Tecnología
Jueves 27 junio de 2019 | Publicado a las 10:10
Selfies: el cóctel tóxico que genera la devoción por las autofotos
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
visitas

La selfi dice muchas cosas de esta √©poca: predominio de la imagen, de lo instant√°neo, juego sobre las emociones, abolici√≥n de las distancias en el mundo virtual… un c√≥ctel que puede convertirse en t√≥xico, seg√ļn los especialistas.

“Estamos realmente en una sociedad de la imagen, de la imagen ef√≠mera”
, afirma Elsa Godart, fil√≥sofa y psicoanalista, para quien “la selfi es la llegada de un neolenguaje en el mundo del afecto, de la emoci√≥n”.

Esta forma de comunicarse invadi√≥ Instagram, Snapchat, Facebook o Twitter. Un adolescente con su gatito, un turista chino frente a la Torre Eiffel, una pareja de reci√©n casados en Disneyland, un fan posando con Neymar o una estrella estadounidense en Bali: la selfi “nos pone en contacto con muchas m√°s personas”, destaca el psicoanalista brasile√Īo Christian Dunker.

Para la semi√≥loga Pauline Escande-Gauqui√© “por encima de todo, la l√≥gica es crear o fortalecer el v√≠nculo con su comunidad, con sus fans si eres un famoso, con los ciudadanos si eres un pol√≠tico”.

La selfi pretende darle fascinación a la vida. Nos fotografiamos en ángulo picado, de arriba hacia abajo, en poses favorecedoras, frente a un decorado atractivo. Con un control total de la imagen.

El autor de una selfi est√° centrado en s√≠ mismo. “No es un problema de narcisismo, porque el narcisismo es muy positivo, sino m√°s bien de egotismo, de sobrevalorizaci√≥n de uno mismo”, explica Godart, autora de “Je selfie donc je suis” (Me hago una selfi, luego existo). “Aunque la selfi tampoco puede reducirse solo a eso”.

View this post on Instagram

ūüĆą

A post shared by Vesta Lugg (@vestalugg) on

Una hipervaloraci√≥n de s√≠ mismo que pretende provocar un m√°ximo de “likes” y suele revelar heridas narcisistas.

Selfis transgresoras

La selfi espectacular le permite al autor sentirse excepcional coloc√°ndose en situaciones excepcionales: posando en lo alto de la Sagrada Familia de Barcelona o en la vertiginosa Shanghai Tower, como la rusa Angela Nicolau, reina de la “escalada urbana”.

“Son comportamientos de alto riesgo que dan la sensaci√≥n de que podemos coquetear con la muerte”, se√Īala Godart.

En el otro extremo, la selfi de desvalorizaci√≥n de s√≠ mismo gana tambi√©n cada vez m√°s adeptos, sobre todo j√≥venes con gustos menos convencionales que pretenden denunciar los dictados de la belleza y la proliferaci√≥n de “fakes”.

Algunos se han convertido incluso en virales con trucos como el “chinning”, fotograf√≠as nada est√©ticas en las que muestran en primer plano sus papadas frente a lugares tur√≠sticos. Tambi√©n los depresivos se sacan selfis, “lo que permite tambi√©n existir”, estima Godart.

El “photobomb” es una autofoto a menudo graciosa en la que alguien irrumpe inesperadamente arruinando los planes del autor, sin que este lo sepa.

Cada vez m√°s creativa, la selfi es tambi√©n un objeto de militancia 2.0, como para los ecologistas que publican fotos de una playa “antes y despu√©s” de limpiarla, o para las mujeres prolactancia que se fotograf√≠an con su beb√© tomando pecho. “Eso es algo muy √≠ntimo, pero detr√°s hay un verdadero mensaje”, afirma Escande-Gauqui√©.

El artista chino Ai Weiwei hizo de la selfi un arma política contra el régimen comunista de Pekín o para dar visibilidad a los migrantes del Mediterráneo.

Las selfis son también un negocio y una herramienta extraordinaria de comunicación para estrellas como Kim Kardashian, la celebridad estadounidense a la que siguen 141 millones de usuarios en Instagram, para los que incluso ha posado desnuda.

View this post on Instagram

keep it simple ‚ô•ÔłŹ

A post shared by Kylie (@kyliejenner) on

M√°s transgresora, la selfi “beautifulagony” expone en la plataforma flickr los rostros de personas masturb√°ndose.

“Es en la mirada del otro donde culminar√° este acto masturbatorio. Hacemos el amor a trav√©s de la mirada-pantalla interpuesta, vivimos verdaderamente en una sociedad de la imagen”, explica Godart.

“Hacia la patolog√≠a”

Las selfis tomadas cerca de los restos de seres queridos desafían la muerte.

Para la psicoanalista, es “hacer vivir de nuevo a la persona que ya no est√°. La virtualidad es el lugar donde ya no morimos”. Facebook, adem√°s, impide a millones de muertos que desaparezcan dejando sus cuentas activas.

Pero la selfi puede ser totalmente adictiva. “Como en todo fen√≥meno, hay desv√≠os”, afirma Escande-Gaudi√©, autora de “Tous selfie!”.

“Ciertas personas entran en una compulsi√≥n y una dependencia de la mirada del otro”.

M√ļltiples aplicaciones permiten ahora afinarse los rasgos de la cara, alisarse las arrugas o cambiar el color de los ojos para acercarse a un ideal so√Īado de belleza.

“Es un travestismo”, valora la semi√≥loga, y si no se toma como un juego, “vamos hacia la patolog√≠a”, ya que hay “una disonancia identitaria que puede ser peligrosa, especialmente para adolescentes”.

La selfi es un simulacro, subraya tambi√©n Dunker, profesor de psicolog√≠a en la Universidad de Sao Paulo. “Ejerce una presi√≥n permanente para que seamos mucho m√°s libres y felices de lo que podemos ser en la realidad”.

Tendencias Ahora