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El extraño caso de los espías rusos que se hicieron pasar por brasileños durante años

01 junio 2025 | 07:00

Por su vida secreta, lo que hagan los espías poco se sabe. Aunque esto puede cambiar, dado la investigación que lleva a cabo la Policía Federal de Brasil, que ha detectado actividades ilícitas de espías rusos en el país.

Todo partió con la sospecha de los investigadores sobre los supuestos ciudadanos brasileños, que viajaban con sus documentos adulterados.

Y uno de ellos, Victor Muller Ferreira, fue un nombre que resaltó a mediados de 2022, cuando fue detenido por tener su pasaporte falsificado, luego de un operativo realizado en São Paulo.

El hombre que adujo que había nacido en Río de Janeiro en 1989, en realidad se llamaba Sergey Cherkasov, y es un espía que estuvo de incógnito como estudiante de ciencias políticas en el Trinity College de Dublín y en la Universidad Johns Hopkins de Washington D.C.

A todo esto, en marzo de 2023, el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó a Cherkasov de recopilar información en su territorio por encargo de las autoridades rusas. “Cherkasov empezó a actuar como agente ilegal 2012 en Brasil, con el nombre de Ferreira, y se mudó a Estados Unidos en 2018 tras ser admitido para un programa de posgrado en una universidad”, recogió El País.


Así pues, los agentes brasileños prendieron las alarmas por este espía, que intentó hacer la práctica en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, y que por tener el pasaporte adulterado, intentó escapar a Brasil, donde se encuentra cumpliendo una condena de 15 años por falsificación de documentos.

Lo que ahora se sabe, es que el hombre inventó su propia vida, para empezar una carrera de espía.

El legado de la KGB

Para entender esta atípica forma de vida, debemos remontarnos a la larga tradición de espías de la Unión Soviética, una que prepara por al menos diez años a estos agentes que permanecen con el estado de “ilegales”, como se les denomina a estos hombres y mujeres que actúan lejos de los canales diplomáticos, o sea, no pueden obtener inmunidad por sus acciones.

Como consecuencia de esto, se considera que ellos llevan varios años diseñando su identidad falsa.

La exagente del Comité de Seguridad Estatal (KGB) ruso Elena Vavilova, que escribió el libro “La mujer que sabe guardar secretos” ha dicho que durante los 23 años en que fue espía, ella y sus colegas eran ‘agentes durmientes’: “Nosotros ya estábamos dentro del país, perfectamente camuflados y adaptados; en cualquier momento, si hacía falta, nos podíamos despertar”, contó Elena a Europa Press.

Al igual que Cherkasov, se cree que varios rusos se radicaron en tierras brasileñas para acceder a pasaportes y certificados de nacimiento, que les permitirían viajar a Estados Unidos, Europa o Medio Oriente, una vez que “creaban empresas, hacían amistades y se enamoraban”, según expuso un reportaje de The New York Times.

El citado medio, que conversó con diferentes fuentes anónimas, contabiliza la existencia de nueve agentes rusos que operaban bajo identidades encubiertas. Muchos de ellos, se cree son funcionarios del GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, que se centra en las actividades del gobierno de Vladímir Putin en Occidente.

¿Por qué los espías rusos eligen como destino Brasil?

La respuesta es bastante simple, pues en Brasil, las actas de nacimiento pueden ser inscritos por dos testigos que avalen que el recién nacido tiene al menos un padre de nacionalidad brasileña.

Esta facilidad, sostienen los investigadores, permiten que los supuestos espías accedan a documentos auténticos pero con información que no es fidedigna.

Quienes estuvieron cerca de la investigación denominada Operación Este, notaron que los documentos no estaban alterados. “La tinta es normal, la página está bien”, dijo un investigador brasileño. “No hay ningún tipo de manipulación de los libros”, agregó la fuente al reportaje del Times escrito por los periodistas Michael Schwirtz y Jane Bradley.

Sobre este último punto, Oleg Gordievsky, un antiguo oficial de la KGB que trabajó en sus últimos días en el lado británico, describió que lo esencial de su labor era buscar actas de nacimiento aptas para ser ocupados en los operativos “ilegales”.

En ese sentido, el gran propósito de los espías estaba en conseguir el pasaporte brasileño que les permite viajar a 170 países sin el visado.

Una de las particularidades de su modus operandi, es que al pasar varios años en entrenamiento en el exterior, es usual que formen una familia que no sepan detalles de la doble vida de los agentes encubiertos. Esto se vio en el polémico caso de Artem Shmyrev, otro de los acusados por los agentes federales de tener una conexión con Rusia y su aparato de inteligencia.

El curioso caso de Artem Shmyrev

Artem Shmyrev, aparentaba llevar una vida normal. Nacido supuestamente en 1986, había armado una coartada perfecta. Incluso tenía una novia, con quien estaban los planes para casarse. En tanto, el presunto espía no levantaba sospechas, dado que hablaba un portugués perfecto, con un leve acento austríaco debido a que vivió supuestamente en el país europeo.

De acuerdo con BBC Mundo, el ciudadano ruso tenía una empresa de impresión 3D que mantenía trabajos con el Ejército, la Marina y el Ministerio de Cultura.

Por otra parte, Felipe Martinez, quien era un antiguo cliente y que lo conoció con el nombre de Gerhard Daniel Campos Wittich, afirmó que “era adicto al trabajo”. También algunas versiones apuntaron a que tenía una conducta “inexplicable”. Por ejemplo, nunca mantenía su computadora conectada a internet y realizaba viajes relámpagos por Europa y Asia.


Ahora bien, fueron estos detalles que llamaron la atención de los agentes federales, quienes buscaron a este “fantasma” en los registros de identificación.

Según información de la BBC, este último espía estaba casado con otra espía de nombre Irina Shmyreva, quien vivió en Grecia bajo el nombre falso de Maria Tsalla.

“Ningún logro real en el trabajo”, escribió Artem Shmyrev en mensaje de texto a su esposa. “No estoy donde tengo que estar desde hace ya dos años”, reprodujo The New York Times.

Finalmente, la mujer con una calculada frialdad, le escribió lo siguiente: “Si querías una vida familiar normal, pues hiciste una elección fundamentalmente equivocada”, respondió.