Sociedad
¬ŅExisten en verdad las casas embrujadas?: c√≥mo distinguir realidad de sugesti√≥n
Publicado por: Carolina Reyes
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Cambios de temperatura, puertas que se abren y cierran, ruidos extra√Īos, olores nauseabundos, son solo algunos de los fen√≥menos vinculados a las casas ‚Äúembrujadas‚ÄĚ. Pero dentro de tantas creencias y rumores, deben existir indicios ciertos que nos permitan tener una aproximaci√≥n hacia lo que pueden ser presencias que est√°n ‚Äúm√°s all√°‚ÄĚ, y que no son meras supersticiones.

Uno de los casos emblem√°ticos de las llamadas experiencias sobrenaturales ocurridas en una casa es el de Amityville, un peque√Īo pueblo ubicado en la costa sur de Long Island, Nueva York, cuya historia result√≥ tan llamativa que ha inspirado libros y pel√≠culas.

Algunos escépticos insisten en que allí nunca hubo fantasmas, lo que sumado a que todos los miembros de la familia involucrados están muertos o no pueden hablar, hacen muy difícil saber qué sucedió en un lugar que, hoy, es sinónimo de terror.

La historia de Amityville

En 1975, George Lutz junto a su esposa Kathy y los tres hijos de la pareja se mudaron a la Ocean Avenue, n√ļmero 112, donde trece meses antes, seis integrantes de la familia DeFeo fueron brutalmente asesinados en esa vivienda por el hijo mayor. El 14 de noviembre de 1974, Ronald, de 23 a√Īos, mat√≥ a todos los miembros del clan mientras dorm√≠an con una escopeta calibre 35.

De acuerdo al informe de la polic√≠a, recogidos en el libro de Osuna, ‚Äúlos cr√≠menes presentaban algunas peculiaridades que indicaban rasgos s√°dicos solo explicables en una mente enferma”. Esto, ya que el padre, la madre, sus dos hermanas y sus dos hermanos fueron narcotizados ese d√≠a para garantizarle a Ronald el sue√Īo profundo de las v√≠ctimas. “Todos dorm√≠an de bruces, con las cabezas apoyadas sobre los brazos cruzados y fueron fusilados con un arma potent√≠sima, por la espalda, excepto la madre, que recibi√≥ un disparo en la cabeza‚ÄĚ.

En el juicio, el asesino insisti√≥ que una voz demon√≠aca lo mand√≥ a matar a su familia, pero aunque su abogado aleg√≥ locura, Ronald fue hallado culpable de los cargos de homicidio m√ļltiple y condenado a 150 a√Īos de prisi√≥n (25 a√Īos por cada asesinato).

Por muy extra√Īo que resulte, esto no preocup√≥ a los Lutz, quiz√° animados ante la posibilidad de comprar el inmueble a un precio muy conveniente. Sin embargo, pronto comenzaron a ser testigos de extra√Īos fen√≥menos, los que se relatan en el libro “The Amityville Horror” de Jay Anson. Tras su publicaci√≥n, la historia de la familia Lutz junto con el caso DeFeo alcanzaron fama mundial.

En √©ste se relata que los nuevos moradores de la casa, considerando los horribles asesinatos, llevaron a su amigo y cura Ralph Pecoraro para bendecir el inmueble. Seg√ļn cuenta el libro, cuando el sacerdote lleg√≥, la familia no estaba, y al entrar habr√≠a escuchado una voz que le gritaba “Sal de aqu√≠”, lo que supuestamente nunca les dijo a los Lutz.

En tanto, a pocos d√≠as de la mudanza, empezaron a sentir desagradables olores, ruidos espeluznantes, manchas (tipo baba) que emanaban de las paredes, presencia de moscas, fr√≠o glaciar, extra√Īas reacciones de su perro, Kathy afirmaba sentir el perfume de una mujer y por alguna extra√Īa raz√≥n, George comenz√≥ a despertarse a las 03:15 de la madrugada (hora en que ocurrieron los asesinatos) con la sensaci√≥n de que hab√≠a alguien en la vivienda.

A medida que pasaban los d√≠as, los hechos empeoraron con la aparici√≥n de figuras demon√≠acas, asegura Anson. En dos ocasiones la familia vio a una enorme figura blanca, con una capucha y un horrible rostro, adem√°s de Jodie, un cerdo que la menor de los Lutz -Missy- dec√≠a que solo ella pod√≠a ver y con el cual jugaba y hablaba, pero sus padres tambi√©n habr√≠an visto al “amigo imaginario” de la peque√Īa en horribles situaciones.

