jorge Castro- para aplicar ya en los 70, el primer gran “shock neoliberal” del mundo.

Chile se volvi√≥ un gigantesco laboratorio para las reformas de corte neoliberal predicadas por la escuela de Chicago, cuyo modelo estaba siendo exportado a todas partes. Sin embargo en Brasil, la verdadera historia de la experiencia econ√≥mica chilena suele ser falsificada, para inducir una comparaci√≥n totalmente espuria, y un enga√Īo completamente ideol√≥gico.

Vamos a revisar, aunque de forma muy breve, algunos datos importantes sobre este periodo de la historia, comenzando con algo de información elemental que es indispensable para quienes pretendan hacer comparaciones entre economías y entre países.

En el d√≠a del golpe de Estado que derroc√≥ al presidente Salvador Allende, Chile ten√≠a s√≥lo 10 millones de habitantes, cerca de la 21¬™ parte de la poblaci√≥n brasile√Īa. Tambi√©n ten√≠a un producto interno bruto (PIB) de 16.850 millones de d√≥lares, apenas una 130¬™ parte del actual PIB de Brasil. Chile no ten√≠a petr√≥leo ni autonom√≠a energ√©tica, estaba lejos de la suficiencia alimentaria, carec√≠a de un sector industrial, y tampoco ten√≠a un sector productivo relevante m√°s all√° de la miner√≠a del cobre.

Casas en cerros de Valparaíso en 1970 | Memoria Chilena
Casas en cerros de Valparaíso en 1970 | Memoria Chilena

De hecho la economía chilena dependía casi por completo de la producción de cobre. Fuera de él, sólo exportaba madera, frutas, pescado y vino. Chile dependía completamente de las importaciones de petróleo y sus derivados, de químicos, electricidad e infraestructura de telecomunicaciones, de maquinaria industrial, vehículos, gas natural y comida, es decir, casi todo lo esencial para mantener a la sociedad chilena.

Para finalizar, Chile era un pa√≠s aislado, quiz√° el m√°s aislado del mundo, sin otra relevancia militar o geopol√≠tica que para Argentina, por la Patagonia, y para Bolivia y Per√ļ, por la regi√≥n de Atacama.

Fue en este peque√Īo pa√≠s, con estas simples condiciones econ√≥micas, demogr√°ficas y geopol√≠ticas, que las reformas se volvieron la base de un mantra repetido por los gobiernos neoliberales de todo el mundo: flexibilizaci√≥n y precariedad del mercado laboral, privatizaci√≥n del sector productivo estatal, liberalizaci√≥n y desregulaci√≥n de todos los mercados y, en particular, alteraciones del mercado financiero como una apertura radical del comercio exterior y el fin de todo proteccionismo, la privatizaci√≥n de los servicios p√ļblicos de salud, educaci√≥n y seguridad social, para concluir con la privatizaci√≥n incluso de los servicios m√°s elementales, como el agua, alcantarillado y la distribuci√≥n de energ√≠a y gas.

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A pesar de todo esto, y pese de las opiniones del actual ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, y de sus porristas de la prensa conservadora, los resultados económicos de las reformas neoliberales de Pinochet fueron absolutamente mediocres, y sus consecuencias sociales fueron catastróficas
- José Luís Fiori

En el caso de Chile, este programa se implement√≥ durante los 17 a√Īos de dictadura militar, sin ning√ļn tipo de oposici√≥n pol√≠tica o parlamentaria, y con el apoyo absoluto de un dictador que asesin√≥ a 3.200 opositores, que arrest√≥ y tortur√≥ a 38.000 personas, y que forz√≥ a m√°s de 100.000 a salir al exilio. Eso sin mencionar que de 1973 a 1985, el gobierno militar impuso un toque de queda desde las 22 horas hasta las 6 am para todos los chilenos, no s√≥lo para algunos sentenciados a portar brazaletes electr√≥nicos.

Esto significa que, por 12 a√Īos, toda la poblaci√≥n chilena fue forzada a quedarse en sus casas cada noche, como si hubieran sido prisioneros de un campo de concentraci√≥n y, si alguien era sorprendido en la calle durante el toque de queda, pod√≠a ser arrestado sin derecho a apelaci√≥n o incluso baleado. A pesar de todo esto, y pese de las opiniones del actual ministro de Econom√≠a de Brasil, Paulo Guedes, y de sus porristas de la prensa conservadora, los resultados econ√≥micos de las reformas neoliberales de Pinochet fueron absolutamente mediocres, y sus consecuencias sociales fueron catastr√≥ficas.

Antes de meternos en los n√ļmeros, es esencial que los lectores separen la historia de la dictadura entre 1973 y 1990 de lo que sucedi√≥ tras finalizar este periodo. M√°s a√ļn, dentro de la propia historia econ√≥mica de la dictadura, es necesario distinguir dos grandes periodos: el primero de 1973 a 1982 y el segundo de 1982 a 1990.

Fue en el primero de estos periodos económicos de la dictadura que los Chicago Boys de Pinochet desencadenaron su gran shock neoliberal, el que culminó con la catastrófica crisis de 1982. Esta forzó al gobierno militar a nacionalizar el sistema bancario chileno, a destituir al ministro de Economía, a revertir muchas de sus reformas (por ejemplo, se volvieron a establecer regulaciones para el sector financiero y se volvió a instituir la tasa de régimen cambiario que previamente regulaba el Banco Central).

