El 2017, el Plan Nacional de Fomento a la Economía Creativa auguró que el 2022 sería el año en que el área creativa se convertiría en “parte importante del sector económico del país”. A tres años de esta proyección y en medio de una pandemia, esta idea parece sostenerse con más fuerza. El surgimiento y desarrollo exponencial de la economía naranja y las Empresas C, apunta a fortalecer precisamente estas nuevas formas de concebir nuestra sociedad.

El 2015 la Unión Europea ya daba señas de algo que hoy es una realidad: “La industria creativa ofrece oportunidades de crecimiento más inclusivas y sustentables”. Esto actualmente se traduce en que es el motor del nuevo funcionamiento de la economía, tomando un rol protagónico en el fomento, difusión e incremento de la actividad cultural. Sin ir más lejos, hace algunos años atrás, el informe realizado el 2014, por el Consejo de la Cultura y las Artes, titulado: “Mapeo de las Industrias Creativas en Chile” demostró el potencial del sector: los ingresos logrados por esta industria eran de $693.029 mensuales, demostrando que los salarios generados por el sector cultural, en ese entonces, ya eran superiores al promedio nacional del país. Por otra parte, el 2017, en otro informe de la cartera, visibilizó que la contribución del sector al PIB fue estable entre el 2008 y el 2013, promediando 2,3 y 2,2%, justo en momentos en que los vaivenes del cobre afectaban al resto de la economía. Todo esto es muestra del dinamismo, resiliencia, versatilidad y potencial de contribuir a la sofisticación de la matriz productiva y exportadora, a través de la innovación inherente en sus procesos.

Un informe realizado por The Social Impact of the Arts Study, dio cuenta que el 87% de las personas considera que el arte mejora su calidad de vida. Más allá de lo abstracto que pueda parecer esto, diversos estudios, tanto nacionales como internacionales, en el que se cruza información relacionada a categorías de interés, tipo de público, ubicación, precios, impacto de las actividades y calidad de los exponentes, muestran que el 84% de la muestra está de acuerdo en que la pandemia es una oportunidad única para hacer del mundo un lugar mejor. Es la industria Creativa, la llamada a contribuir a ese nuevo mundo y su sentido de resiliencia es, en estos momentos, importante de poner en valor. En tiempos donde todos los sectores económicos se encuentran en un equilibrio precario, se deben rescatar lecciones de una industria que ha sabido crecer en un ambiente permanentemente hostil. Sin embargo, ¿Quiénes son los llamados a poner atención a esto? Encuestas nacionales e internacionales dan cuenta que los llamados a contribuir en ese cambio serán las empresas y no las personas, por lo que las marcas tienen hoy un rol fundamental en buscar nuevas maneras de conectarse con sus audiencias y, al mismo tiempo, contribuir con formas más frescas e innovadoras de relacionarnos con el arte, la creatividad, la educación y la cultura en general.

Así como hace pocas semanas The Economist auguró que “este año será un nuevo inicio, con valores más reales y con comportamientos que se transformarán”, es fundamental poner foco al desarrollo de la industria creativa, un sector que, como describió CORFO, contribuye a la sofisticación de la matriz productiva. No por nada la UNESCO declaró este como su año, el BID la tiene como centro y clave para el desarrollo a nivel mundial e, incluso, CORFO está apuntando a generar una certificación para este tipo de empresas, por lo que es lógico que concentremos nuestras energías aquí, no solo para beneficiar al mundo creativo y cultural, ayudando a los distintos agentes a tener más visibilidad, llegar a nuevos públicos, generar nuevos tipos de ingresos y conectar con otros actores del mercado, sino también para crear un mejor ecosistema, que actúe como catalizador de las reacciones frente a los cambios que trajo y traerá la pandemia, propiciando el crecimiento, sanación y reparación del campo, potenciando la creatividad, la cohesión social y el sentido de pertenencia de las personas, a través de contenidos, experiencias, actividades y conexiones, que vinculen a personas de distintos lugares, intereses y grupos sociales en un mismo espacio.

Elisa Ibáñez
Directora Ejecutiva Fundación Antenna