Las generaciones más jóvenes han retrasado o cambiado los planes tradicionales que antes eran un denominador común. Casarse, comprar una casa o tener hijos ya no son el norte de muchos, tanto porque las metas han cambiado, como porque la economía no permite el mismo acceso a cosas que antes parecía ser obvio tenerlas.

La baja en la natalidad es transversal en muchos países y sinónimo de eso ha sido el aumento del interés por cuidar de un animal como un miembro más de la familia. Existen en Chile actualmente más de 1.3MM de mascotas registradas, más de un 73% de las personas tiene mascotas y 96% de ellas las considera parte de su familia (estudio Cadem, 2019). Por lo mismo, desde las organizaciones tenemos que comenzar a relevar este aspecto de la vida privada con la misma importancia que nosotros ya le damos en nuestras vidas.

Hace 10 años quizás habría sido mal visto pedir una tarde libre para llevar al veterinario a tu mascota, hoy es un derecho que no se puede negar ni cuestionar. La pandemia nos abrió las puertas a las casas de las personas y entre videollamadas al comienzo un poco incómodas, algunos ocultaban a sus amigos peludos si se cruzaban por pantalla para luego dar paso a alardear de ellos y comentar su día a día como el compañero de vida que es. La pandemia cambió muchos paradigmas laborales y otro de ellos es o serán las mascotas, y el cómo cada vez irán tomando más terreno y centralidad en nuestras vidas, en un mundo cada vez más pet friendly.

Una empresa que muestre compromiso y preocupación por aquello, serán las empresas del futuro y el lugar en que todos querrán trabajar, ya que demostrarán una sensibilidad y cuidado mayor por sus colaboradores. No me sorprendería si dentro de los beneficios ofrecidos se comenzaran a incluir convenios y seguros con veterinarias, tardes aseguradas para chequeos médicos o incluso eventuales permisos para llevar a la oficina a tu mascota algunos días a la semana o en caso de emergencia. En el día mundial del perro, me gustaría hacer un llamado a las organizaciones para plantearse estas nuevas realidades y darnos cuenta desde ya como sociedad sobre la importancia de este fenómeno, tenemos que respetar y considerar lo que a las personas que trabajan con nosotros les importa, y en este caso, sobre todo después de la pandemia y meses de encierro con nuestras mascotas, somos muchos los que no la pensaríamos dos veces poner el cuidado de nuestros nuevos hijos por sobre lo laboral.