En 1982, el PIB chileno cay√≥ un 13,4%, el desempleo alcanz√≥ un 19,6% y el 30% de la poblaci√≥n chilena se volvi√≥ dependiente de los programas de asistencia social que fueron creados para lidiar con la crisis. A√ļn as√≠, cuatro a√Īos despu√©s, en 1986, el PIB per c√°pita de los chilenos a√ļn eran 1.525 d√≥lares, menos a√ļn que el nivel de 1973.

Andrés Solimano | PIB de Chile 1940-2007
Andrés Solimano | PIB de Chile 1940-2007

Para el final de la dictadura, el verdadero PIB promedio per c√°pita en Chile hab√≠a crecido apenas un 1,6% al a√Īo, un resultado muy cercano al estancamiento econ√≥mico. El 18% de la poblaci√≥n estaba desempleada y el 45% bajo la l√≠nea de la pobreza. En 1990, el PIB promedio per c√°pita de los chilenos, calculado en base a la paridad del poder de compra, era de s√≥lo 4.590 d√≥lares, m√°s bajo que el que Brasil ten√≠a en ese entonces luego de la “d√©cada perdida” de 1980, que alcanzaba 6.680 d√≥lares.

Definir esto como un “√©xito” es, por decir lo menos, una imprudencia intelectual, sino lisa y llana propaganda.

Lo que tampoco dicen nunca los economistas neoliberales es que fue s√≥lo al terminar la dictadura, en el periodo de casi 30 a√Īos que va de 1990 a 2019, y en particular durante los 20 a√Īos de gobierno de la centroizquierda concertacionista formada por partidos socialdemocr√°tas, que el PIB chileno realmente creci√≥ en forma significativa, a un promedio de 7% en los 90 y a 4.6% durante el resto del periodo democr√°tico.

Fue durante este periodo que el ingreso promedio de los chilenos se incrementó en cinco dígitos, alcanzando su actual nivel de 25.000 dólares, el más alto de Latinoamérica, mientras que su PIB alcanzó los 455.900 millones de dólares en 2017. Durante este periodo, los gobiernos de la Concertación impulsaron varias reformas tributarias que fomentaron la inversión social del Estado, con la creación de un seguro de salud universal, un seguro de desempleo y el Pilar Solidario, un beneficio estatal mensual para los pensionados más pobres. Como resultado, el rol del Estado chileno creció nuevamente, especialmente en el desarrollo de infraestructura y la provisión de educación, salud y protección social.

Cuando los analistas hablan del “milagro chileno” se refieren a este periodo democr√°tico, durante el cual los gobiernos de centroizquierda lograron reducir el desempleo heredado de la dictadura desde un 18% a un 6% a 7% en promedio, reducir la poblaci√≥n bajo la l√≠nea de la pobreza de 45% a 11% y hacer de Chile el pa√≠s con el √≠ndice de desarrollo humano (HDI) m√°s alto de Latinoam√©rica, y 38 a nivel mundial.

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Definir esto como un “√©xito” es, por decir lo menos, una imprudencia intelectual, sino lisa y llana propaganda
- José Luís Fiori

Finalmente, poco a poco, la herencia más dramática legada por las políticas y reformas neoliberales de los Chicago Boys del general Pinochet fueron revertidas, tal como sucedió con la nueva legislación laboral, que devolvió al menos parcialmente el poder negociador que habían perdido los sindicatos durante la dictadura militar.

Sumado a esto, los gobiernos de centroizquierda aumentaron significativamente el gasto en salud al crear el “sistema de garant√≠as expl√≠citas” (GES) a fin de expandir y universalizar Fonasa, el brazo p√ļblico del sistema de servicios de salud chileno.

A√ļn as√≠, no hay duda de que la recuperaci√≥n m√°s importante fue en el campo de la educaci√≥n, particularmente en torno a las universidades. La mayor√≠a de los brasile√Īos, incluyendo a Guedes, a√ļn no saben que en Chile la educaci√≥n superior gratuita, suspendida por decreto por la dictadura militar a inicios de los 80, fue reinstaurada por el Congreso en enero de 2018.

Mientras tanto, la privatización y capitalización de Pinochet de la seguridad social, el modelo de Guedes para la reforma de pensiones propuesta en Brasil, se ha vuelto la pesadilla de la mayoría de los pensionados chilenos. Contrario a lo que Guedes y sus seguidores aseguran, las pensiones promedio de los chilenos son un 33% del sueldo que recibía el trabajador previo a su retiro, y el 91% de los pensionados recibe en promedio apenas 200 dólares mensuales, lo que obliga al 60% de ellos a recibir un bono del Estado, aprobado por el gobierno de Bachelet en 2008.

Quizá por esto es que Chile tiene una de las tasas más altas de suicidios de adultos mayores en el mundo. Una encuesta de Cadem realizada en 2018, detectó que el 88% de la población chilena está insatisfecha y quiere cambiar el actual sistema de capitalización de fondos de pensiones.

Finalmente, para aquellos brasile√Īos que sue√Īan con una privatizaci√≥n total de los activos del Estado, se debe dejar constancia de que, incluso durante la dictadura militar, nunca se consider√≥ la privatizaci√≥n del cobre ni de Codelco, la √ļnica gran empresa propiedad del Estado y la compa√Ī√≠a productora de cobre m√°s grande del mundo.

A√ļn hay tiempo de prevenir que el fanatismo ideol√≥gico de Guedes destruya 90 a√Īos de historia econ√≥mica brasile√Īa, por servir a los intereses de un peque√Īo grupo de banqueros, inversionistas y agro exportadores, atropellando los intereses del resto de la sociedad brasile√Īa.

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