Asimismo, George narró que durante tres días despertó en la noche y vio que su mujer levitaba, flotaba por encima de la cama. En una de ellas, Kathy quedó marcada por una especie de quemaduras que iban desde debajo de su pecho hasta el pubis.

La ps√≠quica y medium, Lorraine Warren, fue la √ļnica persona que investig√≥ de cerca los relatos de la familia Lutz. Para ella los encantamientos suelen comenzar as√≠, sutilmente. “Crees que est√°s perdiendo la raz√≥n. Si no los reconoces se desvanecen y mientras m√°s atenci√≥n le prestas, m√°s poderosos se vuelven”, asegur√≥ en declaraciones recogidas por la National Geographic en “Is it real?”.

Lorraine y su marido Ed (demon√≥logos en cuya historia y trabajo est√° basada la pel√≠cula “El Conjuro”), fueron dos de las personas que pasaron una noche aterradora en la casa. Desde que entr√≥, la ps√≠quica relat√≥ que fue asediada por espantosas visiones. Para ella no cab√≠a duda de que los sucesos narrados por la familia eran reales. Y hasta la fecha mantiene su postura.

Incre√≠blemente, evidencias recientes indicar√≠an que los que creyeron en el horror de Amityville fueron enga√Īados.

En una entrevista con Ric Osuna, autor de The Night of the DeFeos died, George Lutz admiti√≥ haber obtenido 400 mil d√≥lares s√≥lo por el primer libro y la pel√≠cula. Adem√°s, el padre Pecoraro declar√≥ m√°s tarde que en realidad √©l jam√°s hab√≠a pisado la casa, y que inclusive, la √ļnica vez que se comunic√≥ con la familia Lutz fue durante una llamada que Kathy le hizo para contarle sobre una extra√Īa levitaci√≥n que dijo haber sufrido. Toda vinculaci√≥n que se hizo de √©l con Amityville fue deliberadamente sacada de contexto, lo que fue ratificado por la Iglesia Cat√≥lica a trav√©s de un comunicado.

Tampoco se registró alguna llamada al departamento de policía como los Lutz indicaron. Pero sin duda, el argumento por fraude que más predominó fue una declaración hecha por William Weber, abogado de Ronald DeFeo que acusó a George de no haber cumplido con su pacto.

DeFeo habría hecho un trato con los Lutz y con el mismo autor del libro Jay Anson para relatar un caso sobre apariciones demoníacas en la casa donde él había cometido los asesinatos para convencer a todos de que él lo había hecho bajo la influencia del diablo. Eso lo ayudaría a reducir su sentencia debido a que su investigación podría ser modificada y el hecho de que había matado sin iniciativa propia podía ser considerado. A cambio de ello los Lutz lograrían tener fama y dinero.

Adem√°s ninguna de las tres familias que habitaron posteriormente la casa (Cromarty, O’Neill y Wilson) vivieron fen√≥menos paranormales como los que describieron los Lutz.

¬ŅQu√© determina a una casa embrujada?

Sean MacEntee | Flickr (CC)

Sean MacEntee | Flickr (CC)

En Santiago también han surgido casos, como son la Casa Dubois, el Palacio Echeverría, la Mansión Baker o la casa Beaurchard, y también en ciudades como Arica (en 18 de Septiembre) o Concepción (Parque Ecuador), las que han ayudado a mantener vivos estos relatos en la cultura popular.

Si bien hasta ahora la ciencia se ha negado a reconocer oficialmente la existencia de fen√≥menos paranormales pues no hay evidencias que los confirmen, la explicaci√≥n m√°s aceptada para este tipo de hechos la entreg√≥ el profesor de Psicolog√≠a de la Universidad de York, James Alcock en 1981. Este expres√≥ que estos sucesos deben reunir 3 caracter√≠sticas: no ser explicados en t√©rminos cient√≠ficos; √ļnicamente se pueden explicar mediante una amplia revisi√≥n de los principios de base de la ciencia; y no es compatible con la norma de las percepciones, de las creencias y de las expectativas referentes a la realidad.

Para el profesor y ex sacerdote, Hugo Zepeda es m√°s sencillo: la ciencia se pronuncia s√≥lo cuando puede comprobar un fen√≥meno que estudia, pero en el caso de no poder explicarlo, tampoco lo puede negar. All√≠ aparece los denominados “hechos paranormales”, cuyos estudios los ha llevado la parapsicolog√≠a y que gracias a las nuevas tecnolog√≠as, han podido ser registrados de forma audiovisual.

