Sin duda que los diferentes grupos de la población se han visto afectados en algún grado por las condiciones asociadas a la pandemia del coronavirus. Uno de esos grupos, es el de los estudiantes de educación superior. Una revisión de los primeros estudios presentados en lo que va de 2021, y que en su conjunto recogieron datos aportados por más de 9.500 estudiantes de educación superior de instituciones de diversas zonas Chile, muestra hallazgos que resultan altamente relevantes para la adopción de políticas e iniciativas que permitan abordar el cuidado de la salud mental de los estudiantes.

Si bien las metodologías empleadas no permiten un análisis integrado de los resultados con el rigor requerido para sacar conclusiones definitivas y tampoco es el objetivo aquí de hacer una revisión exhaustiva, sí es posible encontrar una tendencia de cuál pudiera ser el estado de salud mental de los universitarios. Encuestados 2.411 estudiantes de una universidad pública de Santiago acerca de experiencias negativas asociadas al COVID, sobre sintomatología depresiva y ansiosa y sobre percepción de cambio de ánimo post pandemia y confinamiento, un 77,7% reportó una percepción de que su estado de ánimo estaba peor o mucho peor, siendo las mujeres quienes reportaron un peor estado de ánimo y mayor severidad en los síntomas (depresiva, ansiedad y mayor percepción de empeoramiento). Adicionalmente, un 51% reportó haber tenido dificultades con familiares y/o amigos y un 82, 5% el haber sufrido problemas de concentración en los estudios y actividades cotidianas.

Es importante señalar que los estudiantes que informan un nivel educacional más alto que de sus padres, reportaron significativamente un menor puntaje en la sintomatología depresiva y ansiosa, lo que puede asociarse a que la educación determina un mayor acceso a recursos materiales y simbólicos que constituyen factores protectores.

En otro estudio, 1.001 estudiantes viviendo en confinamiento por la pandemia y que pertenecían a distintas zonas del país, se evaluó el impacto de los estresores familiares y académicos sobre su salud mental, así como sus y necesidades de ayuda. Entre otros hallazgos, destaca que un 40% de la muestra planteó que necesitaría iniciar una psicoterapia, pero el 92% de los estudiantes afirmó no haber iniciado psicoterapia por motivos asociados a la situación de pandemia.

Un 8% señaló haber aumentado su consumo de alcohol y drogas durante la pandemia, un 6% haber aumentado el consumo de ansiolíticos, mientras que un 74% planteó estar experimentando niveles moderados a severos de sintomatología depresiva.

Respecto del área académica, un 65% de los participantes consideró que las dificultades emocionales son las principales amenazas a la continuidad de sus estudios por consecuencia de la pandemia, mientras que a un 55% le preocupa “mucho” no poder rendir bien académicamente en este contexto.

En una muestra de 6.179 estudiantes de todas las carreras de la UC, se indagó sobre las preocupaciones y experiencias de los estudiantes en estos tiempos de pandemia. Dentro de los hallazgos en el ámbito de la salud mental, destaca que un 63,5% de los estudiantes declara haber tenido que reducir el tiempo dedicado a sus estudios o a sus actividades cotidianas por algún problema emocional, mientras que, respecto de su salud física, un 34,3% de los estudiantes encuestados declaró que había sido mala o muy mala, en los últimos tres meses.

En vista a estos antecedentes, es clave que los planteles educacionales puedan, en la medida de sus recursos y condiciones, generar instancias de promoción de salud, de modo de cuidar que ese grupo de estudiantes que no se ha visto afectado negativamente en este periodo, se mantenga en un estado completo de salud. Además, es central para poder detectar señales tempranas de pérdida de bienestar, así como identificar lo más al inicio posible, a los estudiantes que están empezando a experimentar problemas atribuibles a su salud mental, como puede ser un deterioro en sus desempeños y compromiso académico. Un tercer componente, es poder disponer de instancias para los estudiantes que necesitan apoyos profesionales especializados para poder recuperar su bienestar.

Es claro que los determinantes de la salud exceden las capacidades de las instituciones de educación superior para ser los únicos actores o responsables del cuidado de la salud de sus estudiantes, pero sin duda que existe la posibilidad de favorecerla por medio de iniciativas que pueden contribuir a este tema que recae en la sociedad en su conjunto. Los datos están. Dependerá de las capacidades profesionales e institucionales, qué acciones podrán desplegarse.

Respecto de esto último, es importante señalar que existen recursos abiertos a la comunidad y que pueden ser valiosos para enfrentar estos desafíos, como es el Programa Saludablemente del Ministerio de Salud, o la iniciativa “En la U Vamos Juntxs” del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes Imhay, por nombrar algunos.

Dr. Patricio Ramírez Azócar
Director Centro de Apoyo al Desempeño Académico-CADA
Docente Facultad de Psicología
Universidad del Desarrollo