Internacional
Viernes 17 agosto de 2018 | Publicado a las 16:39 · Actualizado a las 16:59
Horror y depravación: lo que revela el informe sobre los abusos de curas católicos en EEUU
Publicado por: Diego Vera
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“Un sacerdote reconoci√≥ abusar de ni√Īos, pero neg√≥ los reportes de dos ni√Īas que lo acusaron: ‘No tienen pene’, explic√≥. Otro sacerdote, ante la pregunta de si hab√≠a abusado de sus feligreses, respondi√≥ de manera evasiva: ‘Con mi historial todo es posible’. Y otro sacerdote al final decidi√≥ renunciar despu√©s de a√Īos de haber enfrentado denuncias, pero pidi√≥ ‚ÄĒy recibi√≥‚ÄĒ una carta de recomendaci√≥n para su siguiente trabajo: Disney World”.

Así inician las más de mil páginas del informe que elaboró la Fiscalía de Pensilvania sobre los miles de casos de abusos sexual cometidos por sacerdotes estadounidenses, la gran mayoría fueron ocultados por la jerarquía de la iglesia.

Aquí algunos de los casos más terribles.

El que abus√≥ de m√°s de 35 ni√Īos

“B√°sicamente si √©l no hubiera sido descubierto continuar√≠a con su comportamiento, sin pensar que hacia algo malo”, as√≠ describe un informe m√©dico al padre Edmond Parrakow, un sacerdote que reconoci√≥ en 1985 haber abusado de unos 35 menores entre 14 a 16 a√Īos, durante el tiempo en que sirvi√≥ como religioso.

Parrakow fue llevado a un centro m√©dico luego de que un hombre lo denunciara en 1985 de haber abusado de √©l 15 a√Īos antes. En sus entrevistas con los doctores del recinto de salud confes√≥ la atracci√≥n sexual que sent√≠a por menores de edad, aunque s√≥lo hombres, pues el sexo con mujeres lo consideraba “pecaminoso”.

“Parrakow admiti√≥ haber abusado de aproximadamente 35 ni√Īos varones en los 17 a√Īos que hab√≠a servido como sacerdote (era 1985). Parrakow indic√≥ que prefer√≠a que sus v√≠ctimas tuvieran entre 15 a 16 y admiti√≥ haber tenido contacto sexual, masturbaci√≥n mutua, felaci√≥n mutua y coito anal con menores. Parrakow declar√≥ adem√°s que “pensaba que el sexo con una ni√Īa era pecaminoso y que el sexo con un ni√Īo no era violaci√≥n”, se√Īala la investigaci√≥n de la fiscal√≠a de Pensilvania.

Los m√©dicos como conclusi√≥n del informe se√Īalaron que el sacerdote -luego de un tratamiento- ten√≠a claro como era su personalidad, por lo que recomendaron a las autoridades eclesi√°sticas que el cura no tuviera contacto en su trabajo con menores, o que al menos se limitara al m√≠nimo posible.

Aunque la Di√≥cesis de Greenburgh se√Īal√≥ que mantuvo cargos alejados de ni√Īos, tanto en Nueva York como Pensilvania, una nueva denuncia contra Parrakow se registr√≥ en 1989. Un joven identificado como “v√≠ctima 2” por el informe judicial, describe al religioso como un “pervertido” y llev√≥ la pista a una tercera v√≠ctima.

“La v√≠ctima tres inform√≥ que, mientras √©l era monaguillo, el padre Ed, como los muchachos llamaban a Parrakow, les dec√≠a que no usaran ropa debajo de sus sotanas porque Dios no quer√≠a ropa hecha por el hombre rozase la piel mientras estaban sirviendo a la misa. Parrakow tambi√©n les dec√≠a a los ni√Īos que sus sotanas hab√≠an sido bendecidas y que estaban destinados a ser usados sobre la piel”, explica el documento.

Fue alejado de actividades p√ļblicas entre 1989 a 2003 y en 2004 recibi√≥ su laicizaci√≥n por parte del Vaticano y fue removido del clero (dej√≥ de ser cura)

Paone: un caso de encubrimiento

“Otra v√≠ctima inform√≥ a la Di√≥cesis de Pittsburgh que fue abusado sexualmente por Paone en la d√©cada de 1960. El abuso inclu√≠a caricias, sexo oral y anal. Los hechos ocurrieron en la casa de la v√≠ctima, en un campamento de caza y en el autom√≥vil de Paone (…) Tambi√©n proporcion√≥ alcohol a la v√≠ctima, revistas pornogr√°ficas y dinero en efectivo”, cuenta el informe de la Fiscal√≠a.

El caso de Ernest Paone es uno de los más emblemáticos en Estados Unidos, debido a sus cambios de Diócesis y de Estados, por las constantes denuncias en su contra por abuso sexual en cada lugar de trabajo, por lo que el informe le sindica como ejemplo de las maniobras usadas por la jerarquía católica para encubrir las acusaciones.

Paone pasó por Pensilvania, California y Nevada, además en el primer estado estuvo en más de seis iglesias y nunca dejó de pertenecer a la Diócesis de Pittsburgh, también trabajó en labores administrativas en tres arquidiócesis. Traslados motivados por las denuncias en su contra.

Desde 1985 Paone habría sido protegido directamente por el actual arzobispo de Washington, Donald Wuerl, apuntado en la actualidad como uno de los encubridores, quien habría autorizado los cambios de sede de California a Nevada.