En las casas embrujadas existen 2 tipos de apariciones, seg√ļn explic√≥ el experto a BioBioChile: las espont√°neas, que corresponden a almas que necesitan ayuda de los vivos para poder descansar, y aquellas invocadas por terceros a trav√©s de m√©diums o ouijas, por donde se pueden abrir portales que dejan pasar a cualquier tipo de presencia, inclusive maligna.

Respecto a las se√Īales que indicar√≠an que una casa est√° “cargada”, Zepeda se√Īala que √©stas pueden notarse por hechos que no pueden ser discutidos despu√©s de investigar la historia de la vivienda (pueden estar vinculada a alg√ļn homicidio, o estar sobre un antiguo cementerio). En tanto la realidad de los habitantes del inmueble que dicen sentir presencias es variable, ya que muchos de los casos se descartan cuando se estudia la mente de los supuestos afectados.

As√≠ tambi√©n existen otras cualidades m√°s comunes, como las acciones de los animales. Seg√ļn el profesor, estos no tienen psicolog√≠a, a diferencia de los humanos que podemos creer ver cosas influidas por muchos factores, por lo que son solo sensibilidad. Si de un momento a otro un animal ataca, se espanta, huye o mira fijamente hacia un lugar, es porque all√≠ puede haber algo o alguien m√°s.

Además Zepeda, desde su posición de testigo de exorcismos, afirma que es posible medir estos fenómenos a través de la temperatura, porque cuando hay espíritus, ésta varía de una habitación a otra. Si se trata de un ente maligno, se podrá percibir un frío intenso, a diferencia de los espacios restantes de la casa. Adicionalmente hay densidad en el ambiente, movimiento repentino de objetos, apariciones de moscas inexplicablemente en una pieza cerrada, olores azufrosos y otros más extremos como los poltergeist.

La versión científica: ondas, magnetismo e intoxicaciones

Pero la ciencia tiene una explicación lógica para cierto tipo de fenómenos calificados de paranormales, y los atribuye a fenómenos físicos probados, tales como la electricidad estática, los campos electromagnéticos, el aire ionizado, los infrasonidos o los ultrasonidos, e incluso a alucinaciones causadas por envenenamiento por monóxido de carbono.

Seg√ļn el psicol√≥go cl√≠nico, Sergio Schilling, en Chile no existe un estudio sustancial y serio sobre la parapsicolog√≠a. Lo que ac√° se hace, asegura, es medir magnetismo y sonidos de baja frecuencia en una casa para determinar si hay energ√≠a f√≠sica, pero no la espiritual, es decir, aquella que pueda estar afectando el cerebro de las personas.

Por ejemplo, resulta interesante considerar que los sonidos de baja frecuencia generan alteraciones en el ojo, provocando que la gente crea ver esp√≠ritus a nivel del rabillo del ojo o sentir que la casa est√° “cargada”. En cuanto al magnetismo, las personas que tienen susceptibilidad en ciertas √°reas de su cerebro pueden sufrir crisis epil√©pticas cuando hay altos grados de magnetismo, por ejemplo si hay un r√≠o cruzando bajo la casa, una torre de alta tensi√≥n, o durante la instalaci√≥n de un circuito de alta tensi√≥n.

“El magnetismo se mide porque algunas personas pueden sufrir alucinaciones”, dice Schilling en conversaci√≥n con BioBioChile, o tambi√©n hay gente que asegura percibir olores, pero se trata de di√≥xido de carbono, que induce trastornos mentales. “En las casas antiguas sobre todo, donde hay mala aislaci√≥n, se acumulan toxinas y sus habitantes tienden a intoxicarse; se mueren las plantas y los animales, atribuy√©ndolo a un ambiente cargado, pero realmente es una intoxicaci√≥n lenta”.

¬ŅMentes encantadas o casas encantadas? ¬ŅExplicaci√≥n divina o cient√≠fica? La respuesta a√ļn es compleja, pues como ambos aseguran, la ciencia no lo niega pero tampoco puede reconocerlo porque no ha hallado una explicaci√≥n desde sus estudios.

Poltergeist

Fenómeno paranormal que consiste en el movimiento, desplazamiento, levitación de objetos junto con golpes, sonidos, ataques físicos y otros fenómenos inexplicables por las leyes de la naturaleza.

La entidad imperceptible que genera estos acontecimientos, seg√ļn la parapsicolog√≠a, suele ser una presencia asociada a una persona muerta. Tambi√©n puede ser causado por telequinesis inconsciente derivada de estr√©s o tensi√≥n emocional.

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