Como todos los años, en la medida en que se aproxima la celebración de un nuevo Día de la Tierra, proliferan los llamados a salvarla. Afortunadamente, la tierra no nos necesita para sobrevivir.
 
Nuestro planeta se creó hace más de cuatro mil millones de años y se estima que recién 700 millones de años después, surgió la vida en sus formas más esenciales. En todo este tiempo, la Tierra ha pasado por numerosos procesos y se han creado y destruido un sin fin de especies. Entonces, vale la pena preguntarse ¿Realmente podemos salvarla? 
 
El acelerado proceso de cambio climático no borrará la vida del planeta. Habrá especies que sepan adaptarse, otras no lo lograrán y desaparecerán. ¿Qué suerte correremos nosotros? 
 
A diferencia de la subsistencia del planeta, la suerte que nuestra especie corra frente al calentamiento global sí depende de nosotros. Y, hasta ahora, la única forma posible de sortear esta crisis es ponernos a trabajar para disminuir el impacto de nuestras acciones en el clima y los ecosistemas y, de paso, proteger a las especies que nada pueden hacer para frenar el desastre ecológico que hemos provocado. 
 
En la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, junto a las empresas con las que trabajamos, estamos implementando acciones a través de los Acuerdos de Producción Limpia (APL) que aportan a mejorar los procesos productivos, reduciendo los impactos negativos que pueden conllevar.
 
Contribuir en esta batalla no es tan difícil. Todos podemos reducir nuestro consumo de agua. Así lo hicieron, por ejemplo, varias empresas de la industria de alimentos procesados, agrupadas en Chilealimentos, que lograron hacer más eficiente su consumo hídrico, reduciendo de 26 a 18 metros cúbicos por tonelada de producto procesado. 
 
¿Cuidas la energía? No sólo se trata de apagar una luz aquí o allá, es bajar tu consumo radicalmente. Por ejemplo, reemplazando el uso de vehículos de combustión interna, por medio de transportes menos contaminantes. La empresa Marinetti, fabricante de envases y embalajes, logró bajar en dos años un 44% de su consumo de petróleo, un 24% la energía eléctrica y un 10% de su uso de gas. En definitiva, 203 toneladas menos de CO2 a nuestra atmósfera. 
 
Reciclas, supongo. Vamos a tener que redoblar esfuerzos. Hay aspectos que nos ayudan, como la Ley REP; pero ya antes de que esta normativa empezara a operar, los importadores de neumáticos estaban trabajando para disminuir los cerros de neumáticos viejos, apilados en sitios eriazos esperando una chispa. Así fue como, mediante un Acuerdo Voluntario, lograron gestionar 5.700 toneladas de neumáticos fuera de uso.
 
Finalmente, como sabes, menos es más. Eficiencia, eficiencia, eficiencia. De eso se trata. Así, solo en 2020, nuestros APL lograron evitar que más de 15 mil metros cúbicos de residuos terminaran en rellenos sanitarios. Pero aún no es suficiente.
 
Ya lo sabemos, la Tierra va a aguantar nuestra irresponsabilidad, saldrá herida y golpeada, pero sobrevivirá. Dependerá entonces de nosotros implementar las acciones que nos permitan frenar un proceso que amenaza no solo nuestra existencia, sino la de todas las especies que habitan este planeta.