El caso fue archivado por la justicia en 2002 cuando la Diócesis entregó algunos escasos documentos a las autoridades, después que este caso fuera revelado por el periódico The Boston Globe, que en 2001 publicó una extensa investigación sobre los abusos contra menores y encubrimientos de la Iglesia Católica en la costa este de Estados Unidos.

Paone muri√≥ en 2012, casi 9 a√Īos despu√©s de retirarse, debido al reportaje en su contra.

“Aproximadamente 41 a√Īos despu√©s de que la Di√≥cesis (de Pittsburgh) se enterara de que Paone estaba abusando sexualmente de ni√Īos (1961), finalmente fue retirado de la actividad eclesi√°stica (2002). A pesar de las declaraciones de Wuerl ante el Vaticano, la amenaza clara que Paone representaba para los ni√Īos hab√≠a sido escondida y mantenida en secreto a los feligreses en tres estados”, concluye el informe.

Donald Wuerl | ARCHIVO | Agence France-Presse
Donald Wuerl | ARCHIVO | Agence France-Presse

El sacerdote que abusó de una familia

Una de las primeras denuncias al interior de la Iglesia Cat√≥lica de Pensilvania se registr√≥ en abril de 1987 en contra del padre Augustine Giella, responsable del instituto religioso de ese estado, donde una joven afirmaba que el sacerdote lo presion√≥ para ver c√≥mo hac√≠a sus necesidades en el ba√Īo.

Tras esa denuncia vinieron m√°s por parte de otras ni√Īas, quienes aseguraban que conductas inapropiadas de Giella en los ba√Īos. S√≥lo su retiro voluntario en 1988 detuvieron las actividades de este sacerdote reporta diario El Pa√≠s de Espa√Īa.

El cura fue denunciado en 1992 ante la polic√≠a por el padre de una v√≠ctima, despu√©s de que fracasaran sus intentos de acudir a la justicia eclesi√°stica. El acusado reconoci√≥ conductas impropias con las ni√Īas, como tocaciones sexuales o haberles tomado fotograf√≠as en los ba√Īos.

En su casa se hallaron ropas de mujer, envases con vello p√ļbico y fotograf√≠as de ni√Īas en poses sexuales. Giella nunca fue juzgado debido a su muerte en 1993.

Pero en 2016 este caso se mediatiz√≥ nuevamente, luego que cinco hermanas denunciaran p√ļblicamente c√≥mo actuaba Giella, revelando que el religioso recolectaba muestras de orina de las chicas, vello p√ļbico y sangre menstrual, incluso lleg√≥ a consumir alguna de las muestras.

“En la iglesia San Juan el Evangelista, Giella conoci√≥ a una familia que lo acogi√≥ como su sacerdote. En la familia hab√≠a ocho ni√Īas y un ni√Īo. Giella comenz√≥ a abusar a las ni√Īas casi inmediatamente despu√©s de ser nombrado a la parroquia. Giella abus√≥ sexualmente de cinco de las ocho menores. Giella tambi√©n abus√≥ de otros integrantes de la misma familia. Su conducta incluye una serie de delitos punibles seg√ļn la ley de Pensilvania”, revela el documento presentado por la justicia, seg√ļn constata el New York Times.

Encubrimiento y “abusadores unidos”

Otro punto que aborda el informe son los casos de encubrimiento de las denuncias de abuso sexual, lo que habría sido una política por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica en Estados Unidos y principalmente en Pensilvania.

“Lo que podemos decir es que, pese a algunas reformas institucionales, los l√≠deres individuales de la Iglesia han eludido la rendici√≥n de cuentas p√ļblica. Los sacerdotes estaban violando a ni√Īos y ni√Īas peque√Īos, y los hombres de Dios que eran responsables de ellos no solo no hicieron nada, sino que lo escondieron todo. Durante d√©cadas. Monse√Īores, obispos auxiliares, obispos, arzobispos, cardenales fueron en gran parte protegidos; muchos, incluyendo a los que son nombrados en este reporte, recibieron ascensos. Hasta que eso cambie, creemos que es demasiado pronto para cerrar el libro sobre el esc√°ndalo de abuso sexual de la Iglesia cat√≥lica”, concluye el documento.

La llamada “Carta de Dallas”, aprobada por los obispos cat√≥licos estadounidenses en 2002 tras el estallido del esc√°ndalo de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en Boston, fue un avance para intentar disciplinar a los abusadores. Pero solo se aplica a los sacerdotes, no a los obispos. Estos son los principales involucrados en los casos de encubrimiento, como ocurre con Donald Wuerl, quien es el sacerdote en Estados Unidos m√°s cercano al papa Francisco.

La investigaci√≥n no s√≥lo apunta a que los obispos trabajan en ocultar estos casos, sino tambi√©n a que los sacerdotes abusadores manten√≠an una red de contacto y “marcaban a sus v√≠ctimas”.

En base al testimonio de una v√≠ctima del padre George Zirwas, se pudo establecer c√≥mo los sacerdotes abusadores eran capaces de identificar a v√≠ctimas de otros curas. El m√©todo era simple: regalar una cruz espec√≠fica a los ni√Īos y/o monaguillos que hab√≠an abusado.

“El gran jurado observ√≥ que estas cruces cumpl√≠an otra funci√≥n adem√°s de engatusar a las v√≠ctimas: eran un m√©todo de identificaci√≥n clara de que estos ni√Īos eran v√≠ctimas del abuso sexual. Eran una se√Īal para los dem√°s depredadores de que los ni√Īos ya estaban insensibilizados al abuso y pod√≠an ser blanco de m√°s victimizaci√≥n”, explican los fiscales.

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